Ella y los niños

Si pensamos en una mujer de principios del siglo XX amante y educadora de los niños, de mirada dulce y bondadosa, con cabello blanco ondulado, que fue la primera mujer médico en Italia; quizás su nombre, María Tecla Artemisia, no nos diga nada, pero si añadimos que dedicó su vida a la pedagogía y fue la creadora del método Montessori, ya sabemos quién es.

Pese a la oposición de su padre, se matriculó en la facultad de Medicina de Roma, “La Sapienza”. En 1896 se graduó, siendo la primera mujer médico. Después estudió antropología y más tarde obtuvo un doctorado en Filosofía. De 1898 a 1900 trabajó con niños con alteraciones del desarrollo cognitivo. Entonces, cuando vio sus potencialidades, decidió dedicarse a los niños el resto de su vida. En el trascurso de su labor pedagógica creó ejercicios y materiales para ayudar a desarrollar al niño sus facultades.

Mientras tanto, de una corta relación amorosa, con un compañero médico: Giuseppe Montesano, había quedado embarazada. Ella no quiso casarse ya que perdería la libertad para estudiar. Al niño le pusieron por nombre Mario. La pareja llegó a un acuerdo por el cual darían al bebé en adopción sin dar a conocer sus nombres. Así pasaron unos años hasta que Giuseppe se casó con otra mujer y recuperó al niño dándole su apellido. En esa situación María perdió todo el derecho sobre su hijo.

Imagen: asociaciónmontessori.net

Imagen: asociaciónmontessori.net

Montessori decía que la educación es un triángulo: Ambiente, Amor y relación niño-ambiente.

“En el amor cabe todo: El respeto, la libertad, la fe, la confianza, la empatía...”

En 1907 inauguró la primera casa dei bambini, en el barrio romano de San Lorenzo. Los niños de 3 a 6 años no iban a la escuela y ella los acogió en su casa y les creó los hábitos de higiene y modales, devolviéndoles la dignidad. Poco a poco los niños rebeldes se normalizaron, se volvieron respetuosos; y todo lo consiguió sin aplicarles reglas arbitrarias. Sus niños aprendían a leer y escribir a los cuatro o cinco años, en un proceso natural. El mundo se conmocionó. Alexander Graham Bell y su hija, la invitaron a EEUU para abrir la primera casa de niños en este país. Así comenzó una larga lista de países que requerían su presencia como asesora para abrir las casas de los niños.

Cuando Mario cumplió quince años, María pudo llevárselo con ella y desde entonces vivieron juntos hasta la muerte de María. Su hijo fue su más fiel seguidor y colaborador. La acompañaba a todos sus viajes y congresos. Cuando ya era anciana, él se ocupaba de todo lo que podía necesitar su madre en aquellos viajes transoceánicos de días interminables en alta mar y penosas estancias en países que carecían de una mínima salubridad.

Imagen: red educa

El método: “Ayudame a hacerlo solo” consiste en colocar el material a la altura del niño para que el adulto solo intervenga cuando el niño pide ayuda. De esta manera favorece la autonomía desde los primeros años. En sus casas, diseñaba ambientes luminosos, con orden y belleza, cálidos y con muchas plantas. Su material didáctico elemental son las matemáticas y el lenguaje. María propugnaba al niño como educador del adulto. En 1933 tuvo que abandonar la Italia fascista, ya que sus métodos chocaban con el sistema totalitario. Durante su exilio María vivió en España, en Holanda y en la India. En estos países desarrolló diversos programas de formación destinados a nuevos docentes. Llegando a la conclusión de que: “la educación es el único camino para construir la paz”. Por estos trabajos fue nominada en tres ocasiones para el premio Nobel de la Paz.

En los últimos años de su vida colaboró en trabajos de la U.N.E.S.C.O.

“Nadie puede ser libre a menos que sea independiente; por lo tanto, las primeras manifestaciones activas de libertad individual del niño deben ser guiadas de tal manera que a través de esa actividad el niño pueda estar en condiciones para llegar a la independencia”.

María Montessori

Había nacido en Italia el 31 de agosto de 1870.
Falleció en Países Bajos el 6 de mayo de 1952.


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