Jesús José Camacho Lucas-Torres, “La Logia Lisérgica” y pura vocación
“Mi novela es explícita, potencialmente polémica, y quizá hiera algunas sensibilidades”
Laura Figueiredo (12 de agosto de 2019).- Primeros pasos como escritor aunque ya son muchos los que lleva dados contando y escribiendo historias sin publicar. De esas que quedan para los más cercanos. No hace mucho tomó una decisión tajante y firme: “quiero ser escritor”. Lo tiene claro, tan claro como para dejar sus estudios universitarios en 5º de Medicina y optar por algo más incierto y complicado y es que escritores hay muchos pero que lleguen a muchos lectores… eso es otra cosa.
Jesús José Camacho Lucas-Torres lo sabe pero es que hay cosas que no se eligen, y el arte es una de esas cosas, se nace con él y a veces se necesita tiempo para descubrir la verdadera vocación. Él está dispuesto a luchar y no rendirse. Es un joven escritor criptanense, directo, sincero (sobre todo consigo mismo) y buen conversador. No se queda en la superficie de nada, ahonda hasta sentirse agotado.
Su primera novela, “La Logia Lisérgica” lleva un título complicado que levanta la curiosidad de muchos y nos empuja a internet en busca del significado de esa última palabra que a muchos se nos escapa. La definición no deja de sorprender e invita rápidamente a elucubrar sobre la trama de la novela. La propia presentación del libro nos acerca a una novela dura que se adentra en temas que a todos nos une pero de los que poco se habla, aunque de ellos se ha escrito mucho. ¿Polémico? No es la intención de Jesús José Camacho pero eso es algo que deciden los lectores. “Es explícita, nos dice el autor sobre su novela, potencialmente polémica, y quizá hiera algunas sensibilidades”. La Logia Lisérgica es un libro muy trabajado y documentado dirigido no solo a los millennials, se puede leer desde muchos prismas y estratos.
“La Logia Lisérgica” la podemos comprar a través de Amazon en sus diferentes formatos. El libro está a la venta en las librerías de Campo de Criptana.
¿Quién es Jesús José Camacho Lucas-Torres en Campo de Criptana?
El sobrino de los Mena, los fontaneros, un chaval que vive por la Guindalera.
¿Tu primera novela es tan arriesgada como su título?
A mí no me lo parece, porque no he tomado riesgo alguno al escribirla ni creo que sea un riesgo leerla. Es explícita, potencialmente polémica, y quizá hiera algunas sensibilidades, pero chica, así es la vida.
-Tenemos la necesidad de clasificar todo incluidas las novelas. ¿Es una novela alternativa? ¿De las que rompe esquemas?
Para nada. De lo que escribo ya se ha escrito mucho, y no creo que sea yo quien venga a arrojar luz sobre la moralidad del hombre, la organización política de las sociedades, o el sexo tántrico. Escribo sobre lo que escribo porque me apetece escribirlo.
“Escribo sobre lo que escribo porque me apetece escribirlo”
¿A qué público va dirigida? ¿Los millennials?
No. O sea, sí, pero no solo a ellos. Escribo dirigiéndome a mí, en primer lugar, y lo hago intentando que todo el mundo pueda disfrutarlo, o al menos entenderlo. Creo que La Logia se puede leer desde muchos prismas y en muchos estratos, y aunque un millennial reconozca las referencias culturales o se identifique con algunas escenas, la premisa de la que parte el libro, que es que todo el mundo es igual, me llevó a escribir teniendo en cuenta que lo que me pasa a mí, le pasó de una forma parecida a mis padres o a mis abuelos, aquí, o en América, o en Rusia. La gente tiene ambiciones e inquietudes muy parecidas en todas partes.
- Veo otra publicación anterior tuya, “Todo va bien”. Una breve obra de teatro “que cambia la forma de entender el teatro”. ¿Cómo entiendes tú el teatro?
Es un mundo complejo que requiere de muchas disciplinas artísticas para poder realizarse plenamente. Es difícil, pero hermoso. Y, a parte de su representación, como creador he encontrado que la mayoría de dramas establecen con el lector una relación muy directa, casi agresiva. La del teatro es una escritura pura. Me flipa. Me gustaría que se leyese más.
Dices que en tu vida no hay nada reseñable antes de escribir esta novela ¿estás seguro? Ya había en la escuela, en el Virgen de Criptana, quien veía que eras muy bueno en la escritura.
Todo lo que ocurre, desde el principio, es reseñable, pero como todo lo que hace todo el mundo. Es una suma de todos que al final se queda en nada por agotamiento, por no poder abarcarlos, y porque al final una gota de agua en el océano pasa desapercibida. Ahora, que me digas que hay profesores, a los que recuerdo con muchísimo cariño, que recuerdan mis primeros textos, me da otra perspectiva. De este tema, de qué es reseñable y qué no, hablo en La Logia con una metáfora de hormigas.
-Tu protagonista sin nombre en “La Logia lisérgica” parece que no se perdió en su juventud ninguna fiesta. ¿Estuvo en las fiestas y ferias de Criptana? ¿Qué hubiera encontrado?
Pues no, no estuvo, pero si hubiese venido se lo habría pasado fetén, y hubiese encontrado lo mismo que todo el mundo. Muchas luces, muchos colores, mucha música, gente contenta, y una fiesta yeyé maravillosa, solo que él habría buscado algo más. Y habría acabado encontrándolo, sin demasiado esfuerzo, de hecho.
“Si mi protagonista hubiera venido a la Fiesta Yeyé se lo habría pasado fetén, y hubiese encontrado lo mismo que todo el mundo”
¿Te veremos en estas ferias por Criptana?
Siempre. Todavía no me he perdido una yeyé.
Y después de la feria, ¿Qué? ¿Otra novela?
Probablemente no. Estoy trabajando en una novela histórica y en un thriller erótico, pero ambas me agotaron, especialmente la segunda, por la temática en la que me adentré sin querer. Muy complejo, requiere de mí una documentación extensa y un ánimo afín al drama que quiero desarrollar. Ahora estoy centrado en un ensayo sobre la telebasura y el elitismo que no sé cuándo acabaré. Voy sin prisa.
Una curiosidad, ¿Cuándo uno se puede considerar un escritor?
Desde que nace. Tú misma decías que mis profesores me recuerdan escribiendo. Ellos se dieron cuenta antes que yo mismo. Yo lo comprendí ya bien entrado en la veintena, pero ahora lo pienso, y con nueve años, que es la edad que debía tener cuando escribí el primer relato que recuerdo, ya era escritor. Un escritor es escritor por él mismo, no por el alcance de su obra, por la aceptación de los lectores, o por su legado. El Arte es una vocación, no una elección, y no necesitas que nadie te valide. Si lo sientes, lo eres.
“El Arte es una vocación, no una elección, y no necesitas que nadie te valide. Si lo sientes, lo eres”
Por cierto, recomiéndanos un libro para leer ya en estos casi finales del verano.
Te recomiendo dos, uno corto y otro largo. La Dama de las Camelias, de Alejandro Dumas, que es una historia de amor maravillosa y es lo que leía cuando empecé a escribir La Logia, y La Hoguera de las Vanidades, de Tom Wolfe, que hace un retrato del derecho y el periodismo tan contemporáneo que parece mentira que se escribiese en los 80. Me fascinó.























