Pedro Naranjo y Mercedes Sánchez en "El Parque" poco antes de ampliar su supermercado
Pedro Naranjo, Mercedes Sánchez y los clientes
“Siempre nos hemos guiado por las demandas de los clientes, hay que saber escucharles”
Laura Figueiredo (20-10-2017).- Para algunos será síntoma de hiperactividad, para otros el prototipo de personas emprendedoras y para cualquiera una auténtica locura. Y así lo reconocen ellos, Pedro Naranjo y Mercedes Sánchez, un matrimonio que ha llegado a tener abiertos cuatro o cinco negocios a la vez en Campo de Criptana. Ahora y desde hace más de tres años se centran en su supermercado, “El Parque”.
Ninguno de los dos es de Criptana pero aquí es donde conocieron a su gente y vecinos y donde hicieron su primera apuesta hace 20 años ya. Muchos recordarán el videoclub y ciberclub de la calle Paloma que luego añadió chuches y snacks y allí siguió mientras Pedro continuaba repartiendo gasoil por las casas de muchos criptaneneses. Luego llegó el cuarto de las chuches en la casa parroquial, el asador y las hamburguesas. Y todo prácticamente a la vez. Ahora ya llevan unos años con el supermercado El Parque abierto también los festivos.
Una locura de la que se sale con mucho trabajo y sabiendo escuchar siempre al cliente como señala Pedro. Hablamos con él quien desde el principio nos deja claro que es ella, Mercedes, la que aporta la vena empresarial por herencia familiar, una propuesta a la que Pedro no le costó sumarse.
Y es que lo de ser emprendedor y meterse en este tipo de negocios exige, nos cuenta, pagar y pagar al banco para cuando terminas y tienes beneficios volver a invertir y seguir pagando préstamos. No se arrepienten para nada y aseguran que trabajan mucho pero contentos. Por cierto, Mercedes para no aburrirse abre desde hace unos años la heladería de la plaza desde la Semana Santa hasta septiembre.
- Ahora me entero que ni tú ni tu mujer, Mercedes, sois de aquí aunque os llevo viendo años por Criptana.
Eso le pasa a mucha gente y es verdad, ninguno somos del pueblo. Yo soy de Villarta de San Juan y Merce de Cinco Casas, dormimos en Alcázar de San Juan y vivimos en Criptana.
-¿Y por qué elegís Criptana para abrir vuestros negocios?
Yo me conocía el pueblo y a la gente y la gente me conocía a mí porque estuve años repartiendo gasoil con el camión aquí. Y seguí haciéndolo durante unos años más compaginándolo con el videoclub.
-¿Quién da el paso?
Aquí la vena emprendedora la tiene en principio Merce quien supo contagiarme. No me costó sumarme a la idea y no me ha dado miedo emprender. De hecho, mi mujer ya tenía una peluquería en Cinco Casas y ese fue otro de los motivos de centrarnos en Criptana. Todos los días hacíamos muchos kilómetros, cada uno en un sitio y decidimos dejar de hacerlos.
-Está claro que no sois de estar en un sitio quietos y andáis siempre con algo entre las manos.
Me convenció mi mujer, ella es la que era más echada palante en esto de los negocios. Y la verdad es que me contagió otra manera de vivir. Eso se junta con que no soy de estar trabajando en una fábrica todo el día delante de una máquina haciendo lo mismo, eso no me va a mí. En cuanto tengo un día sin hacer nada me tengo que buscar algo.
“Fue mi mujer, Merce, la que me contagió otra manera de vivir”
-No creo que te haya sobrado mucho tiempo en los últimos años.
Pues la verdad es que no. Llegó un momento que teníamos tres y cuatro tiendas abiertas, una de ellas a medias con mi cuñao. ¡Una locura!
-Sí, pero eso vendría después porque empezaste con el videoclub y las chuches en la calle Paloma
Sí y después me lo llevé al parque. Y de eso creo que hace ya 20 años. Primero de todo fue el videoclub que acompañé con videojuegos. Las chuches llegaron después cuando la gente cogía la peli y decía –jo ahora hay que irse a Juandela a por las chuches-. -¿Y por qué no tienes las patatas Amores o las palomitas y chuches?-. Y claro tenían toda la razón del mundo. Y empecé a meter picoteo.
-El cliente siempre tiene razón.
Siempre hay que estar atento a lo que te dice la gente, el cliente es el que manda y él va indicando las necesidades y demandas. De una manera o de otra es quien te va dando las pautas de por dónde dirigir el negocio. Por eso te digo que las chuches llegaron después. Puse un cajero de pelis que también tuvo su boom.
“El cliente es el que manda siempre y él va indicando las necesidades y demandas”
-Y luego ya ni cajero ni boom, el VHS desapareció.
