Julia Mercedes Leal Muñoz, en muchas batallas pasadas y presentes

“Siempre he sabido que este era mi lugar, en mi pueblo y entre los agricultores”

Laura Figueiredo (29 de septiembre de 2021).- Comprometida y coherente con sus principios. Ha estado y está en muchas tareas, ahí donde cree que puede aportar y echar una mano. Su mundo es sobre todo el agrario donde no le han faltado batallas por librar aunque no es el único. La podemos ver activa en la comunidad escolar, parroquial, en política… y siempre en su pueblo, Campo de Criptana. Desde este verano es la presidenta de la Cooperativa Vinícola del Carmen a donde ha llegado a su manera, sin hacer ruido. Y es que ella asegura que no sabe decir que no a las propuestas en las que cree que  puede poner su granito de arena para mejorar y avanzar.

Es Julia Mercedes Leal Muñoz, una mujer feliz en su pueblo en donde lleva una vida intensa e interesante. Estudió Agrónomos en la Universidad Politécnica de Madrid con la idea clara de poder ayudar y mejorar la vida del agricultor. Con ese empeño llega a la presidencia de la Cooperativa del Carmen y aborda con valentía el mundo siempre complicado del vino. En campos más conflictivos ha estado metida y hasta el cuello: fue presidenta durante muchos años en los inicios de la Comunidad de Regantes del Acuífero 23 de Criptana y miembro activa en el movimiento “Futuro para nuestros pueblos” que en los primeros años del 2.000 plantó batalla ante la administración regional y a las sanciones por exceso en el consumo de agua. Tiene claro que donde mejor está es en el mundo de los agricultores con sus pros y sus contras. Ella se siente sobre todo agricultora “por mi forma de vivir y de ver la vida”.

Pero en la vida de Julia Mercedes no todo es campo: estuvo años en el AMPA del colegio Nuestra Señora del Rosario donde llegó a ser presidenta; en la comunidad parroquial ha estado de catequista de confirmación y desde hace más de dos años es concejala en el Ayuntamiento criptanense. Todo ello son “voluntariedades” en la vida de Julia Mercedes que está convencida que nació con vocación de servicio. Además, trabajó en la empresa agraria familiar hasta hace unos años que cerró.

Como mujer asegura que nunca se ha sentido minusvalorada o rechazada a pesar de estar en un mundo donde escasean aún las mujeres. Lo que sí tiene claro es que si ahora está de presidenta de la cooperativa es porque “no tengo ni hijas pequeñas ni padres mayores”. Unas circunstancias que los hombres por lo general no contemplan para nada. Julia Mercedes llega a la presidencia llena de energía, con muchas ganas de hacer cosas, de aprender y de avanzar.

Hablo con Julia Mercedes en los primeros días de septiembre, cuando la vendimia se empezaba a generalizar y unos días después de la tormenta del 24 de agosto. Publico la entrevista mientras se dan los últimos coletazos a una vendimia que si bien ha sido corta y un tanto extraña ha resultado finalmente, nos dice Julia Mercedes, mejor de lo que se esperaba.

 ¿Qué tal estás?

Muy bien, con una energía increíble. Con un ánimo y entusiasmo que hacía tiempo que no sentía.

-Veo que te ha sentado bien la presidencia de la Cooperativa. ¿Todo va bien?

El hecho de la presidencia lo que ha hecho es motivarme más. ¿Todo va bien? pues la verdad que estrenar la presidencia  con la tormenta que cayó a finales de agosto… es un panorama desolador. Como agricultor lo ves y se te cae el alma a los pies, justo cuando vas a recoger el fruto de todo el año, quedaban 15 días y es una impotencia…Lo único que te da son ganas de llorar. Está el hecho de que has puesto todo tu empeño, esfuerzo, trabajo, tiempo y en unos minutos…

-Algo que tampoco debe ser nuevo para alguien que ha nacido entre agricultores.

Vamos a ver, yo siempre he estado ligada al campo, a la agricultura y a los agricultores y claro que estos desastres los he visto más veces pero no por ello te deja de doler, el riesgo está ahí siempre. Mi sueño ha sido y es ayudar a los agricultores, ese sí es mi sueño y mi reto. De hecho, yo estudié Agrónomos y ¡qué ilusa! porque quería ayudar a los agricultores. Mi madre me decía, -hija pues magisterio, que está ahí al lado en Ciudad Real-  y mi padre, que le gustaba hacer planos, añadía - pues haz arquitectura-. Pero lo mío estaba mucho más cerca, me había criado en medio de ello, en medio del campo y de agricultores, mis abuelos, mi padre y la empresa agrícola… lo tenía en vena.

“Mi sueño ha sido y es ayudar a los agricultores, ese sí es mi sueño y mi reto”

Formabas parte de la Junta directiva de la cooperativa desde hace unos años  ¿Entre tus objetivos estaba el ser presidenta de la cooperativa?

