“Lo mejor de bordar es la satisfacción del trabajo bien hecho, lo peor el dolor de espalda“
Laura Figueiredo (29-3-2016).- Igual hilvana pequeñas joyas que hilos y palabras para después dejarlas bien cosidas. Es bordadora, joyera y escritora y de todo ello disfruta por igual y mucho. Es Pilar Rodríguez de los Santos Serrano, es de Alcázar de San Juan pero son ya muchos los años que lleva entre nosotros en Campo de Criptana. Hago la entrevista unos días antes de la Semana Santa.
Y es que Pilar R. de los Santos, como firma en sus escritos, no está dispuesta a dejar pasar ningún sueño y día a día los va haciendo realidad e inventando otros. Esa pulsera que tiene en la cabeza desde hace tiempo, una idea para un nuevo relato o esa puntada que dará un aire diferente al bordado. Toda una labor artesanal que exige creatividad, paciencia, trabajo. Es, como ella se considera, una artesana, una palabra muy bonita y que nunca está lo suficientemente reconocida. Pilar R. de los Santos es un claro ejemplo de una persona autodidacta.
Aprendió a bordar, como muchas otras mujeres de su generación, en los veranos. Aprendió a engarzar y crear abalorios por pura curiosidad y se puso a escribir porque siempre hay cosas que contar. Y siguió escribiendo animada por los premios que ha ido sumando. Entremedias, tiene tiempo para las asociaciones entre ellas Antares donde es vicepresidenta. Alrededor de la máquina de escribir siempre hay un lápiz y un papel para las ocurrencias literarias y un móvil con el que es capaz de estar en varios sitios la vez.
Podía haber entrevistado a Pilar R. de los Santos en cualquier momento del año pero eso de los bordados y la Semana Santa me llama la atención. Llegando estas fechas siempre me comenta –tengo que terminar de bordar las cruces -. Y es que detrás de todo lo que vemos por nuestras calles durante estos días hay mucho trabajo callado, que apenas se ve. Uno de ellos el de las bordadoras y Pilar lo es.
-Así que nos quedamos con R.de los Santos
Firmo como Pilar R. de los Santos porque creo que me da suerte. La primera vez que lo hice gané un premio literario.
-¿Eres bordadora, diseñadora de joyas, escritora…?
Soy autónoma o empresaria que suena mejor. Artesana y ya está, porque todo lo que elaboro lo hago con mis manos y creatividad. El material lo compras pero la pieza la creas tú. Y me considero artesana desde hace mucho tiempo, estas piezas cualquiera no las puede hacer. Los bordados tienen su técnica pero aunque aprendas dejas tu firma de alguna manera.
“El material lo compras pero la pieza la creas tú”
-¿Cómo aprendiste?
Ya sabes que antes en verano no había clases prácticamente de nada salvo máquina y costura. A las madres, al menos a la mía, no les gustaba que estuviéramos todo el día en la calle y ociosas tanto tiempo. Así que verano que llegaba, verano que nos ponía a aprender a bordar con alguna vecina. Recuerdo haber estado en un taller de costura, en una peluquería donde gané mi primer sueldo y qué ilusión cuando llegué a mi casa con esa moneda tan grande de 50 pesetas.
-¿Aprendes a bordar con la idea de dedicarte a ello?
¿Tú crees que con 9 años tenía idea de algo? No, aprendes a bordar, no estás ociosa, estás entretenida y además te servía para hacerte la dote. Recuerdo que tenía compañeras ya mayores que se hacían el ajuar. Llegábamos con ganas y nos encantaba escuchar a las compañeras que tenían novio y las cartas que recibían de ellos desde la mili. Íbamos por la calle con nuestras sillas y ahí estábamos esperando a que empezara la radionovela, concretamente “Lucecita” y corríamos para no perdernos el capítulo.