Luego ya llegó el DVD que también tuvo su tiempo pero corto. Ya prácticamente se regalaba en muchos sitios y la gente descargaba películas, se las pasaban entre amigos… total que ya al videoclub había que ponerle dinero. Mira, yo dejaba el gasoil después de todo el día con él y me venía a la tienda y los fines de semana también y así dos o tres años con una cosa y otra hasta que ya me atreví a dejar el camión. Los videojuegos también tuvieron sus buenos años y juntaba a una buena panda de críos. Era el tiempo de la play1, la Xbox, … consolas que nadie o poca gente tenía en sus casas así que se iban a jugar a la tienda.
-¿Y qué os dijo después la clientela?
Abro en Caramelandia cuando lo deja la José, en la Casa Parroquial. Y es cuando mi mujer deja la peluquería en Cinco Casas y se viene a trabajar a Criptana. Al poquito me ofrecen el asador y eso ya eran palabras mayores, era otra cosa. No tenía ni idea del negocio pero tampoco digo que “no” y me pongo a medias con un familiar de Merce. Yo ponía la clientela que conocía de muchos años y él sabía trabajar un asador y churrería. Y entre los dos salimos adelante.
-La clientela siempre os ha llevado a trabajos muy de fines de semana y a deshoras.
Pues sí y a mí sí que ya no me quedaba tiempo para nada: era el asador, Caramelandia y todavía seguía con el vídeoclub que ya tuve que quitar de la calle Paloma porque necesitaban el local y me lo bajé al parque. Era el momento de buscar un local en propiedad para establecernos e invertir en el pueblo y eso hicimos. Me bajé todo aquí y eso sí, ya había que estar y centrarse para que esto funcionara.
-En los negocios propios hay que estar.
Hay que estar y tener empleados responsables y que respondan y te aseguro que es complicado. Ahora trabajamos muy bien con Gema y con Criptana pero como te digo no siempre se acierta.
-Y abrís el supermercado.
Y otra vez escuché a la gente. Cuando aún tenía el videoclub me decían –Pedro no tendrás arroz, tomate frito, no tendrás…- Pues qué hice, poner unas estanterías chiquitinas con un poco de todo lo básico y primera necesidad. Y oye marchaba y cada vez iba a más y ya vimos que podía haber una continuidad de negocio. ¡Y hala otro paso!, buscamos el apoyo de una cadena de alimentación porque de lo contrario no puedes competir, fue al final Covirán y ya lo que tú ves.
-En definitiva que hay que saber escuchar a la gente.
Eso es lo principal si quieres que un negocio te funcione. No puedes cerrarte, quien demanda es el cliente y eso hemos ido haciendo. Claro, también y primero es no tener miedo a trabajar y ser valiente porque te metes en mucho dinero y hay muchas exigencias. Si no arriesgas nunca sabrás sin funciona o no. Arriesgar con unos límites.
-¿Y el miedo al fracaso?
Hay miedo porque hay riesgo siempre. Siempre estás invirtiendo en cuanto tienes algo y siempre te preguntas cuándo vamos a empezar a ganar nosotros. Y siempre estás pagando al banco, siempre pagar, pagar y pagar y terminas un préstamo y empiezas con otro porque innovas, porque hay algo que reparar, mejorar… el caso es que siempre estás invirtiendo, siempre. Ya te digo que lo principal es no tener miedo a trabajar y a dar el paso. A veces sale bien y otras mal pero se sale y eso a pesar de ser autónomos que todo son deberes y pocos derechos.
“Lo principal es no tener miedo a trabajar y a dar el paso. Si no arriesgas no sabes si funciona”
-¿Y Criptana cómo os ha tratado?
Estoy muy a gusto, 20 años y sin un problema con el público. Y es que siempre me han acogido como si fuera de aquí, muchos piensan que somos de Criptana. Yo me siento mejor que en casa. Fíjate que llega un momento que los clientes son más que clientes, son amigos.
-¿Descansa tu cabeza?
Hay que estar siempre dando vueltas y pensando en nuevos pasos. Nosotros aquí en Criptana hemos innovado en muchas cosas, ahí estaba la primera máquina para vender chuches y snacks, la vending, y funcionó estupendamente.
-¿Qué dice ahora la clientela?
Pues que hay que ampliar el supermercado y eso es lo que hemos hecho con mucho esfuerzo y poco a poco. Lo hemos podido hacer tras comprar otro local.
-El trabajo para toda la vida no es para vosotros.
Pues parece que no. Mira que yo empecé con mi trabajo en el camión, un sueldo fijo, vacaciones… pero Mercedes no podía pensar en eso para toda la vida y ya te he dicho que me contagió. El caso es que vamos pagando y viviendo, no nos vamos a hacer ricos pero no me arrepiento.























