Poesía y tormento

Paquita García-Casarrubios (septiembre 2021).- Alfonsina y el mar, es una de esas sublimes canciones que han trascendido en el tiempo y en el mundo; su letra y melodía te conmueven y hacen aflorar los sentimientos más nostálgicos. Tengo que reconocer, sin avergonzarme, que algunas veces cuando he escuchado cantarla a Mercedes Sosa, o Nana Mouskouri, las lágrimas han resbalado por mis mejillas.

Hasta hace poco no tenía conocimiento de quién daba nombre a la canción y si existía esa desdichada Alfonsina. Quería saber cosas de ella ¡quería saberlo todo sobre ella! Misión complicada, en una vida tan corta, hubo mucha intensidad y también mucha tragedia...

Alfonsina Storni nació en Capriasca, Suiza, en 1892. Cuando contaba cuatro años, se trasladó con sus padres a Argentina. En la ciudad de Rosario vivieron algunos años y ella se graduó y trabajó allí como maestra.

Murió su padre que era un hombre taciturno, aislado y sumido en la bebida.

Alfonsina lo recuerda en algunos poemas con nostalgia. Su madre volvió a casarse con un comerciante y Alfonsina, que ya había cuidado de sus hermanos, se quiso independizar para escapar del hogar materno.

Se mudó a Buenos Aires y fue docente en la Escuela Normal de Lenguas Vivas.

En 1.917 comenzó a frecuentar círculos literarios y a dictar conferencias en Montevideo y Buenos Aires. Compartió vida cultural  y personal con el poeta Horacio Quiroga (después hablaré de él). A pesar de su vida socialmente activa, Alfonsina sufría grandes altibajos en su estado anímico. Pasaba temporadas sumida en la apatía, dejaba de componer versos y a diario era visitada por su psicólogo y amigo: José Ingenieros. Él fue quién le recomendó viajar anualmente a Córdoba para recobrar su salud y controlar sus destrozados nervios.

Alfonsina pensaba que padecía tuberculosis y además sospechaba que estaba siendo vigilada por algunos policías y comerciantes de su calle.

Creía que personas conocidas se apartaban de ella porque era fea y no sabía comportarse con exquisitos modales. Síntomas de paranoia que no la abandonaron en toda su vida, y se fueron intensificando con el transcurso de los años.

A pesar de todo, ella estuvo en la cumbre literaria con sus libros y poemas junto a la chilena Gabriela Mistral y a la uruguaya Juana de Ibarbourou, contemporáneas suyas. Lucharon en primera línea porque las mujeres ocuparan lugares de reconocimiento en los espacios de literatura de América Latina.

Alfonsina conoció a Horacio Quiroga en una de las tertulias literarias que ambos frecuentaban. Les unían muchas afinidades y comenzaron a salir juntos a conciertos, sobre todo de Wagner; hacían viajes con el hijo de Alfonsina y los dos hijos de Horacio. Fue una relación con altibajos, no se sabe si llegaron a ser amantes.

Horacio era un poeta e intelectual muy reconocido. Fue adscrito al Consulado de Uruguay y al volver a Buenos Aires contrajo un segundo matrimonio con María Elena Bravo en 1.927.

Su amistad con Alfonsina continúo. Y ella le escribió un poema cuando él se suicidó, que fue presagio, más tarde, de su propia muerte.

 

Morir, como tú Horacio, en tus cabales.

Y así, como en tus cuentos, no está mal;

Un rayo a tiempo y se acabó la feria...

Allá dirán.

Más pudre el miedo, Horacio, que la muerte

Que a las espaldas va.

Bebiste bien, que luego sonreías...

Allá dirán.

 

Alfonsina, en su profunda melancolía, soñaba con el mar. El mar la atraía como un bosque atrae a la tormenta. Alfonsina consideraba que el suicidio era una elección de libre albedrío. Hay versiones románticas que sugieren que se internó lentamente en el mar hasta desaparecer. Lo que sirvió de inspiración a la letra de la canción.

Murió en el Mar del Plata, Argentina, 1.938.

Al día siguiente el periódico La Nación, publicó su poema de despedida. “Voy a dormir" , que termina con un misterio poético que no se podrá desvelar:

Si él llama nuevamente por teléfono,

le dices que no insista, que he salido...

Os dejo la letra de “Alfonsina y el mar”, canción de Mercedes Sosa:

Por la blanda arena que lame el mar
Su pequeña huella no vuelve más
Un sendero solo de pena y silencio llegó
Hasta el agua profunda
Un sendero solo de penas mudas llegó
Hasta la espuma

Sabe Dios qué angustia te acompañó
Qué dolores viejos calló tu voz
Para recostarte arrullada en el canto de las
caracolas marinas
La canción que canta en el fondo oscuro del mar
La caracola

Te vas Alfonsina con tu soledad
¿Qué poemas nuevos fuiste a buscar?
Una voz antigua de viento y de sal
Te requiebra el alma y la está llevando
Y te vas hacia allá como en sueños
Dormida, Alfonsina, vestida de mar

Cinco sirenitas te llevarán
Por caminos de algas y de coral
Y fosforescentes caballos marinos harán
Una ronda a tu lado
Y los habitantes del agua van a jugar
Pronto a tu lado

Bájame la lámpara un poco más
Déjame que duerma nodriza, en paz
Y si llama él no le digas que estoy
Dile que Alfonsina no vuelve
Y si llama él no le digas nunca que estoy
Di que me he ido

Te vas Alfonsina con tu soledad
¿Qué poemas nuevos fuiste a buscar?
Una voz antigua de viento y de sal
Te requiebra el alma y la está llevando
Y te vas hacia allá como en sueños
Dormida, Alfonsina, vestida de mar


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