José Antonio de la Guía de la Guía y su apuesta por “Saborea Criptana”
“Me siento un poco Quijote entre tanto molino”
Laura Figueiredo (17-3-2017).-Sabe apreciar un buen vino y le gusta Criptana, dos elementos esenciales para apostar por “Saborea Criptana”. Una idea que nació hace seis años en plena Sierra de los Molinos y que se hizo realidad en plena crisis. Detrás de este proyecto está José Antonio de la Guía de la Guía que asegura sentirse Quijote en muchas ocasiones en medio de gigantes. Y es que poner en marcha este negocio y seguir en él “requiere un grado de locura”. Trabaja mirando el horizonte, en busca de grupos de turistas para que además de visitar nuestra sierra se lleven algún recuerdo y sabor de nuestro pueblo.
Y es que asegura que nuestro pueblo sabe a vino, a cordiales, a aceite, a titos... sabores que llegan lejos a través también de su tienda online. Es un negocio complicado y que le ha descubierto el interés que despiertan nuestros molinos y el Quijote a un turismo que viene de multitud de países y prácticamente de todas las regiones de España. Turistas que viajan por lo general con muchas prisas.
José Antonio de la Guía nos habla de emprender, de renovarse, de inventar... En definitiva de estar al pie del cañón desde su tienda situada a los pies de los molinos.
-¿Cuánto tiempo llevas aquí con Saborea Criptana?
Pues en mayo hará 6 años.
-¿Cómo se trabaja mirando siempre a los molinos?
Cuando viene una persona de fuera se queda impresionada por los molinos, por el tamaño, los ven grandes, no se los esperan así. Les sorprende el conjunto de la sierra, el entorno en general porque no solo son los molinos es también el horizonte, la luz... Es cierto que un lugar así para trabajar lo envidia mucha gente.
“Es cierto que un lugar así para trabajar lo envidia mucha gente”
-Como suele ocurrir, los que menos lo apreciamos somos los del pueblo.
Sí que apreciamos nuestra sierra pero la verdad es que no sabemos realmente lo que tenemos. Esto pasa en todos lados. Aquí viene gente de todos los países. Claro que una cosa es venir de turista y otra es estar aquí al pie del cañón sacando la tienda adelante. Esto también cansa.
-Cuando hablamos de países el primero que nos viene a la cabeza es Japón ¿Has tenido que aprender japonés?
Pues algo chapurreo, lo esencial para saludar y poder ofrecer los sabores y recuerdos de Criptana. Otro país de donde vienen mucho es de Francia aunque eso te lo dicen mejor en la oficina de turismo que llevará el registro. Viene turismo prácticamente de todo el mundo. También alemanes pero es curioso porque son alemanes que viven en España, en la costa. Hay gente que llega desde Rusia, Corea, Brasil... y de España de todas las provincias. Por aquí pasan todas las regiones.
-Cuando se trabaja dependiendo del turismo y además de un turismo de paso como es el que llega a Criptana ¿los molinos se hacen más gigantes?
Se hacen cuesta arriba en muchas ocasiones pues el mundo del turismo desde una tienda pequeña es complicado. También hay sus épocas altas y sus épocas bajas. Ahora mismo se ha notado un bajón y eso que parece que se vuelve a viajar más y se empieza a respirar.
-Sí pero tú apuestas por “Saborea Criptana” justo cuando las cosas estaban peor.
Porque es cuando necesitas poner soluciones y tirar hacia delante. “Saborea Criptana” nace como tantas otras iniciativas en plena crisis, tratando de dar respuesta a la falta de trabajo. Una búsqueda que pasa por poner tu propio negocio como autónomo y autoemplearte. En mi caso concreto es tras una mala experiencia laboral. Había que hacer algo y con el apoyo de mi mujer nos metimos en esta aventura que requiere también un poco de locura. Me gusta el vino y mi pueblo y veía un servicio que no estaba muy cubierto. Se unían esas dos cosas, me gustaba y estaba por explotar más. Y aquí me instalé.
-Exige mucha valentía.
Exige un grado de locura como te decía.
- ¿Los turistas buscan nuestros sabores?
Los turistas van en su mayoría demasiado deprisa. Hay muchos perfiles de turistas, casi todos entran buscando un recuerdo de la sierra y ahí están los molinitos y los Quijotes. En este sentido lo que más se vende son los imanes que son muy socorridos para regalar. No falta quienes se llevan alguna edición del Quijote para niños o dedales para las colecciones tradicionales que se siguen haciendo. Ha habido una mujer que me dijo que tenía 700 dedales reunidos con ayuda de muchas personas. Después está el turismo gastronómico que busca el típico queso manchego, el vino, dulces, los cordiales... Al final lo que más se vende es el Quijote y los molinos.
