Víctor Quintanilla Cruz, treinta y siete años enseñando Matemáticas
“He sido muy feliz dando clases”
Laura Figueiredo (19 -6-2018).- Es su primer mes de junio sin evaluaciones, claustros y exámenes después de más de treinta y siete años como profesor. Su asignatura las Matemáticas, una asignatura temida en general por los estudiantes y que él ha disfrutado y sigue disfrutando. Lo dice en más de una ocasión a lo largo de la entrevista, ha sido muy feliz dando clases y el tiempo se le pasaba volando. Su instituto, el Isabel Perillán y Quirós donde estudió Bachillerato y ha enseñado muchos años aunque también ha gastado tiza y mucha en el Cervantes de Alcázar de San Juan.
Víctor Quintanilla Cruz nos habla de su experiencia como profesor y siempre desde un aspecto muy positivo. Para él, en todos estos años, han cambiado más los padres que los hijos; hay buenos estudiantes y también los hay muy buenos. Para nuestro “profe de mates” las cifras de fracaso escolar, los informes de la OCDE… no son lo más importante. Lo importante es ser buena gente y tener claro que el trabajo y la constancia es parte esencial en un estudiante.
Nuestro entrevistado reconoce que tal vez la dificultad de las matemáticas para los críos es su lenguaje riguroso aunque nos demuestra, con unos simples ejemplos, que esta ciencia está presente en nuestro día a día más allá de lo que creemos. Como buen profesor nos da algunas pinceladas sencillas de la importancia de las matemáticas a la hora de afrontar y resolver problemas cotidianos y en el mundo laboral donde cada vez crece más la demanda de estos profesionales. Aún así, este matemático lamenta que la cultura matemática no se considere cultura.
Nuestro profesor nos habla también del instituto criptanense, un centro donde el estudiante que quiere aprovechar el tiempo sale muy bien preparado. Víctor Quintanilla ha vivido dentro del instituto y también fuera. Fue concejal de Cultura y además es una persona comprometida de manera activa con la Parroquia criptanense. Participación, en uno y otro sitio, que siempre busca poder mejorar la vida de quienes le rodean y de su pueblo.
Lo que está claro es que su cabeza registra fechas y cifras sin dar lugar a la más mínima duda. Igual que no duda en afirmar que sus tres nietos son un regalo mayúsculo.
-Te parecerá mentira estar en un final de curso sin exámenes, selectividad, claustros, decisiones…
Un lujo aunque se acuerda uno… pero solo un poco. No tiene nada que ver este mes de junio con los treinta y tantos anteriores.
-Víctor ¿cuántos años has estado de profesor?
Treinta y siete años y medio. Me jubilé en septiembre del año pasado.
-¿Cómo han sido estos años en la enseñanza?
Muy buenos. Gracias a Dios me he podido dedicar a lo que me gustaba desde que ya era alumno en el instituto. He sido muy feliz en mi trabajo.
-¿Te has divertido enseñando?
Sí, aunque siempre hay algún grupo que da más guerra pero en general el tiempo se me pasaba volando. Cuando me daba cuenta ya sonaba el timbre. El tiempo corría más deprisa dando clases.
“El tiempo dando clase se me pasaba volando. Cuando me daba cuenta ya sonaba el timbre”
-¿Por qué eliges Matemáticas?
Desde que iba al instituto me gustó ser profesor; se me daban mejor las ciencias y al final entre Físicas y Matemáticas opté por matemáticas. Me parecieron más serías, rigurosas y consistentes.
-Ahora puedes optar a las dos carreras que se unen en un doble grado.
Y son para las que más nota piden y las más punteras. Habrá que tener una cabeza superespecial para eso. Es algo que no está al alcance de todo el mundo.
-Pues las matemáticas también se hacen inalcanzables para muchos. Es el ogro ¿qué pasa con las mates?
Quizá lo que asusta a la gente es el exceso de formalismo que tenemos cuando nos expresamos con ellas. Es algo que quizá tira a algunos chicos para atrás. Son muy rigurosas y exigen cada cosa en su sitio, un paréntesis, un signo de + o un -… tiene que ser perfecto. Eso cuesta y tal vez los chicos se encuentran demasiado pronto con esos simbolismos. Es un lenguaje diferente pero que guarda toda su lógica.
-En general ¿no te parece que vivimos alejados del mundo de la ciencia?
Sí, por desgracia la ciencia no se considera como una parte de la cultura. Parece que la cultura matemática no es cultura. Cultura es otra cosa, mira los concursos de la tele. Hay pocas preguntas de matemáticas y es más interesante conocer películas, directores, jugadores… eso parece que da más pedigrí que si te sabes el teorema de Pitágoras.
