María Lucerón Palomino, nuestra profesora de mecanografía

“Saber mecanografía es una habilidad que hoy se hace más necesaria que antes, siempre tenemos un teclado delante”

Laura Figueiredo (30 de abril de 2025) La conocemos siempre unida a un teclado y a un aula en la Casa de Cultura de Campo de Criptana. Son ya 25 los años desde que en 1999 empezara a dar clases a críos y menos críos. Un tiempo en el que son muchas las cosas que han cambiado de la mano de la tecnología y una la que se mantiene: las teclas con sus letras y símbolos en el mismo sitio del teclado.

Esta vez charlamos con María Lucerón Palomino, profesora de mecanografía en la Universidad Popular de la localidad manchega. Lo es prácticamente desde el principio de la puesta en marcha de este taller que ha dado clases a más de una y dos generaciones. Ella estudió el módulo superior de Administración y Finanzas y no ha dejado de estudiar con la intención, siempre, de mejorar los procesos de enseñanza-aprendizaje.

Nuestra profe disfruta con su trabajo que es metódico y preciso como ella. Una mujer organizada y lo suficientemente exigente para que el alumnado salga sabiendo escribir correctamente sobre un teclado. Lo primero es no mirar las teclas y conocer su posición con los ojos cerrados. Luego, hay que ir sumando velocidad y restando errores. Un aprendizaje que necesita un curso entero siendo disciplinado con una hora diaria de clase. Además, María es la creadora del método que ha podido ir actualizando según las nuevas herramientas y exigencias. Adaptado también a alumnos con capacidades diferentes. Un aprendizaje que queda para toda la vida.

El reto de María, y en sí de la mecanografía, es hacer ver que la habilidad y aprendizaje de esta herramienta es hoy precisamente más necesaria que nunca, vivimos enganchados a un teclado más allá del que manejamos en el móvil. Mientras, por el aula de nuestra profe siguen pasando el mismo número de alumnos que hace años, unos 50 o 60 niños de lunes a viernes y de cuatro a ocho de la tarde.

Ahora mismo, María Lucerón Palomino es la única persona que enseña mecanografía en Campo de Criptana.

-María, ¿qué tal estás?

Bien, con la misma marcha aquí, en la Casa de Cultura, que hace 25 años y encantada con mi trabajo.

-¿Saber mecanografía es ahora más necesario que antes?

El escribir sobre un teclado es algo que se ha extendido a cualquier trabajo e incluso facetas fuera del trabajo. Hoy en día siempre tienes un teclado delante de ti y si no es un ordenador es una tablet. A pesar de todos los avances, como puede ser el reconocimiento de voz y otras tecnologías, la mecanografía está y seguirá siendo una de las habilidades esenciales. Nos permite expresarnos con precisión y rapidez. Además, es que desarrolla la coordinación motriz y la concentración. Ambas son habilidades valiosas ante cualquier contexto y aprender bien nos ayuda a prevenir lesiones por esfuerzos repetitivos y a mejorar la postura del cuerpo.

“Saber mecanografía es una habilidad que hoy se hace más necesaria que antes, siempre tenemos un teclado delante”

 

-A lo mejor ahora la gente termina apañándose, mal, pero escribe y no ve necesario saber moverse sobre un teclado.

Efectivamente, pero son muchos los que entonces ven la carencia que tienen y deciden aprender este tipo de técnica. Ven que es una buena manera de sacar más rentabilidad al trabajo y al tiempo y eso hoy es muy importante. Es fácil ver las ventajas de saber manejarse bien sobre un teclado.

-La tecnología ha marcado un antes y un después ¿cómo era el antes y cómo es el ahora?

La evolución ha sido muy notable. Al principio utilizábamos máquinas convencionales de escribir, mecánicas. Ahora, las máquinas son ordenadores que nada tienen que ver con las de hace más de 40 años y los métodos de aprendizaje son eficientes herramientas digitales muy avanzadas. Aquí, usamos un método que combinamos con juegos y plataformas en línea. Todas estas herramientas hacen que el aprendizaje sea más dinámico y personalizado; adaptado a cada una de las necesidades del alumno.

-¿Y cómo era ese antes?