-¿Nos hemos limitado demasiado a estos dos elementos, Quijote y molinos?
Mira se puede vender más y mejor. Es verdad que los molinos dan y el Quijote está dando mucho pero Campo de Criptana no es solo molinos y Quijote.
-¿Cuál es tu lucha? ¿Te sientes un poco Quijote aquí arriba?
Aquí, entre tanto molino uno se siente un poco Quijote, a veces desesperado y otras yendo a por todas. Mi lucha es que el que venga a Criptana tenga un huequito para entrar y llevarse algún recuerdo y sabor de nuestro pueblo. Otra es que el turismo en nuestro pueblo cambie, es la lucha de muchos.
“Mi lucha es que el que venga a Criptana tenga un huequito para entrar y llevarse algún recuerdo y sabor de nuestro pueblo”
-¿Tu mayor logro desde Saborea Criptana?
Yo creo que llevar aquí seis años es un logro. Empecé en plena crisis con mucha lucha, buscando alternativas, creciendo, ampliando el catálogo de productos, el servicio... Empecé con muy pocos productos a la venta y ahora hay muchos más.
-Yo creo que antes muchos de estos suvenires no existían en el mercado.
Siempre ha habido pero lo curioso es que con la crisis lo que ha crecido es el número de personas que no se dedicaba a este tema y que empezó a hacer molinos, quijotes, imanes... Han venido albañiles a ofrecer molinos hechos por ellos a mano, herreros con sus quijotes, canteros, ceramistas... gente que no orientaba su trabajo al turismo y que han visto en este público una alternativa. Pero no todo el mundo ha tenido cabida.
-¿Qué descubres aquí?
El interés que la gente de fuera tiene por los molinos. Sigue viniendo gente a ver los molinos y es algo que no se aprecia desde el pueblo. Y vienen a conocerlos, como te digo, con un gran interés, vienen a propósito pues llegar a Criptana exige desviarse de las rutas principales.
-Es que en Criptana vivimos de espaldas al turismo.
Hay que estar aquí para verlo. En el pueblo no sabes quién viene o no viene. Es lógico porque el turismo sube directamente a la sierra que es donde está lo que busca. Desgraciadamente no baja al Pósito ni a las ermitas. No somos conscientes en el pueblo del interés que levantan los molinos.
“No somos conscientes en el pueblo del interés que levantan los molinos”
-¿A qué sabe Criptana?
En mi tienda a vino, a queso, a cerveza, a cordiales, a aceite de oliva, titos... Unos sabores que llevo fuera también a través de la tienda online que abrí desde el principio. Hay gente que viene aquí y le gusta lo que se lleva y después lo sigue comprando por internet y repiten. Clientes que les gusta el producto y el producto de Criptana no es fácil de encontrar en otros sitios. Especialmente la harina de almortas, titos e incluso la almorta cruda que me piden algunas veces pues la guisan como garbanzos. Criptana llega a muchos sitios a través de la tienda online incluido el extranjero pues también me hacen pedidos del extranjero.
-En tus estantes se mezclan productos de Criptana y de otros sitios.
Porque hay productos de otros sitios que también les gusta a los turistas. En cualquier caso “Saborea Criptana” también ha querido ser una tienda para el pueblo, para los criptanenses. Una tienda en donde poder adquirir productos de calidad de otras regiones como es un buen queso de cabra de Málaga, aceites y chocolates de diferentes sitios o unos vinos de otras denominaciones y zonas. Por eso en un principio organizaba catas a ciegas, degustaciones... para que en Criptana se conocieran sabores de fuera pero no termina de cuajar. No nos terminamos de atrever a probar otras cosas.
-Haznos un perfil del turista que llega a nuestra sierra.
Es un turismo exprés. Mira, el grupo de japoneses que acabas de ver viene de Valencia porque han entrado a España por Barcelona. Para aquí poco más de media hora para ir a comer a Puerto Lápice y sigue a Granada. En Japón tengo entendido que tienen 7 días de vacaciones al año y muchos de ellos deciden pasar 6 de ellos en España y llegan a Criptana 20 o 30 minutos como mucho. Ven los molinos, pasan al baño, hacen fotos y en ese tránsito intentas que pasen a la tienda.
“El turismo que llega a Criptana por lo general ve los molinos, pasa al baño, hace fotos y en ese tránsito intentas que pase a la tienda”























