Carmen Cruz González, 12 años vendiendo cupones de la ONCE
“Hay muchas personas mayores que su ilusión es que toque para ayudar a sus hijos y nietos”
Laura Figueiredo (18-1-2016).- Carmen Cruz González lleva doce años vendiendo cupones de la ONCE. Seis de ellos en su pueblo, en Campo de Criptana, donde la vemos de arriba para abajo con su tira de números al cuello y la TPV en la mano. Cuando termina su ruta mañanera busca en invierno el sol de la esquina del Banco de Santander en la calle Castillo. Allí termina de repartir suerte entre todos los que se acercan en busca de que “esta vez toque”.
Nos cuenta las circunstancias que la llevaron a ser vendedora de la ONCE, su periplo por la comarca y los duros comienzos, cuando uno empieza de cero. Ahora tras todos estos años dice con satisfacción que su trabajo le ayuda a salir adelante y vivir de una manera digna. Para ello vende diariamente como mínimo cien cupones y los viernes más.
Es un trabajo duro que exige no bajar la guardia, andar y andar y echar muchas horas al día. Lo mejor, asegura Carmen, es la gente, “de la que recibo mucho”. A cambio ella desea darles el cupón con premio y la alegría de la ilusión.
-¿Cómo entras a formar parte de la ONCE?
Durante unos años yo fui afiliada de la ONCE. Tengo una degeneración macular que me fue restando vista, ahora estoy con un 15% de visión en los dos ojos. Esta limitación en la vista se unió a un divorcio y yo tenía que sacar adelante a mis dos hijos. Así que solicité ser vendedora de la ONCE y lo logré. No es fácil pues hay que pasar por muchas pruebas: mentales, matemáticas, psicólogo, rehabilitadora…hasta que te dan como apto. Entre los cursillo está el aprender a manejar la TPV
. -¿Para qué sirve?
Pues es nuestra herramienta de trabajo. Existe el cupón tradicional y esta máquina permite además un juego activo de tal manera que el cliente puede comprar el número que quiera mientras esté libre.
-¿Qué es lo mejor y lo peor de tu trabajo?
Lo peor fueron los comienzos. Me mandaron a Socuéllamos donde no conocía a nadie ni nadie me conocía. Empecé de cero y con el objetivo que te pone la ONCE, un mínimo diario de cien cupones. Pues lo logré y en los tres años que estuve allí no solo hice clientes también gané buenos amigos y conocí a muy buena gente. Allí sé que tengo las puertas abiertas. Les estoy muy agradecida. Luego estuve otros tres años en Alcázar de San Juan en la esquina del escaparate de caramelos en la Castelar, junto a la plaza. Mis miras estaban en poder quedarme en Criptana y ya llevo aquí seis años.
Lo mejor es la gente. Tengo predilección por las personas mayores. Muchas están esperando no solo que les lleve el cupón sino también el ratillo de charla que nos echamos. Están deseosas de cariño y de que les escuches. Y es que no sabemos escuchar, nos cuesta mucho y se nos olvida. Son muchas las personas que me dicen que su ilusión es que les toque para poder ayudar a sus hijos en la hipoteca de la casa o al nieto que está sin trabajo. Esto me motiva mucho. También están las empresas y los grupos que forman entre los trabajadores para comprar sobre todo el cuponazo del viernes. Siempre tienen palabras de alegría cuando me ven y alguna que otra gracia.
"Las persona mayores están deseando no solo que les lleves el cupón sino también el ratillo de charla que nos echamos"
-¿Y los inviernos qué tal los llevas?
Prefiero los veranos pero no me voy a quejar
¿Por qué no tenéis un puesto o caseta?
Aquí no hay pero la verdad es que es un trabajo que te exige ir a buscar al comprador y no puedes estar quieto en un punto esperando a que llegue. Por ejemplo, voy todos los martes al mercadillo donde la gente me busca para compra. Se trabaja muchas horas, diez diarias de lunes a sábado y el domingo descanso porque ya digo –hasta aquí-. En Criptana somos cuatro vendedores y no hay zonas repartidas.
-¿Has dado algún premio?
Fue en Socuéllamos al número 16.850, eso no se olvida. Fueron 40 cupones del viernes, 35.000 euros cada uno. Fue a un grupo de trabajadores de la entonces Caja Madrid.
ACBR-Anécdotas
Pues más de uno y de dos llegan con el cupón lavado y claro la máquina no puede leer el código de barras. Hubo un caso que me dolió mucho. Un grupo de personas que jugaban siempre el mismo número. Uno de ellos, precisamente quien había iniciado el juego, estaba de baja y como no se hicieron cargo de su cupón lo vendí. Fue el número que te he dicho de Socuéllamos y él se quedó sin premio.
-¿Vendes más en Navidad con los sorteos especiales?
No porque aquí la reina es la Lotería de Navidad con el Gordo. La gente cuando compra un cupón de la Once o juega a alguno de los sorteos de la organización debe saber que está ayudando a un colectivo muy grande de personas con discapacidades. Es una organización privada con muchas subvenciones y que saca adelante muchos proyectos.
"La gente cuando compra un cupón de la Once debe saber que está ayudando a muchas personas con discapacidades"
-¿Qué es lo que más vendes?
El cuponazo del viernes es lo que más se vende que son 3 euros y con un premio de 9 millones de euros. Además están otros juegos que ha ido sacando la ONCE, el 7/39, el superOnce y el Eurojackpot que viene a ser como el Euromillón de la lotería. Es más difícil que toque pero también el premio es mucho mayor. Luego llevamos el Rasca de la ONCE.
-¿Tenéis competencia de otras organizaciones?
Sí , es una competencia ilegal y fraudulenta. Son asociaciones como ANDE o la OID que venden un cupón que se rige por nuestro sorteo ya que ellos no tienen autorización. Si dieran un premio no lo pueden cobrar. Es un fraude a la ONCE y al cliente. Por eso cuando se compra hay que asegurarse bien que es la ONCE quien lo vende.
"Cuando se compra un cupón hay que asegurarse que es la ONCE quien los vende pues hay bastante fraude"
-Tú aparentemente no tienes ninguna minusvalía
Sí, estoy muy torpe y voy perdiendo psicomotricidad. Mis dos embarazos afectaron mi vista y tengo degeneración macular en ambos ojos con un 15% de visión. Me defiendo principalmente con el tacto y trato de hacer mi vida lo más normal posible. Me busco mis mañas.
-¿Y cómo lo llevas?
Pues con mucho humor. Siempre pienso por qué me ha tocado a mí esto y tantas otras cosas… pero te aseguro que doy gracias a Dios todos los días porque si me pone a prueba voy superándolo y recibo otras muchas cosas buenas.
Laura Figueiredo
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