Cuando en la vida se toca la gloria

Fue activista y militante republicano, empresario pionero, escritor insigne y prolífico de obras diversas, novela, artículos periodísticos, crónicas de viajes y traducciones de libros.

El día que visité una exposición de retratos de Joaquín Sorolla, entre tantas celebridades allí representadas, me impresionó el suyo: la mirada penetrante, el porte distinguido, con un bigote y barba esmerados. Era él, había leído algunas de sus obras, como La barraca o Cañas y barro. Entonces me interesé por su biografía.

Vicente Blasco Ibáñez (1867-1928) Nació en Valencia. A los dieciséis años fundó un periódico. Estudió Derecho, aunque no llegó a ejercer. Durante su época universitaria se dedicaba a reventar Los rosarios de la aurora.

Se afilió al Partido Republicano Federal. Dotado de un tremendo poder de persuasión, enardecía a las masas. Acusado de injurias al poder público tiene que huir y vestido de pescador llega a París, desde allí escribe crónicas periodísticas.

En el periódico El Pueblo, que había fundado el mismo Blasco Ibáñez en 1894, escribía de forma folletinesca, contando el día a día de forma desenfada y a la vez melodramática.

Entre los años 1898 y 1907 es Diputado por Valencia, representando al partido Unión Republicana.

Los casinos eran centros de reunión y espacios de sociabilidad, allí se reunían los enemigos de los curas y partidarios de la república social. En esta época escribe algunas de sus mejores obras:

Arroz y tartana (1894), La barraca (1898), Entre naranjos (1900), Cañas y barro (1902) y La Catedral (1903).

Animado por sus correligionarios volvió a presentarse a las elecciones en 1907 saliendo otra vez elegido, pero al año siguiente dimitió y abandonó la vida política. En 1909 Blasco Ibáñez viaja a Buenos Aires contratado para una gira de conferencias.

En su estancia en Argentina viaja a la Patagonia y en la región del rio Paraná compra terrenos con el propósito de llevar colonos valencianos para cultivar las tierras usando sus métodos de regadío. Les propone un arrendamiento por diez años y después con los beneficios obtenidos le comprarían los terrenos.

Consigue llevar a un centenar y aunque al principio funciona, pronto deja de ser negocio y después de tres años dedicándose a organizar las colonias, llamadas Cervantes y Nueva Valencia, tiene que volver a España arruinado.

Los agricultores se quedan allí y se establecen por su cuenta. Hoy día Corrientes y Nueva Valencia son el granero arrocero de Argentina. Actualmente la localidad de Cervantes tiene más de doce mil habitantes.

Los cuatro jinetes del Apocalipsis se publicó en Estados Unidos y obtuvo un éxito increíble. Fue el libro más vendido en 1919, solo comparable a la novela “La cabaña del tío Tom”. En 1921 fue llevada al cine y protagonizada por Rodolfo Valentino.

Blasco Ibáñez se convierte en el hombre más popular. Recibe el doctorado honoris causa por la Universidad de Washington. Gana muchísimo dinero. En su finca de la Costa Azul escribe novelas por encargo. Un editor le adelanta 50.000 dólares y decide realizar un viaje alrededor del mundo. Escribe crónicas periodísticas desde lugares exóticos y luego recopila en un libro titulado La vuelta al mundo de un novelista.

Combate la dictadura de Primo de Rivera (1923-1928). Crea y financia una revista de oposición. El ayuntamiento de Valencia arranca la placa que le tenía dedicada en una calle.

Muere en Francia en enero de 1928 por las complicaciones de una neumonía. Estuvo casado con María Blasco y tuvo cuatro hijos. Al morir su mujer en 1925, se casó con Elena Ortuzar, chilena.

Sus restos fueron trasladados a Valencia después de la proclamación de la segunda República Española, cumpliéndose sus deseos.


Imprimir   Correo electrónico