Vicente Casero

Vicente Casero Flores, Maestro Artesano de carpintería molinera

“Bajo la aparente rusticidad de la maquinaria de nuestros molinos hay un engranaje de mucha complejidad”

Laura Figueiredo (7 de marzo de 2016).- Él es el único maestro artesano de carpintería molinera en nuestra región y como no podía ser de otra forma es criptanense. Su taller, al lado de la Sierra, le deja casi tocar las aspas de estos gigantes de maquinaria precisa y crujiente y que nuestro entrevistado ve con ojos de auténtica devoción.
Es Vicente Casero Flores, artesano carpintero y uno de los pocos especialistas en restauración de molinos. Una especialidad en la que prácticamente se empieza de cero porque casi nada está documentado y no queda ninguna tradición oral y menos aún una escuela donde poder aprender al menos los criterios básicos a seguir. Por ello, y desde hace unas décadas los pocos artesanos que se dedican a ello son carpinteros autodidactas que aprenden a base del proceso acierto-error. Este carpintero criptanense ve la necesidad de formar una escuela que llene el vacío que hay a la hora de establecer criterios de restauración. Entre sus manos estuvo el Sardinero y no hace tanto se encargaba de la restauración de otros molinos en Camuñas, El Romeral y Teruel. Tiene claro que antes de subirse a un molino hay que tener una muy buena base de carpintería y haber hecho muchas horas de taller.
Nuestro entrevistado tiene el carné de artesano y en la última edición de Farcama recibía el título honorífico de Maestro Artesano dentro de la especialidad de carpintería molinera. Especialidad que por cierto aún no aparece recogida en el catálogo artesanal.
Vicente Casero nos explica también qué es un artesano, la valoración que la sociedad hace de lo artesano y el momento que vive este sector muy unido al capricho y a la crisis.

-¿Qué es un artesano?

Una persona que trabaja con las manos y es capaz de crear a partir de un material básico. Hoy en día ayudado de las máquinas que son simples herramientas en el proceso. De tal forma que al final, por mucha máquina que tengas, las manos de cada artesano son las que definen el trabajo propio y personal de cada uno, la impronta de cada artesano. Al final es un conjunto de saberes, no es solo la madera es dibujo, medidas, volumen, gusto… Carpinteros puede haber muchos pero el carpintero artesano se destaca porque tiene unas nociones y crea un producto diferenciado, transmite alma a la pieza y le da vida.

-Para ello ¿qué cualidades hay que tener?

Pues te tiene que gustar mucho y tener vocación que es la que te lleva a echar horas, a documentarte, a querer avanzar y mejorar, curiosidad por nuevas técnicas. Al final es una pasión y cuando tienes pasión por algo eres bueno. Es una pena pero esta vocación pocas veces la asociamos al carpintero, lo decimos de un maestro y de otras profesiones.

"Al final es una pasión y cuando tienes pasión por algo eres bueno"

-¿Os sentís reconocidos los artesanos?

No, para nada. Hay un tanto por ciento de clientes que reconocen esa labor y la buscan pero son pocos. Hoy en día la gente va mucho mirando el precio y otras cosas, no lo considero reconocido.

-¿Qué te distingue?

Bueno yo puedo decir que yo soy muy antiguo, soy bueno en recrear todo aquello que me gusta, en estilos más antiguos. En el mueble moderno es verdad que no me motiva tanto. También siempre trabajas más a gusto cuando te dan libertad para crear, cuando te encorsetan yo sufro. Es normal, por otra parte, que el cliente sepa lo que quiere y lo exija pero siempre es bueno dejar un margen al profesional.

-Háblame de la carpintería molinera.

