Venancio Alberca Gómez-Galán: “Es complicado hablar de uno mismo”

“Yo intento ser el que he sido toda mi vida, ser lo más normal del mundo”

Laura Figueiredo (20 de noviembre de 2020).-No deja de sorprender su historia empresarial y la de sus socios. Empezó de cero y ha creado una empresa fuerte en el sector de la tecnología mecánica en los vehículos industriales. Da trabajo a más de 600 personas y vende en 115 países sus productos y servicios. Todos en Campo de Criptana le conocemos y todos sentimos curiosidad por saber cómo es una persona que sin estudios oficiales y títulos es capaz de crear Cojali y otras ocho empresas más con éxito.

Es Venancio Alberca Gómez-Galán y en esta entrevista nos intentamos acercar a ese vecino de Campo de Criptana que quiere seguir siendo el de siempre, una persona de lo más normal. Algo que no deja de ser complicado ni para él ni para los propios criptanenses porque las miradas indudablemente cambian ante una persona que ha logrado triunfar desde prácticamente la nada. Unos hablaran bien de él y otros no tanto.  Fuera del ámbito estrictamente empresarial es una persona que vive por su familia, que agradece la mujer que tiene, que se siente manchego y muy de Criptana. Le gusta jugar al pádel, aunque cada vez se decanta más por el golf, viajar en familia y hacer turismo y senderismo en medio de la naturaleza. Confiesa que no ha cocinado nunca ni siquiera en la pandemia por lo que no sabe si será buen o mal cocinero. En lo que sí que todos podemos estar de acuerdo que una persona así es una persona inteligente, perseverante, trabajadora y valiente.

Lo que sí sabía desde un principio es que quería ponerse por su cuenta, ser autónomo y la oportunidad se presenta en el mundo de los ventiladores y repuestos para las nuevas marcas de vehículos industriales que empiezan a entrar a España tras pasar a formar parte de la entonces Comunidad Económica Europea. A ello se fue añadiendo investigación, innovación tecnológica, fabricación, venta, reparación y mucha formación para trabajadores y clientes.

A Venancio Alberca no le cuesta hablar de Cojali ni de sus nueve empresas y es más, hagas la pregunta que hagas siempre está el empresario por delante del Venancio vecino de Campo de Criptana. No es fácil en su situación separar un perfil de otro porque van juntos. Y es que ya me lo dijo desde el principio “es complicado hablar de uno mismo” pues lo hizo, a su manera pero lo hizo y sinceramente se lo agradezco.

-¿Cómo estás?

Bien, con una situación atípica que se convierte en estándar, te vas habituando y adaptando a otra forma de funcionar, operar y entender las cosas. Es lo que nos ha tocado.

-El 14 de marzo ¿Qué cambió en lo personal y empresarial?

En la parte empresarial es verdad que te planteas muchas cosas. Cuando tienes una responsabilidad tan alta lo que más te asusta es la incertidumbre, el no saber qué va a pasar. Esa incertidumbre la fuimos digiriendo poco a poco. Conseguimos estructurar nuestros presupuestos, recortar y tomar este año como un año especial, distinto con otra forma de trabajar. Desde primera hora nos pusimos en marcha y el 1 de abril estábamos ya en un contexto normal dentro de lo anormal. Mi idea desde el minuto uno fue proteger las empresas y que la gente sintiese que tenemos un entorno seguro. Y lo hemos logrado y en ello seguimos. Es verdad que en marzo no pensábamos en más allá de septiembre y ahora ya trabajamos con fecha de abril.

-¿Tan seguro estás de una fecha para un final?

Ojalá lo supiera pero en un entorno empresarial necesitas marcar fechas porque de lo contrario todo queda muy ambiguo.

-¿Cuándo has pasado más miedo, ahora o en los comienzos de Cojali? ¿Cómo fueron esos primeros pasos?

En principio, ni ahora ni en el 91 puedo hablar de miedo, la palabra es incertidumbre. Cuando no sabes qué va a pasar mañana se te nubla la mente y la vista y empiezas a intentar entender la situación. Me gusta la frase que dice -no preocuparnos sino ocuparnos-. Una vez que tienes una situación difícil te ocupas de ella. En el año 1991 viene a ser algo parecido. Vemos que hay un nicho de mercado que podemos atacar y cubrir y planificamos una estrategia que podía tener éxito y empezamos a trabajar fieles a esa estrategia. Empezamos visitando clientes y contándoles nuestro proyecto, un proyecto creíble y que se podía palpar y la gente confió en nosotros desde el minuto uno. Aún recuerdo el primer cliente, en Albacete el 30 de mayo de 1991 que nos compró una serie de ventiladores reparados. Y siempre que paso por la puerta de la empresa me acuerdo.