Yo no he perseguido nada simplemente he estado. Aquí en la cooperativa estoy porque hace 4 años me animaron a presentarme y lo hice pero sin muchas perspectivas de salir y salí. La motivación fue creciendo en estos años. Entré de vocal en el 2017 y a los dos años paso a ser tesorera. Desde el primer momento me involucré mucho, la motivación ha ido creciendo en estos años así como las ganas de aprender.

“Yo no he perseguido nada simplemente he estado”

-¿Y te consideras agricultora?

Sí, sobre todo en mi forma de vivir y de ver la vida.

-¿Qué crees que puedes aportar?

Muchísima ilusión, ganas de innovar, trabajo y esfuerzo. Puedo aportar experiencia de muchos años en el terreno y la experiencia es un grado porque se gana serenidad. Y lo digo con humildad. Me veo muy arropada por los trabajadores y por la junta directiva en la que hay personas muy competentes y buenas personas entre ellas dos mujeres. No creo que llegue con una varita mágica ni creo que el hecho de que yo esté vaya a ser fundamental pero hay ilusión, sueños y trabajo.

-Estudias ingeniería Agrónoma en la Politécnica de Madrid ¿Por qué vuelves y te quedas en Campo de Criptana? ¿Estuviste tentada de irte a trabajar a otro sitio?

No, yo me vine porque había que ayudar en casa y me quedé. Es verdad que yo echaba de menos al principio el ambiente de Madrid, el de aquí era más cerrado. Pero bueno, lo he llevado bien y pensé que este era mi sitio y aquí quería desarrollar mi vida. Esto no quita que alguna vez me haya llamado la atención otro tipo de vida pero como algo que se te pasa por la cabeza y pasa rápido. He sido y soy muy feliz aquí.

“He sido y soy muy feliz aquí”

--Llevas involucrándote en muchas cosas desde hace mucho tiempo. Empecemos, presidenta de la Comunidad de Regantes del Acuídero-23 de Campo de Criptana. ¿Fue también porque te lo propusieron como lo de la cooperativa?

Pues sí Laura y es la verdad y es que a mí me han ido metiendo en todo y yo me he dejando mientras he pensado que de alguna manera podía ayudar y aportar. Lo del Acuífero-23 es porque me llamaron, hablamos de los primeros años de los 90. Había que crear una gestora en Criptana y yo creo que como ya había una mujer en Alcázar, Araceli Olmedo, pues pensaron que bien estaba otra mujer aquí y ahí estaba yo con un perfil que además encajaba. Yo estaba casi recién aterrizada.

-Pues llegas en unos años muy complicados.

Mucho. Se trataba de poner normas en donde nunca había habido normas. La administración lo tenía claro, esto era un caballo desbocado: consumo excesivo de agua y descenso de los niveles del acuífero. Durante muchos años el agua del A-23 ha sido el motor de La Mancha, daba vida mientras se cultivaban remolachas, alfalfas, maíces… la viña fue después el refugio del regadío. Eran cultivos insostenibles. Y ahí estábamos los de la comunidad que en principio éramos un brazo de la administración pero ejercíamos más como sindicato: había que poner de acuerdo a unos y otros. Un acuífero que se secaba y unos agricultores que habían hecho inversiones enormes en regadíos. Acogimos con mucho agrado el Plan de Humedales que venía con dinero por dejar de regar en diferentes porcentajes. Se luchó mucho y yo fui una enamorada de ese Plan de Humedales, logramos que se prolongara durante 10 años y aquello ayudó mucho. Se vivieron unos años de una paz impresionante. Lo recuerdo con mucho cariño. Después llegó el Plan Especial del Alto Guadiana que estuvo en marcha muy poco tiempo, desapareció de un día para otro.

“La Comunidad de Regantes nacía con el objetivo de poner normas en donde nunca había habido normas. Fueron años muy complicados”

-Luego llegó el movimiento “Futuro para nuestros pueblos” sobre el 2006 y ahí también estaba Julia Mercedes hasta el cuello.

Sí, fueron 8 meses en los que estuvimos dando guerra por todas partes y en los que pisé mi casa muy poquito. En mi familia me llamaban “miss reunión”. Recuerdo que le montamos una manifestación al entonces presidente de CLM, José María Barreda, en Manzanares; había redactado una carta con todas nuestras reivindicaciones y queríamos dársela en mano y de ahí no nos movimos hasta que lo conseguimos. Todo culminó en un encierro en el Ayuntamiento en Campo de Criptana. Pedíamos que se retiraran unas multas astronómicas que se habían tramitado desde la Junta por consumo de agua. Y por cierto en esta movida también es verdad que me invitaron a participar y ahí me apunté con mi hermano; estuvimos reunidos con unos y otros con encierro por medio. Logramos que se retiraran muchas de esas denuncias.

