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31 de mayo - Día Mundial sin Tabaco

 

El 31 de mayo de cada año desde el 1988, la Organización Mundial de la Salud (OMS) celebra el Día Mundial Sin Tabaco. Mediante la conmemoración de esta cita anual se logra centrar la atención general sobre el principal problema que representa el consumo de tabaco para la salud pública y a la vez, propiciar actuaciones que aparecen puntuales y que llegan a consolidarse e integrarse en el conjunto de estrategias para la prevención y control del tabaquismo, observándose año tras año un efecto multiplicador y sinérgico de las distintas administraciones, entidades, organizaciones, colectivos y agentes sociales interesados en tan importante problema de salud que afecta a toda la ciudadanía.

 La OMS insta a los países a priorizar y agilizar los esfuerzos realizados para luchar contra el consumo de tabaco en el marco de las medidas relacionadas con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

El objetivo de la Agenda para el Desarrollo Sostenible y sus 17 metas mundiales es garantizar que «nadie quede desatendido».

Es necesario que se conozca…

El consumo de tabaco mata cada año a casi 6 millones de personas, una cifra que, según las previsiones, aumentará hasta más de 8 millones de fallecimientos anuales en 2030 si no se intensifican las medidas para contrarrestarlo.

El tabaquismo es perjudicial para cualquier persona, con independencia de su sexo, su edad, su raza, su cultura y su educación. Causa sufrimiento, enfermedades y fallecimientos, empobrece a las familias y debilita las economías nacionales.

Este consumo obliga a aumentar el gasto sanitario y produce una reducción de la productividad, generando costos sustanciales para la economía de los países. Además, el consumo de tabaco agrava las desigualdades sanitarias y la pobreza, ya que las personas más pobres dedican menos recursos a necesidades básicas como la alimentación, la educación y la atención sanitaria. De hecho, cerca del 80% de las muertes prematuras causadas por el consumo de tabaco se registran en países de ingresos bajos y medianos, que tienen más dificultades para alcanzar los objetivos de desarrollo.

En el cultivo del tabaco se utilizan grandes cantidades de plaguicidas y fertilizantes que pueden ser tóxicos y contaminar fuentes de suministro de agua. Cada año, estos cultivos utilizan 4,3 millones de hectáreas de tierra y causan entre un 2% y un 4% de deforestación del planeta. Además, la fabricación de productos de tabaco genera 2 millones de toneladas de residuos sólidos.

El Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco (CMCT de la OMS) es la referencia en la lucha contra la epidemia del tabaco a nivel mundial. Se trata de un tratado internacional al que se han adherido 180 partes (179 países y la Unión Europea). Cada vez son más los países que aplican medidas de protección para evitar que la industria tabacalera interfiera en las políticas públicas sobre lucha antitabáquica.

“Rompe con el tabaco”

 


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