Primero me saqué el carné de artesano y este año me han dado en Farcama el de maestro artesano que es un título honorífico. Y me lo han dado como maestro artesano en carpintería molinera aunque es un epígrafe que todavía no está abierto oficialmente. Me reconocieron mis avales y ahora mismo soy el maestro artesano más joven y el único maestro artesano molinero. En toda CLM habrá poco más de 80 maestros artesanos en las diferentes especialidades con una media de edad de 70 años.
De la carpintería molinera te puedo contar todo y nada. La carpintería molinera no se ha transmitido, no hay una escuela que haya ido recogiendo y transmitiendo la técnica y la forma de trabajar en este campo. Nosotros nos encontramos que había unos molinos, que estaban muy mal y que había una necesidad de restaurar que exigía aprender. Por eso estaba obligado a ser autodidacta pues había un vacío de transmisión desde los últimos carpinteros de finales del siglo XIX y principios del XX hasta nosotros.
Yo estuve de monitor en la Escuela Taller Molinos de Viento, fue una plataforma para formarme a la vez que enseñaba y fue un apoyo muy importante. En cualquier caso siempre insisto en que es fundamental tener una base del oficio, ser buen carpintero, buen profesional de la carpintería y dominar todos los palos.

-Pues si no había nada significa que todo o casi todo estaba por aprender

Pues casi. Venimos de haber hecho barbaridades con los molinos. Cuando se restauró el Burleta en el año 89 se demolió hasta la primera planta, de derrumbó entero y se levantó de ladrillo. Se han hecho barbaridades en las restauraciones aquí y en todos los pueblos.

-Y ahora se trata de introducir una buena base de restauración

Sí claro, intentamos poner los hitos para que haya una base para seguir y que se cree una escuela que establezca lo que se debe hacer y lo que no se debe hacer nunca.

-¿Qué tal va esa escuela?

Bueno esa es la idea. Uno de los principales problemas que ha tenido la restauración de molinos es que ha habido un desconocimiento total. El primero que llegaba y decía que sabía hacía lo que le daba la gana, ponía, quitaba… ahora eso no es así porque hay más competencia que obliga a imponer un criterio y no se puede hacer lo que a uno le dé la gana. Ya no vale cualquier cosa y es ahora cuando estamos empezando a establecer esos criterios. Hay que tener en cuenta que los molinos son Bienes de Interés Cultural y no puede trabajar cualquiera, solo gente que acredite experiencia anterior y claro son escasos.

"Uno de los principales problemas que ha tenido la restauración de molinos es que ha habido un desconocimiento total"

-¿Cuál es el estado de nuestros molinos?

Aquí los molinos están, simplemente. No hemos llegado a discernir esos criterios todavía y como te digo la carpintería molinera necesita unificar criterios.
Con maquinaria original en CLM hay 9 molinos, los tres de Criptana más El Romeral, Camuñas, Madridejos, Mota del Cuervo y Consuegra. Todos más o menos restaurados mejor o peor. Hemos hecho cosas mal que hemos corregido porque apenas hay bibliografía y esto funciona con el proceso de acierto-error. Por ejemplo, yo he observado cosas que hicimos en su momento mal y que hemos corregido. Cuando nosotros empezamos a trabajar, como purista que era, ponía las aspas de álamo negro que era lo que se usaba antiguamente. Observé que a los cinco o seis años el aspa se caía podrida y entonces empiezas a pensar: usábamos madera de álamo negro muerta en pie por grafiosis por ser una especie protegida que no puedes cortar en verde (que es la que realmente se usaba antes de estar protegida). Nosotros veíamos que la madera estaba bien pero en seis años resulta que es propensa a los hongos. Luego –¿qué hay que hacer?- no volver a usar madera de álamo negro, usar madera que cumpla más o menos las mismas cualidades técnicas y mecánicas como puede ser de castaño, roble francés... para que no vuelva a ocurrir. Lo que no puede ser es obcecarse en este error.

"La carpintería molinera necesita unificar criterios"

-Sorprende cómo funciona un molino sin un enchufe. Todo está medido al milímetro

Claro, es que bajo la aparente rusticidad de la maquinaria hay un engranaje de mucha complejidad y la molienda en sí es muy complicada y exige mucha precisión. Está todo muy pensado y sujeto a unas medidas y características. En Villarrobledo hice un molino entero nuevo desde los cimientos que es el único molino que se ha construido de nueva planta en edificio y maquinaria. Cuando estás construyendo desde cero es cuando de verdad comprendes cómo está pensado todo. Y así hemos aprendido a base de prueba-acierto-error. Ahí está también el tema de la construcción de las velas o de los tensores para que no se doblen las aspas. Hay más de un quid. Cuando el molino va a su marcha cualquier imprecisión o desequilibrio provoca un desastre. Es un cúmulo de despropósitos.

