Vicente Manuel y Jesús Iniesta, Candiletas, los melones y el campo

“Lo mejor que te puedo contar a día de hoy es que este año el melón compensa”

Laura Figueiredo (15 de septiembre 2022).- Esta vez coincidí con ellos, con Vicente Manuel y Jesús Iniesta, Candiletas, gente de campo de toda la vida. Y fue en el camino de detrás del Centro Ocupacional hace una semana; allí con frecuencia veo un gran contenedor que llenan de melones. Era el momento del almuerzo para la pequeña cuadrilla, los dos Candiletas, tres temporeras rumanas y un joven también de Rumanía y afincado en Criptana.

Vicente Manuel me explica que llevan varios años cargando en el mismo sitio el contenedor con los melones que desde la feria están recogiendo. El primer recorrido es corto, dirección a Argamasilla de Alba, donde se descargan en una planta encargada de limpiar y envasar. Otra buena cantidad de melones van a Murcia y Valencia desde donde se exportan y es que el melón, y de manera especial el de piel de sapo de nuestra tierra, es un bien muy preciado en el mercado europeo.

Vicente Manuel muestra un contento prudente. Este año, y después de muchos, “el precio del melón está en condiciones y compensa, al menos hasta el día de hoy”. Habla con precaución porque las cosas pueden cambiar de un día para otro y estamos hablando de un melón tardío.

Nos cuenta que se los han estado llevando a 40 y 45 céntimos el kilo, mientras que el año pasado se pagó a 20 como mucho. Y es que parece que ha tenido que venir una guerra, Rusia, la subida de la energía y la inflación para que el melón compense. Otra cosa es el precio desproporcionado en la tienda “los intermediarios siguen existiendo, se aprovechan y eso siempre ha sido así”.

"Parece que ha tenido que venir una guerra, Rusia, la subida de la energía y la inflación para que el melón compense"

Vicente Manuel no se atreve a decir aun si la cosecha será buena o mala hasta que no termine de recoger los melones en las 8 fanegas que tiene la familia plantadas. Lo que sí me dice es que esta vez “la cuaja ha sido menor que en otros años”. “Es decir, me explica con paciencia, que en cada mata ha habido menos melón”.

Le pregunto que qué pasa con la uva y me dice que ahí están también. “Lo vamos alternando y así no nos aburrimos. Igual echamos un día a vendimiar, ayer estuvimos vendimiando y hoy como venía el camión estamos aquí e iremos a cortar melón”.

Entre Vicente y su hermano Jesús recordamos cómo la vendimia ha cambiado en el pueblo hasta el punto de que el olor a mosto ya no lo inunda todo. Me dicen que ya se necesita mucha menos mano de obra, pues es mucha la viña que se ha arrancado y la nueva se pone en espalderas para recoger con máquina. A ello, se suma que los jóvenes ya no están tan dispuestos a coger la espuerta y agachar el lomo para vendimiar.

Jesús y Vicente creen que todavía se puede decir que Critpana es un pueblo de agricultores y con gente joven que decide coger las riendas de lo que sus padres van dejando por edad. “No hay muchos, aseguran, pero comparado con lo que hay alrededor aquí no nos podemos quejar”.

"Todavía se puede decir que Critpana es un pueblo de agricultores y con gente joven que decide coger las riendas de lo que sus padres van dejando por edad"

Ellos tampoco se quejan de su trabajo en el campo. Vicente me dice que desde que terminó la escuela ahí está. Hay temporadas mejores y otras peores como en todos los trabajos “pero es que conforme están las cosas últimamente se quitan las ganas de dedicarse al campo”. Ahora a la lista de siempre se añade una realidad que nadie discute: “ha subido todo, gasoil, electricidad, derivados del plástico, la planta del melón… casi todo el doble o más”. A ello se suma otra verdad “sigue siendo un trabajo que no se valora lo que se debería valorar”.  Pronto se olvidaron los aplausos del confinamiento y lo de “trabajo esencial”.

 “Sigue siendo un trabajo que no se valora lo que se debería valorar”

Para colofón, llega a la conversación el calor de este verano y la falta de agua. Unos hechos que llevan a nuestros Candiletas a reconocer que lo del cambio climático va a ser verdad y sospechan que esta seguirá siendo la tendencia de aquí en adelante.

Por último, no me voy sin preguntar cómo elegir un buen melón a alguien que lleva toda su vida plantándolos y que los distingue ya de lejos: Hay que fijarse en la escritura, cuanto más rayado esté mejor y cuanto más amarillento más hecho está.

Carmen, del melón y la uva en Criptana a la fresa en Huelva

Los dos hermanos trabajan con una pequeña cuadrilla y todos de Rumanía. Tres mujeres y un joven. Carmen es una de ellas y me cuenta que lleva 20 años viniendo a España a trabajar como temporera. Muchos son ya los agostos y septiembres que pasa en Criptana, los ocho últimos con los Candiletas. Asegura que le gusta su trabajo, no se queja y parece acomodada a la vida de temporera que le lleva luego a Huelva para en diciembre volver a su país y regresar pronto de nuevo a España.

Aquí le esperan las fresas de Huelva y los melones y uvas de La Mancha. Mientras, tiene a su familia en su país con nieta incluida. Es consciente de que la edad se va notando, pero me dice que aún le quedan energías y ganas de seguir trabajando en el campo, un trabajo que conoce bien desde pequeña.

A Carmen en España le esperan las fresas de Huelva y los melones y uvas de La Mancha y son ya 20 años de temporera 


Imprimir   Correo electrónico

Publicidad

Image
Image
Pertenece a:
Image

BOLETÍN DE NOTICIAS

Suscríbete a nuestro boletín de noticias semanales para seguir la actualidad de Campo de Criptana.

SÍGUENOS
Facebook   Facebook  twitter Youtube

En campocriptana.info utilizamos cookies para mejorar tu experiencia al navegar por la web. Si quieres saber, To find out more about the cookies we use and how to delete them, see our privacy policy.

  I accept cookies from this site.
EU Cookie Directive plugin by www.channeldigital.co.uk