Jordi Francés, director de la Filarmónica Beethoven.

Jordi Francés San Juan, un director con muchas batutas entre manos

 “El nivel como músico también depende de tu nivel como persona”

  Laura Figueiredo (3-10-2017).- Es todavía el director de nuestra banda, la Filarmónica Beethoven de Campo de Criptana. Llegó hace poco más de tres años y se marcha con la satisfacción de haber ampliado experiencia y no solo musical sino también cultural y humana. Por delante proyectos y compromisos que le seguirán haciendo crecer y que son grandes oportunidades y retos en su carrera musical.

Es Jordi Francés San Juan, un director profesional cuyos orígenes musicales también están en la banda y conservatorio de su pueblo en Alicante. Por eso sabe que la banda de tu pueblo te marca y sabe que en ellas no solo se aprende música, hay mucho también de valores y principios. Y es que Jordi Francés a lo largo de toda la entrevista insiste en el valor humano que acompaña al músico en su aprendizaje y profesión. Se considera un director apasionado y con cierta inclinación hacia partituras de compositores recientes y vivos. En cualquier caso en ningún momento se encasilla y en su currículum aparece como un músico de lo más heterogéneo.

Se ha sentido siempre bienvenido en Criptana y por una banda que tiene un gran respeto por la música. Ha disfrutado de un público muy fiel siempre a su banda. Será en el Concierto de San Cecilia cuando se despida de la Filarmónica Beethoven y de Campo de Criptana para dirigir con su batuta orquestas fuera y dentro de España y seguir un camino que le lleva ya a los principales escenarios musicales de nuestro país. 

-Tres años y poco más dirigiendo la Banda de Campo de Criptana. Te vas y es que esto de las idas y venidas es lo propio en vuestra profesión de músico.

Así es, pero en realidad me voy porque no le puedo dar a la banda todo el tiempo y la dedicación que necesita. Soy de las personas que me gusta estar al cien por cien en donde estoy. Pero esto es difícil cuando tienes tantas cosas a las que atender. Afortunadamente en los últimos años me han ido saliendo compromisos profesionales muy interesantes para los que he trabajado duro y a los que no puedo decir que no. Son oportunidades que me permiten seguir aprendiendo mucho y puedo desarrollarme como director. No se puede atender a todo y una banda como esta necesita más dedicación.

“No se puede atender a todo y una banda como esta necesita más dedicación”

-¿Y cómo es esta banda?

Es una banda fantástica y que tiene sus peculiaridades, una banda que tiene un gran respeto a la música y que cuenta con costumbres musicales muy buenas y sanas y otras que no lo son tanto. Algo que pasa en todas las agrupaciones amateur de todo el mundo. Tiene una capacidad asombrosamente natural para ciertos repertorios y otros por el contrario cuestan más y tienes que saber dar en la tecla para conseguir motivar y estimularles para lograr una buena interpretación.

“Es una banda que tiene un gran respeto a la música”

-¿Cómo es el público de Criptana?

Un público encantador, agradecido y muy fiel a su banda.

- El director de una banda tan querida como esta en Criptana se debe sentir muy observado.

Lo que yo viví fue una bienvenida abrumadora y me sigo sintiendo siempre bienvenido.

-¿Qué has aportado?

En la banda he logrado que se mejoren aspectos que para mí eran fundamentales pero hay otros muchos para los que no he tenido tiempo y quedan pendientes. Son aportaciones de todo tipo: técnicas y de organización.

-¿Y qué te ha aportado ella?

Muchas cosas. Me ha permitido adentrarme en aspectos de la cultura manchega que desconocía completamente y en aspectos también no musicales como es la gastronómica que nunca viene mal. Me ha permitido conocer las entrañas de un pueblo tan interesante y crecer como director y como ser humano al dirigir un colectivo de estas características.

-Vienes del Levante español donde has vivido el mundo de las bandas. Cuál ha sido tu trayectoria.

Pues como muchos empecé a estudiar percusión en el conservatorio de mi pueblo, Banyeres de Mariola en Alicante, e hice allí grado elemental. Luego seguí en Alicante y muy jovencito, con 19 años,  me fui a Holanda donde hice el grado superior de percusión y dirección. Terminé en el curso 2003/2004 y seguí por Europa formándome y recibiendo cursos. Vuelvo a España y empecé a trabajar como percusionista dedicándome sobre todo a la música contemporánea y como director con pequeños compromisos. Pero ya conforme iba avanzando cada vez tenía más  compromisos de uno y otro lado y tuve que elegir y opté por la dirección. Seguí formándome más en EEUU, París, Suiza, Hungría, Estonia…

-¿Es que es necesario ir al extranjero para formarse musicalmente? ¿o es bueno simplemente?

Pues depende del instrumento pero es cierto que a día de hoy es posible que no sea necesario. Hay que tener en cuenta que no solo vas al extranjero para aprender cosas que no puedes conseguir en España. También vas a buscar experiencias y vivencias, conocer otras culturas, abrir la mente y codificar otros tipos de discursos. Siempre es muy bueno salir independientemente de lo que estudies. El nivel como músico también depende de tu nivel como persona, de tu formación como ser humano, no solo como artista. Y conocer países y lugares es fundamental, siempre estamos afrontando partituras que vienen de muchas partes del mundo y cuanto mejor entiendas las otras culturas, mejor las afrontas.

-Eliges dirección, ¿Te gusta mandar?

¡No para nada!. Me gusta liderar, pienso que mandar es una forma un tanto arcaica de liderar grupos. Eso sí, para liderar es necesario tomar decisiones. Aquí para mí lo que manda es la partitura, la música, el arte. Nosotros somos servidores, me considero un servidor.