Pues tenemos un buen escaparate de máquinas en el tiempo. El antes requería mucho más esfuerzo con el tipex siempre a mano y el cambio de cinta cuando se acababa la tinta. Además, exigía un aprendizaje más rudimentario y un mayor esfuerzo. La profesora corregía lo que estaba mal y de nuevo a repetir. Era de mucha repetición con un libro que era el método. Teníamos que ir a examinarnos a Madrid y ahora no; les examino yo, les doy un título acreditativo que pueden luego presentar en el lugar de trabajo o en una oposición que siempre suma décimas.

-¿Y lo de las pulsaciones por minuto siguen siendo igual o son más al haberse aligerado los propios teclados? Ahora casi con rozar la tecla es suficiente.

A ver, les exijo un mínimo de 250 pulsaciones por minuto y como máximo 5 fallos lo que significa una escritura muy precisa y buena, salen de aquí súper preparados.

-¿Y eso cuántos cursos son?

¡Qué va! es un curso y claro hay que ser constantes, una hora diaria. Hay que practicar mucho y si son disciplinados y no pierden clase en ocho o nueves meses han aprendido. También hay niños que necesitan algo más de tiempo bien porque tienen otras actividades que deben compaginar bien porque son más distraídos… Ten en cuenta que hay muchas vacaciones por medio en el curso.

-Tus alumnos son niños. ¿Qué buscan los padres que mandan a sus hijos a meca? Hay que tener en cuenta que la oferta de actividades es interminable.

Sabemos que la tecnología está a la orden del día y desde 1º de la ESO ya tienen una tablet y deben manejarse para trabajar con ellas y tienen que saber escribir. Si lo hacen con el dedito no llegan a desarrollar ni mucho menos igual que si saben utilizar correctamente un teclado con todos los dedos. Ven, sin duda, una utilidad para el día de mañana y en el ahora. Y mira, hay padres que vienen con sus hijos a aprender.

-Desde que llevas dando clases, ¿siempre has trabajado con teclado de ordenador y pantalla?

Sí, aunque empecé en el siglo pasado, justo en el 99, ya todo arrancaba con ordenador y pantallas de esas enormes. Entonces empezaba todo y por eso fue tan innovador. Desde el principio ya fue con ordenador, la máquina ya se había quedado atrás. El programa que tenemos es uno único para el de la Casa de Cultura de aquí, de Campo de Criptana. Era un programa vacío que yo lo he ido llenando y completando.

-Así, que tú has creado la metodología.

Sí, exclusiva de aquí. Nos adaptamos a las necesidades de los alumnos y ha sido y sigue siendo un éxito total.

-¿Cuál es la base de ese método?

Empezamos con lecciones fáciles y amenas para conocer el teclado y lo vemos sobre la pantalla en un principio. La primera regla, antes y ahora, es no mirar el teclado; nunca hay que mirar el teclado.  Son lecciones cortas que les engancha mucho. Luego ya llega la segunda parte con textos cortitos que se van alargando y con ello van adquiriendo mucha velocidad y pocos errores. Estos programas, en cuanto cometes más de un número de errores se bloquean y debes empezar de nuevo. Primero, por tanto, es conocer bien el teclado y luego ya en una segunda parte, y sin teclado en pantalla, vas tecleando textos. También enseño a manejar la parte del teclado alfanumérico porque nunca se sabe cuándo pueden necesitarlo.

“La primera regla, antes y ahora, es no mirar el teclado”

 

-Hay algo que no ha cambiado, el teclado. Que yo sepa sigue siendo el mismo.

Ese sigue siendo el mismo, las letras están en el mismo sitio. En mecanografía lo único que no ha cambiado es el teclado que es universal. Eso sí, se ha actualizado con algunos nuevos símbolos como la arroba.

-¿Qué es lo que más cuesta en el teclado?

Lo que más cuesta es no mirar al teclado; aquí te aseguro que, desde el minuto cero, no se lo permito y en dos, tres días se empiezan a acostumbrar y perfecto. 

-Yo lo de la tilde lo llevo muy mal.

Vente a clase Laura, te enseño y no te vuelve a ocurrir. Ni eso ni los errores para dar a la arroba, paréntesis, corchetes, llaves… los alumnos saben cómo colocar las manos incluido el espaciador que pulsaremos con el pulgar derecho o izquierdo según hayamos terminado la última letra.

-Y claro esto no tiene nada que ver con el teclado más usado, el del móvil.

Nada que ver, ahí utilizamos el índice o los pulgares. Escribimos según nos acostumbremos sin método alguno, pero a lo que sí que ayuda es a enseñarnos dónde están colocadas las letras. Con el móvil escribimos frases cortas y si nos alargamos mandamos pronto un audio que pocos dedos necesita.