“Con “Futuro para nuestros pueblos” me pasé ocho meses dando guerra por todas partes”

-Pero es que sales del campo y siguen contando contigo en más cosas. ¿Cómo te fue en el AMPA del colegio Nuestra Señora del Rosario?

En el AMPA estuve muchos años, por lo menos doce o trece. Empecé como vocal y al final estuve seis de presidenta. ¿Por qué te metes en estas cosas? Pues porque me importan mis hijas y su educación y la participación y apoyo de los padres siempre es necesaria. Eso unido a que parece que la gente ya sabe que tengo facilidad para liarme… Ahí estuve haciendo lo que pude y con el apoyo de los padres elección tras elección.

-Seguimos con la lista, comprometida también en la comunidad parroquial.

En la parroquia me llamaron para participar como catequista y primero dije que no. Después fue Juan Antonio quien me lo dijo y también dije que no y a la tercera fue la vencida, me dije –no puedo decir siempre que no, tengo que colaborar-. Y eso hice, estuve bastantes años. Lo dejo cuando me meto en las listas electorales en 2019, no me pareció compatible. Y fue una experiencia entre jóvenes que me aportó mucho.

-¿Pero es que siempre te llaman?

No, en  política me metí yo porque quise. Me pareció que se podía hacer algo, que se podían mejorar las cosas. Es otra experiencia muy diferente de todas las que hemos hablado y en ello sigo, tratando de hacer las cosas lo mejor posible para el pueblo. Y es que eso es lo que siempre me ha llevado a estar y participar donde creo que hay cosas que hacer, que mejorar, que cambiar y donde creo que puedo aportar algo o simplemente donde creo que hace falta estar. 

-Estás en muchos sitios y ¿en todos de manera altruista?

Pues sí. Sinceramente, nunca he buscado el protagonismo ¡ni mucho menos! Lo que sí tengo claro es que si estoy en un sitio me implico. Estar por estar no, trato de implicarme de la mejor manera y con mi mejor voluntad. No sé, estoy convencida y lo digo como lo veo y lo siento, que tengo vocación de servicio y eso puede explicar gran parte de todos estos compromisos.

“Estar por estar no, trato de implicarme de la mejor manera y con mi mejor voluntad”

- Tu trabajo paralelamente estaba en una empresa familiar de abonos y fertilizantes, Nutryfer, hasta hace unos años.

Una empresa que creó mi padre. Yo nací prácticamente a la vez que crecía y salía adelante. Como tantas cosas todo tiene su tiempo y hace ya unos años se cerró. Las cosas no iban bien y mis padres iban envejeciendo. Lo bueno es que me pude dedicar más a ellos; los años en los que mi madre me resolvía muchas cosas en casa se habían acabado; ahora me tocaba a mí cuidar de ellos y es cierto que es algo que he tenido muy en cuenta a la hora de comprometerme en tareas. Un cuidado de los padres que es algo, que como a mí, le llega a muchas mujeres y en los últimos años fue difícil de compatibilizar.

-Julia, el mundo del vino es complicado pero ¿qué me dices del mundo de las facturas eléctricas?

Lo dices por mi último trabajo en una empresa de energías. Todo está muy complicado con unos precios que se han disparado y unas ofertas que cuentan las verdades a medias. Un mundo en el que hay que ser muy cautos. 

-Cuando hay tanta actividad fuera de casa generalmente siempre suele ser a costa de algo. ¿Es tú caso?

Me doy cuenta que a lo mejor a mi familia la he abandonado un poco en algunos momentos. Recuerdo esos años de vorágine del “Futuro para nuestros pueblos” y de la Comunidad de Regantes y pienso que a mis hijas les he quitado tiempo. Ahí sí lo siento. Ahora la presidencia de la cooperativa me llega en buen momento, puedo dedicar más tiempo. Mis hijas ya tienen otras edades y están las dos estudiando fuera y mis padres ya no están.

-¿El hecho de ser mujer en un mundo de hombres ha sido desventaja?

He de decir que yo en este mundo de hombres jamás me he visto minusvalorada ni rechazada, al contrario siempre muy apoyada. Lo que sí es verdad es que por el hecho de ser mujer resulta mucho más difícil conciliar tu vida familiar. Y eso sí lo he visto. A la hora de conciliar con la familia yo sí lo he tenido más difícil. Y es verdad que he ido cogiendo o dejando cosas siempre en función de la carga familiar. A mí me llega la presidencia de la cooperativa en otras circunstancias, con hijas pequeñas y padres mayores, y no hubiera podido asumir esta responsabilidad mientras que eso a un hombre por lo general no le pasa. Es así.

“Si la presidencia de la cooperativa me llega con hijas pequeñas y padres mayores, no hubiera podido asumirla y eso a un hombre por lo general no le pasa” 

-¿Con qué sueñas ahora?

Con meter más valor añadido a nuestros productos y con un agricultor que se sienta satisfecho, cosa que parece difícil y no es fácil. Pensemos que no es imposible.

 

 


Imprimir   Correo electrónico