Una iniciativa de los catequistas de campamentos quienes destinarán el dinero a la mejora de las instalaciones del Cristo
Laura Figueiredo (5-9-2022).- Se cerró tarde la barra de los campamentos el pasado sábado para volver a abrir a primera hora de la mañana el Domingo de la Octava del Cristo. Y todo surgió de forma espontánea, casi sin pensarlo y pocos días antes de la llevada del Cristo de Villajos a su santuario.
La barra de los campamentos tuvo como respuesta un torbellino de gente que de forma continua se acercaba a tomarse un botellín o refresco con un pincho de tortilla o lo que se estuviera friendo en la plancha. Detrás, un amplio número de catequistas de campamentos que se pusieron manos a la obra en cuanto se lo propusieron desde la Hermandad.
Montar chiringuito, provisiones, hacer listado, turnos… y casi lo primero, el cartel anunciador que corrió de grupo en grupo de whatsapp y redes sociales a toda velocidad contagiando entusiasmo.
Objetivo, destinar los beneficios a la mejora y el mantenimiento de las instalaciones del santuario para los campamentos parroquiales. Un buen destino que llega a unos campas que son parte de la vida de muchas generaciones ya en Campo de Criptana y con el que nadie se niega a colaborar.
El resultado en cifra concreta todavía no se tiene pero lo que sí es seguro es que es un resultado positivo. Positivo por la cifra y por el entusiasmo que unos pusieron y contagiaron desde detrás de la barra y otros por su generosa respuesta al otro lado de la barra.
Era el primer sábado de septiembre y tocaba la llevada del patrón de los criptanenses a su ermita. Era primer domingo de septiembre, Día de la Octava. Dos días que cada vez congregan a más gente. Un fin de semana que los catequistas de campamentos vieron como una oportunidad para quedarse con la barra y sacar un dinero que siempre es necesario para mejorar unos campamentos que suman décadas de vida. Una iniciativa a la que seguramente seguirán otras con el mismo propósito.