 

“Aquí para mí lo que manda es la partitura, la música, el arte. Los directores somos servidores, me considero un servidor”

-¿Cómo eres como director?

Muy apasionado, riguroso, me gustan las cosas bien hechas, con rigor y compromiso.

-Eso cuesta cada vez más en una banda amateur y me refiero al compromiso.

Eso ocurre en todas partes y en todas las agrupaciones. Ten en cuenta que cada vez hay más cosas y posibilidades para hacer y no como hace años cuando en un pueblo, como este o como pueda ser el mío, la banda era una de las pocas actividades de las que disponías para elegir. Hoy en día, dentro del amplio abanico de posibilidades que se tienen, las bandas necesitan encontrar caminos y maneras que ayuden a mentalizar a los niños y jóvenes de todo lo valioso que aporta pertenecer a una banda. Y no solo a nivel musical también a nivel humano. El pertenecer a la banda de tu pueblo te marca para siempre, entras a formar parte de un grupo que es muy rico socialmente. Aprendes valores, a compartir, a saber estar, disciplina, sensibilidad…te desarrollas como ser humano. A mí también me ha marcado la banda de mi pueblo sin ninguna duda.

“El pertenecer a la banda de tu pueblo te marca para siempre y a mí me marcó sin ninguna duda”

-Viendo tu repertorio es muy heterogéneo desde lo clásico hasta interpretaciones muy de vanguardia.  ¿Con qué te quedas?

Pues esa pregunta no la puedo contestar, me quedo con la buena música, y hay buena música y no tan buena en todas las épocas. No me considero todavía en una posición que me obligue a optar o posicionarme en un repertorio concreto. He disfrutado mucho e intensamente cada uno de ellos aunque es verdad que tengo una predilección por gran parte de la buena música del siglo XX sea considerada más o menos contemporánea. Hay cierta simpatía natural ayudada por el hecho de haber sido percusionista, actividad que me ha vinculado más a la música de hoy. Yo confieso que me apasiona todo el mundo de la investigación estética y artística de la contemporaneidad, el trabajo con compositores vivos y el reto intelectual a la hora de afrontar una partitura, pero hago de todo. Disfruto intensamente tanto una obra de Mahler como un buen estreno de música actual.

“Es verdad que tengo una predilección por gran parte de la buena música del siglo XX”

-¿Con qué concierto de los que has dirigido te quedas?

Pues uno de los conciertos más especiales que he hecho ha sido este mismo verano dirigiendo la Joven Orquesta Nacional de España con la 9º Sinfonía de Mahler. Dirigir a esta orquesta es siempre un regalo.

-Tenemos una buena cantera.

Buenísima, lo que pasa es que trabajarán todos en Alemania. Bueno de hecho ya la mitad está en Alemania.

-Salimos no solo a formarnos sino también a trabajar

Sí, salimos fuera a trabajar porque hay otras oportunidades, otra forma de enfocar la cultura musical.

-Una de dos o sobran músicos en España o falta una apuesta más seria por la cultura musical.

El cambio en España se está produciendo lo que pasa es que se produce a velocidad excesivamente lenta y viene dado por una falta de visión, formación humanística y compromiso manifiesto de quienes toman las decisiones a la hora de legislar. En España el artista está maltratado a todos los niveles, incluido el fiscal. Muy maltratado. Por no hablar de todos estos años de IVA. No hay nada o muy poco de humanismo en el discurso del político fruto de una educación donde las humanidades han ido debilitándose progresivamente. Carecemos de leyes de educación que garanticen una formación artística de calidad y de una red de difusión de proyectos de vanguardia capaz de ofrecer al mundo esa visión crítica que tanto necesita. Los que pretendemos ser llamados artistas tenemos un compromiso desde el escenario que va mucho más allá que ofrecer un rato de entretenimiento, nuestra misión es otra. Y todo esto no es ser pesimista, sino realista. Por ejemplo, la JONDE es de los proyectos que te reconcilian con la realidad, te llenas de optimismo por un nivel artístico y humano impresionante. Son jóvenes con menos de 24 años pero claro, como te he dicho, estos jóvenes se nos van.  

“La JONDE es todo optimismo, es de los proyectos que te reconcilian con la realidad”

-¿Cuáles son tus proyectos más inmediatos?

Aquí estaré como director hasta el concierto de Santa Cecilia. Antes, en octubre, estaré en Eslovenia una semana dirigiendo; luego empezamos en el Liceu de Barcelona con “Tristan e Isolda”  donde seré de nuevo el director asistente de Josep Pons; en enero en el Reina Sofía un proyecto que es un ciclo de canciones, “Viaje de invierno”, una producción escenificada del "Winterreise" de Schubert adaptada por Hans Zender; unos conciertos en Barcelona con la orquesta del Conservatorio de allí; hago un concierto en el Auditorio Nacional en abril con La Joven Orquesta de la Comunidad de Madrid y también un programa dentro de la temporada de abono de la Orquesta de Extremadura. Y otras muchas cosas muy interesantes entre manos como el trabajo en el estreno mundial de la ópera de cámara "La Paz Perpetua" con música de Río-Pareja y libreto de Juan Mayorga.

-¿Te sabes las partituras de memoria?

Pues sí más o menos. Hay de todo, las hay muy extensas pero sí, al final te las llegas a aprender claro.

-La entrevista la hacemos coincidiendo justo con el fallecimiento de quien fuera durante muchos años director de la Banda, Rafael Calonge. Todo un maestro.

Aparte de todo un maestro, una persona queridísima aquí y por la que tengo siempre un respeto muy grande. Una persona muy importante para la banda. Además, ha sido un público fiel a la banda a lo largo de todos estos años. Era una cara que me encantaba ver entre ese público.

 


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