Pandemia “Cuando no sabes qué va a pasar mañana se te nubla la mente y la vista y empiezas a intentar entender la situación”

-Pero antes de la idea y de dar el paso ¿dónde estabais trabajando tú y tus socios?

En el taller de Pegaso aquí en Criptana. Yo estaba ya en la oficina y llevaba la parte contable, financiera y de recambios. Juan José Iniesta trabajaba en la parte mecánica y se encargaba de reparar los ventiladores y mi hermano José Julián Alberca estaba en los recambios con mi cuñado Luis Manuel Díaz-Plaza que se incorporó a la sociedad después. En esa época hacía seis años que nos habíamos incorporado a la Comunidad Económica Europea, hay mucho movimiento y empiezan a entrar en España nuevas marcas de vehículos Mercedes, Volvo, Daf, Scania… En España había dos marcas de camiones, Pegaso y Barreiros y eran un cierto monopolio. Comienza a haber demanda de productos por parte de otras marcas. Además, eran motores y marcas muy habituadas a trabajar en climas mucho más fríos y al venir a España con un clima caluroso empieza la demanda de ventiladores y refrigeración para esos motores que sufrían de calentamiento. Y esa fue la idea, empezar a dar un servicio de reparación de este tipo de ventiladores que no había.  Era un nicho de mercado con vehículos de Alemania, Suecia, Holanda… sin cobertura de reparación en España.

-Y como dicen aquí os -echasteis aparte- y decidís crear vuestra propia empresa.

De cualquier forma lo cierto y verdad es que yo tenía claro de siempre que me iba a poner por mi cuenta; quería ser autónomo y no depender. En los años previos no sabía lo que iba a hacer pero sí sabía que me pondría por mi cuenta. Y así fue, y pensamos eso como podía haber pensado otra cosa pero es verdad que acertamos, dimos con la clave y nos desarrollamos desde el minuto uno. Fue un éxito tremendo la venta de este tipo de productos y su reparación porque no había nada en el mercado.

-Cualidades personales que te han ayudado a llevar adelante esta aventura empresarial y por el contrario ¿qué aspectos has tenido que superar?

Es complicado hablar de uno mismo. Te voy a hablar de capacidades y no entiendo que alguien que quiera desarrollarse profesionalmente como emprendedor o como trabajador de prestigio dentro de una empresa no tenga capacidades que son vitales como la  perseverancia, la capacidad de sufrimiento, constancia… Siempre digo a los míos que en el trabajo hay que saber sufrir y disfrutar, es una combinación en la que se basan los resultados. El trabajo tiene un componente de sufrimiento pero si se hace con agrado y entusiasmo el peso es mucho menor. Sufrir y disfrutar.

“No entiendo que alguien que quiera triunfar como emprendedor no tenga capacidades vitales como la perseverancia, la capacidad de sufrimientos, constancia…”

-Y tú, ¿has sufrido más que disfrutado o al revés?

Si conseguimos hacer el sufrimiento y el disfrute constantes siempre es más divertido. Pero es verdad que hay veces que las cosas no salen como uno quiere y entonces se sufre más pero se supera con esa perseverancia, aprendiendo a modificar y con afán siempre de superación. Y ahí entra la filosofía de la reinversión esencial en nuestra empresa.

-La falta de formación oficial al comenzar la aventura empresarial ¿ha sido un motor más que un impedimento?

Es absurdo decir que no había una formación, lo que no había era una formación reglada y universitaria. No me tengo por mal estudiante y sigo estudiando con mis 55 años. Cuando yo entro a trabajar en la parte financiera del taller de Pegaso en Criptana yo lo hago con unos conocimientos, que como muchos en Campo de Criptana, aprendí en la academia de Pepe de la Osa. Dos años estudiando contabilidad allí y una vez que estudias contabilidad eres capaz de interpretar muchísimas cosas a nivel empresarial; si tienes una idea del mercado, de lo que estás buscando y además los números los entiendes yo creo que el no tener una formación reglada o universitaria no es un handicap. A partir de ahí muchas cosas han pasado. Primero estudié francés porque abrimos filial en Francia y luego italiano porque abrimos en Italia. Después ya me puse con el inglés porque hoy por hoy Cojali vende a 110 países en todo el mundo y tenemos una filial en EEUU.  Si tú tienes la ambición, la necesidad y el gusto de querer aprender se puede llegar muy lejos a pesar de no contar con esa formación reglada. Por aquí he tenido a mucha gente con formación reglada pero que no tiene la capacidad de ver lo que no existe y eso es esencial en un emprendedor y otra pata importante del proyecto Cojali.

