Dirigida por María Isabel Beltrán Campos
Laura Figueiredo (24-11-2014).- En la coral de Campo de Criptana hay 55 voces y todas cantan desde el gusto por la música, por el canto y por el seguir aprendiendo en un grupo en el que la mayoría tiene más oído que conocimientos. Ensayos, repeticiones una y otra vez, pronunciación, entonación, armonía, hora, día, actuación,... son algunas de las exigencias para formar parte de la coral. En la otra parte de la balanza la satisfacción, la ilusión y la alegría por alcanzar cada vez notas más altas.
Algunos de sus miembros reconocen que para llegar al escenario antes hay un esfuerzo grande y un sacrificio que queda más que compensado por el simple gusto de cantar por cantar. "Eso sí, dicen estos criptanenses, te tiene que gustar y mucho". "El sacrificio es mínimo, añade otra de las voces masculinas, porque es mucho mayor la alegría y la ilusión". Para más de uno, es una afición que por unas horas a la semana les aleja de alguna que otra preocupación para estar centrado en algo tan bonito como es cantar.
Entre ellos hay un grupo que lleva en la coral los mismos años que tiene la agrupación, 58 años, otros casi y pocos son de reciente incorporación. Y es que la cantera anda ligera porque la vida también es más complicada que antes y el tiempo libre es mínimo. Pero como querer es poder, la coral tiene siempre abierta la puerta, serás bien recibido y más si eres de los del grupo de la "cuerda baja" que es la que anda floja.
¿Qué es lo mejor de la coral?
Su gente, nos conocemos todos, sabemos lo bueno y malo de cada uno y compartimos mucho. Somos gente acogedora y sabemos celebrar las buenas cosas.
¿
Lo que más cuesta?
La lucha con un grupo amateur es la asistencia a los ensayos. Es lo más complicado. Eso tiene que quedar muy claro desde el principio. El que falte gente supone no avanzar y perjudica el funcionamiento y ritmo de los ensayos. Detrás de las faltas hay muchas circunstancias, estudios, cenas, enfermedades, otros ensayos, nietos, hijos, trabajos, viajes, cumpleaños... Pero aunque estamos hablando de una coral amateur donde se está de forma voluntaria, esa voluntariedad exige un compromiso. No es nada fácil, esto es un trabajo de equipo y de mucha fuerza de voluntad del director.
La lucha con un grupo amateur es la asistencia a los ensayos
¿Es un buen número 55 voces?
Somos 55 o 58 y es un buen número pero me gustaría llegar a las 60 y sobre todo reforzar la cuerda de bajos que anda floja.
¿Requisitos para entrar en la coral?
Que te guste la música y tener oído acompañado del compromiso serio de acudir a los ensayos y convocatorias de la coral. Si además tienes conocimientos de música mejor que mejor. En la coral la mayoría de sus miembros no saben música pero quienes sí tienen conocimientos apoyan y sirven de soporte a las diferentes voces. Casi todo es a base de repetir y repetir y eso demuestra la gran voluntad y tesón de los miembros de la coral.
¿Os sentís queridos en Criptana?
Nos sentimos queridos y aplaudidos en Campo de Criptana y fuera. Las enhorabuenas y felicitaciones sinceras está claro que nos motivan mucho. Son éxitos que recompensan esfuerzos.
Nos sentimos queridos y aplaudidos en Campo de Criptana y fuera
¿Qué pondrías en negrita en vuestro currículum vitae?

En los años que llevo yo, la puesta en escena de zarzuelas y antologías; los conciertos de los Beatles con la Orquesta Orfeo, la Misa en re menor de Mozart y el Ave María de Handel. La actuación en el Auditorio Nacional de Madrid con Luis Cobos... Hemos sido dirigidos en más de una ocasión por Ángel Luis Cobos, Luis Cobos y Manuel Briega.
Para terminar es el vicepresidente de la Coral Santa Cecilia, Diego Palomar, quien menciona tres piezas con las que la coral vibra de manera especial: el Ave María de Caccini, la Cavallería rusticana (que también ha sido la pieza que más ha costado cantar) y Lacrimosa de Mozart. Campo de Criptana ve en la Coral de Santa Cecilia una representante de lujo y sabe que donde actúa no faltan los aplausos.
Lo mejor que tiene la coral es la gente























