Rita Levi-Montalcini

Paquita García-Casarrubios (Marzo 2021).- El día que la descubrí en internet, quedé fascinada por ella.

Me apasionaba su fortaleza, su capacidad de trabajo, su tesón, su independencia, su prudencia, y por supuesto, su inteligencia; y todo ello lo escondía bajo una frágil apariencia que hacía temer por su integridad física e infundía sentimientos de protección. También era admirable porque la edad no le quitó ese punto de coquetería que tan bien le sentaba.

Si comienzo por el final, diré que a sus noventa y ocho años, fue ponente en una conferencia sobre: “Vida y muerte en el sistema nervioso”. En Israel.

Sufrió, junto a su familia, la persecución de los nazis. Trabajó en una Universidad en EEUU. Fue galardonada con el Premio Nobel...

Pinceladas de su vida:

Nació en Turín el 22 de abril de 1.909 junto a su hermana gemela Paola.

Su padre, Adamo Levi, ingeniero de profesión, poseía una vasta cultura. Su madre, Adele era una excelente pintora. Con tan selectos genes, ella y sus hermanos destacaron en sus diferentes profesiones.

El padre no era partidario de que estudiase una carrera pero cuando ella insistió en su determinación, él le dijo: “No lo apruebo, pero no puedo impedírtelo”.

Rita Levi estudió en su ciudad natal, donde se graduó en 1.936 en medicina y cirugía con el grado cum laude. En los siguientes tres años se especializó en neurología y psiquiatría.

En 1.943 fue expulsada de la Universidad de Turín a consecuencia de las leyes antisemitas. Después vivió en un pueblo de Florencia clandestinamente junto a su familia. Sobrevivieron hasta el final de la guerra gracias a la ayuda de unos amigos que no eran judíos. En su vivienda montó un laboratorio para seguir con su investigación. En aquellas condiciones se las ingenió para tener material: visitaba a vecinos de pueblos cercanos y les pedía que le dieran algunos huevos fecundados para dar de comer a sus hijos, (hijos que no tenía) y con los embriones estudiaba los factores de crecimiento del tejido nervioso.

En 1.947 le ofrecieron un puesto de investigación en la Universidad de Washington en Saint Louis, Missouri. Los resultados de su trabajo fueron tan buenos que Levi-Montalcini tuvo que posponer su regreso a Italia y permaneció en Estados Unidos hasta 1.969.

En dicha Universidad comenzó una larga colaboración con el bioquímico Stanley Cohen. Con quién compartió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1.986. Sus estudios sobre el aislamiento del factor del crecimiento nervioso, un tipo de proteína que estimula el crecimiento de las neuronas, fueron de gran importancia porque sirvieron para entender el desarrollo del cáncer y crear tratamientos específicos.

Fue luchadora por los derechos de la mujer y decía: “Los hombres y las mujeres tenemos idéntica capacidad mental”.

Publicó su autobiografía en 1.988 con el título: “Elogio de la imperfección” Creó la fundación que lleva su nombre para impulsar el estudio entre los jóvenes.

No dejó de investigar hasta el mismo día de su muerte y mantenerse activa mentalmente fue clave para enfrentarse a la vejez.

Dos frases suyas para la posteridad:

“En el juego de la vida, la carta más alta es la capacidad de valerse en todas las fases vitales, pero especialmente en la senil, de las actividades mentales y psíquicas propias”.

 

“Aún declarándome laica o mejor, agnóstica y librepensadora, envidio a quién tiene fe y me considero profundamente “creyente” si por religión se entiende creer en el bien y en el comportamiento ético: si no se persiguen estos principios, la vida no merece la pena ser vivida”.

Murió en Roma el 30 de diciembre de 2012 a los 103 años de una parada cardiorespiratoria.


Imprimir   Correo electrónico