María Isabel Olivares, fe y trabajo

“Estoy en lo que me gusta y quiero. Contenta y feliz”

Laura Figueiredo (16 de mayo de 2024) Lo experimentó ella misma, nadie se lo vino a contar, le fue bien y quiso que a otras personas también le fuera bien. Le gustó, se interesó y desde hace 32 años practica técnicas de masaje como la quiropraxia y la osteopatía y lo hace en el mismo sitio donde empezó. Fue la primera en realizar estas prácticas en Campo de Criptana y la respuesta fue buena aunque pocos sabían en qué consistían estos tratamientos.

Es María Isabel Olivares Quiñones, Marisa para muchos, y no sabe si en ese momento fue valiente o no pero sí sabe que hizo lo que ella quería hacer. Así que recorrió todo el pueblo repartiendo publicidad y se puso manos a la obra y nunca mejor dicho. Y todo empezó buscando una solución para su hernia discal que ya tenía con 15 años. Era su madre quien la llevaba a un sitio y otro y lo que a ella le fue bien podía perfectamente aliviar también a otras personas. De hecho, Marisa estudió auxiliar de clínica y técnico sanitario y llegó a trabajar en el hospital alcazareño hasta que se decantó por este mundo de técnicas alternativas que es lo que a ella le gusta y en lo que ella cree.

En todo este tiempo las propias dolencias han cambiado. El mal uso del móvil trae serios problemas mientras que la mayor práctica del deporte fortalece la estructura ósea a la vez que la daña cuando hay una mala práctica o abuso. Sigue habiendo muchos lumbagos, hernias, esguinces… y el acudir a alguna de las muchas técnicas que se ofertan es algo que se ha popularizado y generalizado en todas las edades. Ya se habla de “mi masajista” casi igual que se habla de “mi peluquera”. Son los propios pacientes los que han llevado a Marisa a buscar soluciones a los nuevos retos y avanzar siempre en su formación y técnicas.

Pero hay algo que para Marisa está por encima de todo, su fe fuerte y viva. Tiene claro que Dios es lo más grande y en sus manos se pone todos los días. Una fe que le llena de alegría contagiosa y que quiere compartir con los demás, aunque sabe que muchas veces es más fácil que no le comprendan. Es en este caminar en el que descubrió la fuerza de la oración y desde hace no mucho coordina en la parroquia criptanense el grupo de “Oración de madres” entre otras actividades en las que participa.

-¿Cómo estás Marisa?

Estoy fenomenal. Estoy en lo que me gusta y quiero. Contenta y feliz.

-Trabajo no te falta.

No, ya son muchos años trabajando y ya la gente me conoce.

-Eso es ahora, pero imagino que los inicios no serían fáciles. Fuiste valiente cuando empezaste a hablar de osteopatía o quiropraxia hace más de 30 años.

Pues yo no sé si valiente o no, pero era una cosa que aprendes a hacer y quieres hacer. Yo me recorrí todo el pueblo con publicidad y ya la gente empezó a llamar. Me di de alta, comencé y aquí estoy. Ahora quien abre un centro lo tiene más difícil por el simple hecho de que hay más competencia. Después, es verdad, que cada profesional tiene sus propias técnicas.

-¿Por qué venía la gente?

Pues porque le dolía una cadera, un tobillo, un hombro … Comencé de lleno con quiromasaje y osteopatía y luego ya fue aprender, aprender y aprender. Cuanto más aprendía más quería seguir aprendiendo. Los propios pacientes me ponían retos porque yo quería llegar a dar respuesta a las dolencias y problemas de cada uno. Estas técnicas manuales buscan aliviar dolencias y tenemos que saber hasta dónde podemos llegar. La osteopatía es el reajuste de la estructura ósea y tú tienes que buscar la lesión primaria, de dónde viene ese dolor. Un dolor en el hombro no es solo el hombro, hay que buscar el origen que puede estar en la forma de andar o en un golpe que te has dado en el pasado que desajustó la columna. Es tratar el cuerpo en conjunto.

“Cuanto más aprendía más quería seguir aprendiendo. Los propios pacientes me ponían retos”

 

-¿Qué es lo que más te ha costado entonces?

Pues que la gente entendiera en sí la técnica y la necesidad de hacer test muscular. No entendían fácilmente por qué yo les hacía mover un brazo, andar… Se pensaban, y sigue pasando, que vienen, se tumban, se relajan… y no es así. Primero hay que moverse para conocer ese movimiento y saber cómo es. Buscar la lesión primaria. Ahora la gente ya viene sabiendo lo que busca.