-¿Y el perfil de los alumnos ha cambiado?

No, la etapa para la mecanografía siempre ha sido entre los 9 y los 12-13 años. Esa es la general, luego hay niños más pequeños que necesitan más tiempo y los hay mayores. Y cuanto mayores sean aprenden más rápido.

-¿Hay diferencia en las generaciones?

Veo que ahora a los niños les cuesta menos que antes porque ya vienen muy familiarizados con la tecnología y sobre todo con el teclado por los móviles. La generación que está llegando ahora son muchos hijos de padres que ya tuve yo cuando empecé aquí. También vienen personas mayores porque quieren aprender a manejarse mejor con el teclado a la hora de chatear o comprar cosas por internet.

“Veo que ahora a los niños les cuesta menos que antes aprender, ya vienen familiarizados sobre todo con el teclado de los móviles”

 

-¿Cómo empezó tu aventura como profesora de mecanografía?

Pues quedó vacante la plaza para dar clases de mecanografía y me presenté y aquí sigo. Me gusta mucho la enseñanza, la precisión y la eficiencia y este es un trabajo de precisión y eficiencia. Y disfruto mucho enseñando, con el proceso de enseñanza-aprendizaje.

“Me gusta mucho la enseñanza, la precisión y la eficiencia y este es un trabajo de precisión y eficiencia”

 

-¿Qué supone el tener este servicio de enseñanza de mecanografía ahora y durante 25 años en Campo de Criptana?

Pues ha sido y es un espacio para aprender con las miras puestas no solo en la utilidad de cara al futuro sino también en un ahora. Son muchas generaciones, muchos chicos durante 25 años aprendiendo a estar delante de algo tan habitual y normal en nuestras vidas como es un teclado y sacarle la máxima rentabilidad.

-¿Sufres mucho cuando ves teclear mal fuera del aula?

Cuando voy a algún sitio y me atienden y les veo teclear con un dedo, siempre les digo -a ti de pequeño no te enseñaron a manejar el teclado-. Es que no me puedo callar y ya les explico que yo me dedico a esto; muchos me dicen que se dan cuenta de lo importante que es el saber escribir bien sobre el teclado. Después la gente lo echa de menos. Mis antiguos alumnos, muchos, me dicen lo importante que fue el aprender mecanografía.

-¿Cuáles son los retos ahora en tu trabajo?

Tal vez el que la gente dé a la mecanografía la importancia que tiene. Hacer ver la importancia de la mecanografía en las nuevas tecnologías, el teclado nos acompaña a todas partes. El reto es seguir apostando por el aprendizaje de la mecanografía. Es algo que se aprende y jamás se olvida. Es una herramienta fundamental que se precisa a lo largo de la vida.

“El reto en mi trabajo está en hacer ver la importancia de la mecanografía en las nuevas tecnologías, el teclado nos acompaña a todas partes”

 

-No sé por qué tengo la impresión de que esto de aprender mecanografía es algo que se va relegando.

La mecanografía no está en las últimas. Puede que haya gente que tenga esa impresión, pero sigue siendo importante e incluso, como ya te he dicho, más importante que antes. El número de alumnos en las clases de mecanografía de la Universidad Popular, en Campo de Criptana al menos, se mantiene y estuve dando clases incluso en pandemia con las mascarillas puestas y los chicos siguieron viniendo. En todos estos años solo he parado en los meses de confinamiento.

-¿De cuántos alumnos hablamos?

Te hablo de una media de 50/60 alumnos todas las tardes. Conozco a casi todo el pueblo. Atiendo a alumnos con diferentes capacidades, con dificultades de aprendizaje y han salido sabiendo mecanografía. Con más o menos tiempo aprenden unas habilidades, dentro de sus capacidades, similares al resto cuando no igual y les adapto el método.

-¿Cómo ves Criptana?

Pues… en el tema del trabajo cada vez peor, hay menos posibilidades laborales y los jóvenes se marchan fuera.  No sé… nos falta tal vez visión de futuro en un pueblo con muchas capacidades y personas muy válidas; nos faltan, creo, oportunidades y facilidades para que todo ese potencial, se quede y se desarrolle en Criptana. Hay un potencial humano y profesional que puede que no sepamos aprovechar.

“En Criptana hay un potencial humano y profesional que puede que no sepamos aprovechar”

 

 


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