“Parece que da más pedigrí saber de películas, directores o jugadores que saberse el teorema de Pitágoras”
-Pero convivimos con las mates todos los días.
Desde que nos levantamos. Desde que vas a Mercadona, compruebas el cambio, cuando cocinas, al calcular el tiempo, al organizar las actividades del día, al decidir entre varias alternativas... La lógica matemática va mucho más allá de la aritmética y el mundo exclusivo de los números. Convivimos de manera inconsciente con las matemáticas.
“Convivimos de manera inconsciente con las matemáticas”
-¿Ves las cosas y la vida con una fórmula matemática?
Con una fórmula no pero si algo aprendes en la carrera tras cinco años conviviendo con las matemáticas es a resolver problemas y eso de alguna manera te estructura el pensamiento. Creo que eso es precisamente lo que buscan ahora las grandes empresas cuando contratan matemáticos en puestos que antes no existían. Buscan personas que sean capaces de sintetizar un problema y darle un modelo matemático y una solución. Hay muchas aplicaciones y no hay que olvidar que la informática nació de las matemáticas.
- En todos estos años en la enseñanza ¿Quiénes han cambiado más los padres o los chicos?
Creo que los padres. Antes valoraban mucho la formación de sus hijos y se esforzaban para que tuviéramos esa formación. Había un espíritu que valoraba la enseñanza y el aprendizaje de los hijos. Ahora pues hay de todo pero en general hay mucha despreocupación. Cuando llegan a 1º de la ESO están pendientes pero poco a poco la preocupación va decreciendo. También es verdad que los padres estaban atentos siempre al comportamiento de sus hijos y lo primero que te preguntaban era –¿se porta bien?- y ahora eso es secundario. Parece que da lo mismo.
-¿Siempre has estado en el Isabel Perillán y Quirós?
Como alumno y luego como profesor. El año que viene se cumplen 50 años del Instituto, se inauguró en octubre del 69. El centro primero funcionó como una sección delegada del Cervantes de Alcázar. Los cursos eran femenino y masculino y por eso el viejo edificio tiene dos módulos iguales, a la izquierda iban las chicas y derecha los chicos. Luego ya pudimos hacer COU y ya se consideró un instituto independiente. Entré en 3º de Bachillerato del plan de estudios de entonces y en el 74 empiezo la carrera hasta el 79. Y ya al año siguiente comencé a trabajar aquí ocupando una plaza como interino. En el 82 apruebo las oposiciones y la cátedra de Instituto de Matemáticas la saqué en el 2002. Estuve mucho tiempo de profesor en el Cervantes de Alcázar, 20 años.
-¿Cómo es el instituto de Criptana?
Es un instituto de tamaño medio grande y bien organizado, sobre todo desde que está en el mismo edificio. Lo más importante es que es un centro en el que el estudiante que quiere aprovechar el tiempo sale muy bien preparado.
“En nuestro instituto lo importante es que el estudiante que quiere aprovechar el tiempo sale muy bien preparado”
-¿Y qué hacemos con la Educación y tantas leyes y planes?
Es una barbaridad. Para empezar, el hecho de que la Educación esté tan politizada. No se pide opinión a los profesionales ni a los padres. Es un arma arrojadiza política. Necesitamos una ley hecha por especialistas y no por políticos. La tendría que discutir gente que gasta tiza, que sepa lo que hay en las aulas verdaderamente.
-Los chicos ¿cómo son?
Sigue habiendo buenos alumnos y siempre hay muy buenos alumnos. Despiertos, con curiosidad, que se integran, preguntan, que ayudan a sus compañeros que es muy de valorar.
-Eres de los que ven la parte positiva.
Pues sí, me ha gustado mucho mi trabajo y miro la parte buena.
-Y qué hacemos con las estadísticas de fracaso escolar, informe OCDE….
Creo que eso no es tan importante.
-¿Qué es lo más importante?
Que el alumno sea buena persona, se relacione bien con sus compañeros y asuma que tiene que trabajar todos los días, que las cosas no se regalan y que hay que esforzarse. Vale más ese trabajo constante que la inteligencia y si tienes ambas (trabajo e inteligencia) ya te sales.
-Víctor, en el instituto has estado de profesor pero también has estado en equipos directivos.