-Pero llega un momento en que sí que empiezas a recibir encargos
Yo toda la vida he estado bordando y seguí por casualidad. Cuando mi profesora, Rosa Mari, se casa ella tenía varios trabajos a medias y me los pasa a mí. Pensaría que era una alumna aventajada y me propuso seguir. La verdad es que me encantaba y entonces en mi casa monté un taller con varias máquinas de coser. Ahí, pasé de aprendiz a maestra y además estudiaba. Tuve la oportunidad después de ponerme a trabajar en el primer Merkal de Alcázar pero seguía cosiendo en los ratillos libres y terminé todos los encargos que tenía. Pero continué bordando pues seguí, como ahora, cogiendo encargos.
-¿Qué encargos te hacen?
Pues la puntilla de la abuela que está en un cajón se pone en una sábana o en una mantelería o toalla; hay gente que aún quiere una bolsa de pan; juegos de cuna y alguno a mano que tardas horas y horas. Pañuelos, pañuelos para los ramos de novia…
-Lo más curioso
Una señora que vino con una bata blanca de algodón para que le bordara la espalda y las mangas. Yo le dibujé un ramo de flores precioso y después vino otra amiga a que le bordara otra igual. ¡Y era para ir a la playa, ponerlo sobre el bañador!
-Y ahora como bordadora ¿qué significa la Semana Santa?
Pues para mí y como bordadora Semana Santa significa mucho trabajo, abandonar el resto de tareas del día a día. Tengo que bordar las cruces de los capirotes. A cada hermandad su escudo.
“Para mí la Semana Santa significa muchas cruces que bordar y me gusta“
-¿Qué cruz da más trabajo?
Pues todas en general tienen el mismo trabajo aunque la cruz del Cristo de la Expiración, por ejemplo, va bordada en la misma tela. Sin embargo, los capirotes de terciopelo, como el del Santo Entierro o el Cristo de la Columna, no se pueden bordar directamente por lo que hay que bordar primero en tela y luego pegar a mano puntada tras puntada. Es un trabajo muy minucioso para que no se quede ninguna señal. Es difícil y da más trabajo porque sobre terciopelo se desplaza fácilmente. Además, tienes que esperar a que la modista haya cortado y cosido el capirote para ajustar la cruz sobre los ojos. En fin, que en estas fechas corremos todos mucho. La verdad es que disfruto bordando, me gusta.
-¿Y esos manguitos que tienes allí?
Eso ha sido un extra de este año. Son unos manguitos para una Virgen y son muy antiguos y están muy deteriorados. Se quedaban estrechos así que he descosido y vuelto a coser en una tela tan delicada. Un trabajo de restauración, recuperar la pieza.
-¿Lo mejor y lo peor de bordar?
Lo mejor la satisfacción de ver el trabajo bien hecho y que a la gente le guste es una recompensa. Lo peor, el dolor de espalda, las cervicales, tensiones musculares… son muchas horas.
-Esto nunca estará bien pagado
No, si tuvieras que cobrar por horas la gente se lo pensaría mucho más. En general la artesanía no tiene precio.
-Queda poca gente que se dedique a un bordado tan artesanal
Pues yo a quienes conozco son personas mayores. De mi edad no conozco a ninguna aunque alguna habrá. Ahora son otros tiempos.
-No interesa
Creo que no. Hace unos años cuando comenzaron las actividades extraescolares se propuso hacer un taller de bordado pero era complicado competir con informática, inglés… no tuvo éxito y ahí ves que esta artesanía a la gente joven no le interesa. Si se aprende es más adelante y por hobby y va por modas: punto de cruz, pathwork, ganchillo… que por cierto no he dejado de hacerlo junto al punto (me enseña un cestillo lleno de hebras y pequeños trabajos donde además aparecen la bases de un certamen literario).
-¿Cuándo te dio por escribir y concursar?