-Pues antes molían todos los días. Vicente háblame de tus trabajos como carpintero molinero

He hecho el molino de Villarrobledo que como te digo es de nueva planta, la recreación de la maquinaria del Museo Quijote en Ciudad Real. También estoy contento con la restauración del molino La Unión en Camuñas que es de los mejores conservados con maquinaria original y se hizo una recreación entera. Es precioso porque conserva todo el sabor de antes. Y además tiene el cedazo original igual que el Pechuga de El Romeral que también restauré e hice la máquina de limpia, una reconstrucción copiada de la única que se conserva que es la del molino del Tío Genaro de Madridejos. Es muy bonito y para mí todo un reto. El molino de viento tenía otros muchos elementos aparte de la rueda catalina o la linterna y la piedra, elementos que aquí en Criptana no se han conservado. Y luego también restauré el molino del Tío Zacarías de los Yébenes que estaba muy abandonado. Fuera de CLM el de Ojos Negros en Teruel, eje, aspas y cubiertas. Es el trabajo desde 2009 aunque empecé antes en el año 2000 en la empresa que montamos “La Bóveda”.

-¿Lo del oficio de carpintero te viene de familia?

¡Qué va! Soy carpintero por vocación, desde chico me gusta la madera y crear. Yo empecé en la Escuela Taller de El Pósito como alumno, fue una maravilla con Paco Torres, una gozada y se formó un equipo estupendo con el director, José Antonio Sancho. Esto era en el 93. Siempre he sido un defensor de las escuelas taller. Ahí el fin principal es la formación de los alumnos y la obra a realizar el medio para aprender y practicar. Lo que pasa es que con el tiempo las escuelas talleres cambiaron el principio, el fin era la obra y el medio los alumnos. En El Pósito empecé a aprender a ser carpintero porque yo siempre había tenido mucha afición e interés, curiosidad. Luego cuando salió la Escuela Taller Molinos de Viento yo me presenté para ser monitor sin ninguna mayor ambición que ver cómo funcionaba todo ese proceso. Cogieron a la otra persona, me quedé en la reserva y me terminaron llamando. Apostaron por mí así que allí estuve enseñando y aprendiendo. Esto era el año 98/99 y se trataba de recuperar el cerro de la Paz con El Sardinero incluido. Al final se restauró y funcionó. Fue un éxito y tuvo repercusión y raíz de eso me llamaron de Consuegra y es cuando ya pensé en dedicarme a esto pero sobre todo con una buena base de taller, de carpintería.

-¿Se van sumando más carpinteros?

El problema es que no hay gente que agarre, que se sume. Es verdad que hemos tenido trabajadores estos años de atrás pero eran circunstanciales y no ha habido mayor interés. Además, el tema de los molinos de viento te tiene que gustar mucho porque lo cierto y verdad es que vas a ganar más haciendo cocinas o puertas y no te tienes que arriesgar tanto y quebrarte tanto la cabeza.

-Al margen de ser carpintero artesano molinero ¿qué otros trabajos haces?

Pues carpintería en general. Hace unos meses he terminado una cubierta completa de madera para una casa y he hecho la escalera principal toda en madera. Mucha carpintería de restauración. Ahora se restauran pocos muebles porque hoy en día con la Casa de Cultura la gente aprende para sus cosas y caprichos. Así que en mueble poca restauración pero sí hay más en tema de portones, puertas de paso, marcos… La obra civil está escasa y hay poco trabajo, está parado.

-¿Cuál es el momento de la artesanía?

Va paralelo a la crisis, al final la artesanía no deja de ser un capricho y el poder adquisitivo se ha reducido mucho.

"Al final la artesanía no deja de ser un capricho y el poder adquisitivo se ha reducido mucho"

-¿La artesanía qué tal se lleva con la tecnología?

Se lleva bien siempre y cuando no se pierda la impronta propia, mientras no se diluya entre tanta tecnología. Ayuda mucho. Realmente el valor que tiene la pieza es lo que tú hagas con las manos y lo que tú introduzcas en el ordenador, medidas, proporciones, formas…

 

 

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