“Si tú tienes la ambición, necesidad y el gusto de querer aprender se puede llegar muy lejos sin que tengamos esa formación reglada”

-¿Te consideras un visionario?

No soy la persona que me tiene que catalogar. Quien me quiere habla bien de mí y el que no me quiere no habla tan bien de mí. En estos 30 años hemos pasado más de una crisis en Campo de Criptana y todo el que ha venido aquí a pedir trabajo no se le ha podido dar. Hemos dado a muchas personas pero no a todo el mundo y entiendo que a quien no hemos podido complacer y responder no hable bien de nosotros. Por eso, es el pueblo quien tendrá que hablar de nosotros.

-¿Cómo crees que te ve Criptana?

No lo sé la verdad. Yo intento, y no sé si lo consigo, ser el que he sido toda mi vida, amigo de mis amigos, conservar amistades y por supuesto a mi familia que es importantísima; en fin ser lo más normal del mundo. Entiendo que no soy el más simpático, lo sé pero va con la personalidad.

“Entiendo que no soy el más simpático, lo sé pero va con la personalidad”

-¿Eres muy manchego?

Sí y a nivel de empresario también. Nosotros estamos acostumbrados a sembrar, a esperar y luego recoger y esa forma de entender los negocios también ayuda. El ser paciente y prudente va con el manchego porque el que quiere hacer todo a la vez no siempre le sale aunque es verdad que también hay veces que hiela o llega un apedreo y entonces hay que saber seguir y perseverar.

-¿Te consideras -un hombre hecho a sí mismo-?

Es una frase que no me gusta mucho y que puede sonar muy pretenciosa; la verdad es que no sé muy bien que quiere decir –hacerse a sí mismo-. Creo que todos los empresarios, y más los de mi generación, tenemos mucho de esta expresión. Salvo en las grandes corporaciones, hemos ido creciendo con nuestras empresas adaptándonos día a día y bien por necesidad o por gusto nos hemos ido formando en muchas cosas y aprendiendo idiomas, finanzas… En este sentido sí estoy de acuerdo con ser un hombre hecho a sí mismo. 

-¿Por qué te quedas en Campo de Criptana?

Porque yo soy de Campo de Criptana, no concibo otra cosa que no sea invertir en mi pueblo y mi pueblo está aquí siempre. Soy un amante de Campo de Criptana y lo defiendo aquí y en todas partes, esté donde esté.

“No concibo otra cosa que no sea invertir en mi pueblo y mi pueblo está aquí siempre”

-Un gran embajador ¿qué país no has recorrido?

Tenemos buenos contactos en Oceanía pero nunca he estado. Es de lo poco que me queda por  recorrer pero sí, he estado en más de 60 o 70 países.

-¿Cansa mucho viajar tanto?

Cuando haces las cosas con entusiasmo el cansancio es secundario. Es un trabajo que haces con ilusión y entonces no pesa tanto coger un vuelo de 15 horas y si además salen las cosas bien pues mejor que mejor.

-¿Cómo se compagina un trabajo tan absorbente con la vida familiar?

Indiscutiblemente si no hubiera tenido la mujer que tengo todo hubiera sido mucho más complicado. La frase que ella tiene puesta en su whatsapp es: “ayúdale cuando menos lo merezca porque será cuando más lo necesita” y, aunque no se lo he preguntado, supongo que está pensando en mí. Mi mujer me ha ayudado mucho; de manera callada y discreta me ha ayudado mucho.

“Indiscutiblemente si no hubiera tenido la mujer que tengo todo hubiera sido mucho más complicado”

-En todo este proceso ¿Se deja algo en el camino?

En el camino se va dejando uno la vida. Uno piensa en mis padres, mis hijas… porque si estás en un sitio no puedes estar en dos pero yo creo en la intensidad de los momentos. Más que el tiempo hay que buscar que la intensidad esté presente en ese tiempo en el que estamos juntos porque estar por estar no tiene sentido. Intensidad para disfrutar, convivir… Hay veces que te vas 15 días y años de mucho esfuerzo, viajes largos… y esas carencias existen pero se compensan estando y celebrando con todos los sentidos abiertos. Yo vivo por mi familia.