Siempre me gustó y me encantaba ver a mi abuelo que leía y escribía mucho. En el cole con otra compañera escribíamos cosillas aunque entonces eran más estilo Corín Tellado. Pero empiezo a dedicarle más tiempo y ganas hace unos años cuando empezamos con Antares, con nuestras reuniones, charlas, las tardes… vuelve el gusanillo a moverse. Después te das cuenta que hay pequeños certámenes y empiezas con relatos y cuando te dan el primer premio dices –¡ah pues si gusta!, voy a hacer algo más- y de vez en cuando suena la flauta.
-¿Algunos de esos premios?
En Manzanares “Relatos de Mujer” de la Semana de la Mujer, para mí el primero más importante y más porque era un homenaje a mi madre y a esas mujeres que tanto hicieron. Varios premios de la Escuela de Escritores “Alonso Quijano” como finalistas y el primero de “Cartas de Sancho a Teresa Panza”. Coautora de varios libros con relatos y el último el de “Letras con arte: Amores perdidos” como primera finalista. Luego están los haikus donde quedé finalista. Es más relatos que poesía pues la poesía es… hilar fino. Y ahí estoy pendiente de otros dos certámenes y otro para enviar. Yo sigo porque de vez en cuando alguno cae y eso te anima a seguir.
Escribo más relato que poesía pues la poesía es… hilar fino
-Y además entre puntada de hilo y puntada de palabras hay tiempo para la joyería.
Sí, es joyería porque trabajo con cristal Swarovsky, perlas de río, plata, pequeñas piedras preciosas como ágatas, ojo de tigre, gemas…
-Así que pensaste si bordo hilo también puedo bordar con cristales, perlas…
Fue por pura casualidad, no sabía que tenía esa habilidad. Yo sé hacer pathwork, todo lo que sea crear con mis propias manos me encanta, ganchillo, punto, bordados…y lo disfruto mucho. Y al final eres autodidacta. Me apunté a una clase de pathwork en la Universidad Popular y la profesora también hacía piezas sueltas, una pulsera, un colgante... Y me emocioné, me dio cuatro clases y ya no me dio más. Me dijo –a ti es que las piedras te hablan y me vas a quitar el puesto-. Bueno, cosas que se dicen porque yo no quiero quitar el puesto a nadie. Y ya no me enseñó más y ya fui por mi cuenta y aquí estoy diseñando y haciendo pulseras, broches, pendientes, colgantes… Trabajo por encargos.
-Pues ahora según termines con la Semana Santa ya tienes comuniones
Ya tengo encargos para comuniones y otra vez a correr.
-Y claro todo esto tiene que tener proyección en algún sitio y…
Me meto en el mundo de internet y sobre todo de las redes sociales. Aprendí a defenderme con las fotos y cuelgo mis trabajos y los comparto sobre todo por Facebook. Tengo una página, Pilartesanias Creaciones Artesanas. El blog lo tengo aparcado.
-Y como te sobraba tiempo participas en algunas asociaciones.
En el AMPA del colegio estaba con mi hijo y ahora en el instituto con mi hija. En Antares decidí hacerme socia cuando salió mi hija del colegio donde teníamos un club de lectura. Me aunté con el fin de continuar con la lectura y no hacerme perezosa y al final es mucho más… y es que Antares nos ha dado vida.
-¿Qué disfrutas más de lo que haces?
Todo, lo hago porque me gusta y sale de mí.
-¿Cómo se pueden hacer tantas cosas?
Pues siendo activa, no dejando espacio a la pereza. Yo siempre he tenido curiosidad por la cosas y la sigo teniendo. No doy nada por aprendido porque siempre hay más. El ordenador siempre lo tengo ahí a mano para consultar cualquier duda o algo que despierta mi interés. Y otra cosa muy importante para mí, tener siempre algo en expectativa.
Hay que tener siempre algo en expectativa
-No renuncias a ningún sueño
¿Por qué? Ya sabes mi frase de perfil -¡Me muero de sueños!-.























