13 de junio - Día Europeo de la Prevención del Cáncer de Piel

Cada 13 de junio se celebra el Día Europeo de la Prevención del Cáncer de Piel con el que se busca concienciar a la población sobre los daños que el sol puede hacer a la piel si no se toman las medidas de protección adecuadas.

Los episodios de cáncer cutáneo han aumentado en las últimas décadas, sobre todo en la población joven y más concretamente en mujeres, tal vez porque suelen ser el colectivo que más se preocupa por obtener un tono de piel moreno. Desde los años 70 ha habido más casos de cáncer cutáneo que la suma de los demás tipos de cáncer juntos.

Una de las características que vuelven al cáncer de piel más esquivo es que no se percibe hasta pasados veinte años de la exposición desmesurada a la luz solar, cuya radiación ultravioleta o UV constituye el mayor factor de riesgo. Esto da a entender que casi todos los casos que se encuentran hoy en día provienen de una época en que imperaba la moda de ponerse moreno bajo el sol sin tener tan en cuenta las precauciones.

Si además contamos con que el 80% del daño solar se produce antes de los 18 años, la educación y protección de la infancia resultan indispensables para evitar casos en el futro.

 

A continuación te damos una serie de recomendaciones:

- Busca una buena sombra entre las 12 y las 4 de la tarde.

- Evita permanecer bajo el sol durante mucho tiempo.

- Es importante que protejas tus ojos con gafas de sol.

- Utiliza sombrillas, sombreros, gorras, camisetas… cuando te pongas directamente al sol.

- Las cremas con un nivel de protección alto son las únicas que te resguardarán de los rayos más peligrosos. Aplícatelas después de cada baño o cada 2 horas.

- Recuerda protegerte cuando hagas una actividad al aire libre.

- Es importante beber agua con frecuencia. Una piel bien hidratada también te cuidará frente a los rayos solares.

 

Se tiene que tener muy en cuenta que hay personas más propensas a sufrir los daños del sol y que deberían extremar las precauciones:

- Rubios o pelirrojos y de piel y ojos claros.

- Con antecedentes familiares de cáncer de piel, en especial de melanoma, o se ha sufrido uno.

- Cuando se tienen muchos lunares, irregulares o grandes.

- Cuando la piel se quema con facilidad.

- Cuando se vive o se está de vacaciones a gran altitud, en climas tropicales o subtropicales.

- Cuando se trabaja en interiores y, durante el fin de semana, se recibe exposición solar muy intensa, o se pasa mucho tiempo al aire libre.

- Quienes padecen alguna alteración del sistema inmunológico, sea por enfermedad, como el lupus; o por tomar fármacos que lo debiliten o lo supriman, como tras un trasplante.

- Si se consumen medicamentos que pueden aumentar la sensibilidad de la piel a la luz solar.

 


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