-Llegaste a trabajar en el hospital en Alcázar de San Juan.

Sí, como auxiliar, pero lo dejé por esto, me gustaba más.

-¿Y cómo conoces tú todas estas técnicas?

Yo desde los 15 años he tenido una hernia discal y siempre he tenido problemas. Mi madre me llevaba a muchos sitios con este tipo de técnicas, Soria, Madrid… Y siempre me ha gustado porque me ha hecho bien y me interesé por ello, podía hacer bien a mucha más gente. Me ha hecho a mí bien, entonces lo voy a hacer para los demás y además voy a trabajar en lo que me gusta y así fue. Estuve formándome en Madrid y luego en Barcelona y no he dejado de estudiar. Nunca se termina, siempre hay nuevos retos para aliviar el dolor y trabajar en la reestructuración del esqueleto.

-¿Y qué tal estás de la hernia?

Muy bien, fenomenal. Me la voy manteniendo.

-¿De qué hablamos cuando hablamos de quiropraxia y osteopatía?

Cuando hay un bloqueo articular hay una fijación de movimiento y hay que liberar esa fijación. Y ya no es solo por ejemplo que muevas bien una rodilla es que al desbloquear pues facilitas la circulación de la sangre, el drenaje linfático… actúas en otros niveles que ya no solo son los mecánicos. La estructura hace que funcione bien el organismo. Entonces la función del quiromasaje y la osteopatía es restablecer esa estructura. La quiropraxia se fija más en la columna y la osteopatía en el cuerpo en global y una cosa te lleva a otra de tal manera que lo bueno es trabajar en conjunto todo, todas las técnicas.

-Y entre todas esas técnicas está también la acupuntura.

Sí, claro y para ello me voy también a Barcelona y me introduzco en la acupuntura china y japonesa. La utilizo más bien cuando hay inflamaciones y para activar ante problemas como dolor de cabeza, estreñimiento… La acupuntura tiene muchos campos.

-¿Qué dolencias te encuentras principalmente?

Pues de todo, esguinces, dolor de cuello, ciáticas, hernias, lumbagos…

-¿Han cambiado las dolencias?

Hay nuevas dolencias con los móviles. Antes, se usaban más las pantallas de los ordenadores que miras de frente pero ahora con el móvil la cabeza está inclinada y ya aparecen lesiones de hombros, cuello… Y se ha notado mucho. También las dolencias en la gente que trabaja en el campo han cambiado. Antes iban con la cabeza girada para arar y ahora con los nuevos tractores no es necesario, han mejorado. Hay más cambios de los que nos pensamos.

“El tiempo ha traído nuevas dolencias mientras que otras han desaparecido”

 

-Y deportivas ¿hemos mejorado porque hacemos más deporte o hemos empeorado porque hacemos más deporte?

Ahora la gente hace más deporte, sale más a andar, gimnasio, fuerza, correr… y se nota para bien, aunque también hay más lesiones cuando se hace más de lo que se puede o se hace mal. Cuando una persona se esfuerza mucho también se lesiona más.

-Cuando alguien llega aquí es porque está cansada de la medicina tradicional o no encuentra cura.

Bueno, hay gente que ya viene directamente pero sí que muchos llegan después del médico y de ver que los tratamientos no alivian ni terminan de curar.  Y en esto hay que tener mucha prudencia y saber cuándo se necesita un médico. Hay muchas cosas que alivias a través de estas técnicas manuales, pero no las curas.  Si tienes una fibromialgia vas a seguir teniendo una fibromialgia lo que pasa es que restableces el movimiento y eso alivia. Tenemos un espacio en el que se puede trabajar mucho y mejorar.

-¿La gente se cuida más?

Ahora la gente se cuida mucho y cuando tienes un dolor que te impide hacer la vida normal pues buscas soluciones y más cuando no te la da la medicina alopática, la medicina tradicional.

-Es increíble la oferta que hay en Campo de Criptana para el tamaño del pueblo.

Pue sí, hay más que en otros pueblos de alrededor. En el mismo Alcázar lo dicen –pero ¿qué hacéis en Criptana?-. Y la verdad es que viene gente de todos los sitios. Hay casi más clínicas de estas que comercios. Y además es que viene gente de todas las edades, desde bebés con problemas de cólicos hasta personas bien mayores con un aumento de jóvenes.

-¿Pones deberes?

Claro, es que según terminas tu trabajo hay tarea para el paciente. La forma de sentarse, de dormir, de agacharse, de andar, el calzado… hay que empezar por un buen calzado y muchas veces por unas plantillas. Cuando eres joven eres elástico, pero eso va pasando factura después. Eso de que cada oficio doma un hueso es más bien, cada oficio machaca un hueso.