- Tienes tres hermanas también muy decididas y con sus propias empresas. ¿Hay una vena empresarial en la familia? ¿Lo aprendiste de tus padres?

Indiscutiblemente es verdad que estos valores de los que estamos hablando de perseverancia, sacrificio, esfuerzo… también los hemos visto en mis padres. Mi madre ha criado a cinco hijos y siempre ha sido la mano derecha de mi padre y siempre han estado y siguen estando muy unidos. Mi padre salía a trabajar y no tenía horarios, era camionero con su propio camión y estaba días y semanas fuera. Pero es que también le he visto disfrutar de lo conseguido y de la intensidad en la convivencia. Intentamos celebrar juntos todo lo que se pueda celebrar. Todo esto lo hemos visto en mi casa.

- ¿Qué has aprendido de esta pandemia sanitaria que vivimos?

Pues he aprendido nuestra alta capacidad de adaptación, el género humano tiene mucho de camaleónico. Tenemos una forma de vivir y tenemos un sistema convencional de trabajo que es posible cambiar. Está claro que “uno no sabe de los que es capaz de hacer hasta que ser capaz es la única opción” y eso es lo que hemos hecho.

-Una pregunta que no puede faltar en este tipo de entrevistas, ¿cuáles son tus aficiones?

Tengo dos principalmente. Jugar al pádel, aunque con los años lo hago con menos intensidad, y la otra afición es jugar al golf.  Es un hobby más placentero y relajado y que me va a permitir jugar más años. Además, me encanta viajar en familia, hacer turismo y senderismo en medio de la naturaleza. Necesito soltar adrenalina.

-Tenemos mucho universitario, mucho título y un polígono industrial vacío ¿Qué le dices a los jóvenes?

Les digo que hay que luchar por la tierra, por nuestras raíces. A todos hay que darles alas para que vuelen y raíces para que vuelvan. Soy un claro defensor del talento pero también les digo que hay que luchar por que las administraciones den a las zonas rurales medios para poder industrializarse y desarrollarse y así crear opciones donde no las hay. Les digo que luchen por poder elegir si su futuro está en la agricultura, la ganadería o la industria y que luchen por quedarse en su pueblo, en las zonas rurales.

“A los jóvenes hay que darles alas para que vuelen y raíces para que vuelvan”

-¿Qué empresa pondrías ahora si fueras joven y quisieras emprender? ¿Qué nichos de mercado ves?

Cada vez es más difícil tener una idea brillante pero sí que hay muchas cosas por hacer. Hay mucho por hacer en el mundo de la digitalización de empresas, ideas, formas de producir y formas de entender. Te hablo sobre todo en el terreno del medio ambiente y los nuevos motores de los vehículos. Ahí también está la agricultura ecológica y la opción de trabajar por una comercialización más pura y cercana. Sí, hay muchas cosas que se pueden hacer.

-¿A qué te dedicaste en el tiempo de confinamiento?

El primer mes fue de mucho trabajo de gestión en la empresa y la verdad es que se pasó muy rápido. Luego éramos empresa esencial por ser de transportes y no paramos de trabajar y…

-y no me digas que ni siquiera tuviste tiempo de cocinar y hacer panes.

(Jajaja) pues si te soy sincero nunca he cocinado por lo que todavía cabe la posibilidad de ser un buen cocinero pero no lo sé. Es algo que tengo pendiente así que cuando lo sepa te lo diré.

-¿Cómo ves Campo de Criptana?

Lo peor que tenemos es el pequeño comercio, aquí y en todas las zonas rurales. La gente hoy necesitamos tener experiencias de compras distintas y todavía en el medio rural no ha llegado cómo hacerlo. Deseo que las asociaciones de comercio se pusieran de acuerdo porque ahí hay importantes cosas que se pueden hacer, fácil no es. Se necesitan ideas y recursos económicos e infraestructuras para poder hacer el cambio. Estoy convencido de que si el pequeño comercio no da el cambio tendremos pronto un problema que hoy ya es grave y pasará a ser muy grave. Además, está una agricultura que hay que potenciar, el turismo tiene mucho recorrido por delante y una industria que hay que animar. Si conseguimos equilibrar todos estos aspectos lograremos una economía saludable y la gente no solo se querrá quedar a vivir en Criptana sino que además podrá quedarse. Al margen de ello, Criptana es un buen sitio para vivir. 

 


Imprimir   Correo electrónico