Como te he dicho en el Cervantes de Alcázar estuve veinte cursos, de ellos cinco estuve de secretario y aquí otros seis. Y es donde más te enteras de cómo funciona el instituto por dentro. Participaba en los equipos directivos siempre con la idea de mejorar el funcionamiento y el trabajo de los centros. En candidaturas que buscaban eso, mejorar y avanzar.
-Aquí fuiste una de las personas que apostaste por el Bachillerato de Excelencia.
Una idea de Damián Ruiz, director en ese momento del Isabel Perillán y mía.
-Un proyecto que se vino abajo.
Se vino abajo por la política nuevamente.
-¿No crees que es que no ha dado los resultados esperados?
Yo creo que la idea de la excelencia no coincide con la idea que tienen los políticos. Ellos tratan la diversidad siempre desde abajo pero la diversidad también se da en alumnos que requieren otro tipo de atenciones y visión más amplia que la que se puede dar en un Bachillerato normal.
-¿Ha fallado algo más además de esa discrepancia en el concepto de excelencia con los políticos?
El apoyo. Dábamos unas clases más y eso a la Administración le cuesta dinero. Ha faltado apoyo económico y el no compartir esa misma idea de excelencia. Al final este año no ha habido ya ninguna excelencia, el pasado se cerró con un curso residual. Ha durado cuatro años, dos ciclos. Fue un logro del que estoy muy satisfecho, la pena es que no ha tenido continuidad.
“El Bachillerato de Excelencia fue un logro del que estoy muy satisfecho, la pena es que no ha tenido continuidad”
- Más allá del instituto hay vida. Eres una persona inquieta y la política fue una de esas inquietudes.
Por supuesto que hay vida más allá del instituto y tenemos que luchar por mejorar las condiciones de los ciudadanos. Lo intenté hacer como concejal del 87 al 91, estuve un tiempo como concejal de Cultura. Éramos un grupo de gente joven y hay que pensar en el Criptana de esos años cuando había muy pocos servicios. Quisimos mejorar el pueblo y apostamos por un programa político desde el CDS, era el CDS de Adolfo Suárez. Entre esas propuestas estaba, por ejemplo, que hubiera urgencias médicas. Algo que vemos ahora tan normal pero había que ir a casa del médico que te llevara la iguala. Tampoco había pabellón deportivo que era otra de las reivindicaciones. Teníamos dos concejales y sustituí a Jesús Pintado y trabajé codo con codo con Vicki Sánchez-Manjavacas. Queríamos sacar cosas adelante y algunas conseguimos como poner en marcha la TV local que funcionó aquí antes que en Alcázar de San Juan.
-¿Esa manera de hacer política se puede trasladar a nuestro presente?
No, ahora las cosas son muy diferentes. Falta ilusión y se ha hecho de la política una profesión y entiendo que la política es un tiempo de servicio para volver luego a tu trabajo. El espíritu de la Transición enlazaba con nuestro partido de manera especial. Para mí, Adolfo Suárez ha sido el mejor político que he conocido. Ese espíritu ya no existe porque es verdad que también la realidad es otra. Se ha trasladado el Parlamento Nacional a los ayuntamientos y se hace una política más de interés de partido perdiendo el interés local y de los ciudadanos. Creo que se ha perdido la perspectiva local y manda mucho el partido.
-Otro de tus espacios de acción es en la parroquia de Criptana como cristiano comprometido.
Ayudar y hacer la vida más agradable a los que tienes alrededor es algo muy importante en mi vida. Es una manera de devolver lo que Dios me ha dado. Dice San pablo-¿hay algo que tengas que no te hayan regalado?-. Hay que ser agradecido y yo lo intento ser.
-Víctor, regalado hasta cierto punto porque mucho habrás puesto tú de tu parte.
Hablo del regalo de la capacidad para llevar a cabo y desarrollar.
-Para regalo, los tres nietos que tienes.
Es un regalo mayúsculo, yo no me lo imaginaba así. Es como revivir otra vez pero sin tantas responsabilidades. Ejercemos de abuelos y echamos una mano de vez en cuando.
-Entre medias ¿haces muchos sudokus?
No me gustan pero sí que leo libros de matemáticas y con muchos acertijos.
-Pues te propongo que plantees a los lectores algún acertijo y a ver si adivinamos.
Te lo mando y le damos al coco.
-A mi me lo mandas con la solución por favor.
Lo pondré fácil.
ACERTIJO: Un señor y sus dos hijos quieren pasar el río en una balsa pero la balsa solo aguanta 80 kg. Él pesa 80kg y cada uno de los hijos 40kg. Describe cómo deberían organizar los viajes para que pasen todos sin hundirse en el agua.