“Eso de que cada oficio doma un hueso es más bien, cada oficio machaca un hueso”

 

-¿A ti qué hueso te machaca?

A mí pues los codos, los hombros, la espalda…

-Bueno tienes quien te aplique tratamiento y alivie.

Sí, mi hijo José Alberto y eso es una alegría y contentísima. Y más si esto le proporciona la misma alegría que me proporciona a mí, adelante.

-¿Qué piensas del cuerpo humano?

Es precioso por su complejidad. Todo es importante, un solo cuerpo con muchos órganos que por sí solos no hacen nada, pero unidos al cuerpo son una máquina engranada, todo es importante y también es muy inteligente y se adapta.

“En el cuerpo humano todo es importante, es una máquina engranada, inteligente y que se adapta”

 

-Marisa, siempre me has dicho que tú te pones en manos de Dios y es Él quien te va indicando el camino. Eres una mujer de una fe profunda y fuerte.

Pues no sé si profunda o no, pero es verdad que yo desde bien jovencita todo lo he ofrecido a Dios: trabajo, estudios… Y así sigo, estoy en lo que Dios quiere que esté; en lo que me llama, yo me pongo en sus manos. Es ver cada situación a los ojos de Dios y eso es importantísimo.

-¿Te sientes privilegiada?

Privilegiada porque estoy convencida de lo que hago. Somos privilegiados todos porque Dios está ahí, junto a mí y junto a ti y eso es lo más grande que hay en la vida. Aquí estoy tratando de compartir lo que yo siento porque es algo muy grande. Yo orgullosa y feliz de todo lo que me da la fe.

“Yo orgullosa y feliz de todo lo que me da la fe”

 

-Pero no es fácil que quienes te rodean te entiendan.

Es a veces más fácil que no te entiendan, pero es que si no lo proclamas… si tú no compartes algo tan grande y te lo quedas para ti sola… No tiene sentido guardarte para ti lo que te hace feliz y te da la vida ocultándolo a los demás. Lo comparto con los demás como un regalo. Compartimos películas, viajes, restaurantes… ¡Cómo no compartir algo que está por encima de todo ello!

-Te pones en manos de Dios y en camino ¿Qué encontraste en la peregrinación a la Virgen de Medjugorje?

Descubrí la fuerza de la oración. Es verdad que ahí hubo un cambio, nunca había sido una persona de oración y ahí descubrí la importancia de relacionarnos con Dios a través de ella.

-Y con esa convicción llegas a Oración de madres.

Bueno eso fue D. Trinidad, el párroco consiliario, quien lo organizó. Es un grupo de oración que nos ha dado mucha esperanza y no es otra cosa que juntarnos a orar por nuestros hijos especialmente. Toda madre reza por su hijo y aquí lo que hacemos es unir la fuerza de la oración y yo rezo por el hijo de otra madre y ella por los míos. No nos juntamos a contarnos problemas, nos juntamos a orar. Y eso nos da esperanza porque ponemos a nuestros hijos en manos de Dios y ahí está la confianza en Él. Esto es esperanza, mucha esperanza.

“En Oración de madres no nos juntamos a contarnos problemas, nos juntamos a orar. Y eso nos da esperanza”

 

-¿Cómo llega este movimiento hasta nuestra parroquia?

 Esto es un movimiento de la Iglesia mundial y ahora está llegando a nuestra Diócesis. Nosotros llevamos poco más de un año con cinco grupos pequeños con un total de 35 madres y abiertas a quien quiera sumarse. Hacemos meditaciones al Evangelio y sobre todo ponemos unos sobres con los nombres de nuestros hijos bajo el Santísimo.

-No es el Dios del Evangelio quien está de moda precisamente ni es una prioridad. ¿Crees que hay una búsqueda de la espiritualidad?

Pues mira, yo me he encontrado a personas que la buscan ante el sufrimiento; cuando pasa algo en sus vidas que les da un vuelco en sus principios y creencias. Lo que sí es que ahora están habiendo muchas conversiones. A mí Medjugorje me fortaleció la oración en las dos ocasiones en las que he hecho la peregrinación. Y fíjate que justo a la vuelta es cuando las hermanas Concepcionistas abrieron las puertas de la capilla para rezar ante el Santísimo el rosario y las vísperas. Ellas nos invitan a todos a participar de la oración de cinco a siete y media todos los días. Para mí ya es una necesidad. Creo que Dios permite las crisis de fe para luego descubrir esa fe con fuerza como pasó con San Pablo.

 

 


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