Sole Agüero y María de la Osa, dos leyendas en un equipo de leyenda

Este año tocaba: Liga, ascenso y la satisfacción del trabajo en equipo

Laura Figueiredo (2 de junio de 2020).- Dos leyendas por los años que llevan jugando, por buscar fuera cuando no había equipo en Criptana y por apostar por recobrar el sénior femenino en el Baloncesto Criptana. Por las horas y horas de entrenamiento, partidos jugados, canastas sumadas y, sobre todo, por esa pasión por el deporte de canasta.

Son María de la Osa Lucas y Soledad Agüero Román. Ambas afirman que son leyenda por cansinas. En cualquier caso leyenda viva, activa y a tope. Y bien que lo han demostrado esta temporada cuando junto a su equipo, el sénior Baloncesto Criptana, lograron hace dos fines de semana proclamarse por primera vez campeonas de liga de Segunda División. El premio, la copa, el ascenso a categoría nacional y, lo mejor, la satisfacción personal y de toda una escuadra por un trabajo bien hecho. Un equipo, el criptanense, que no deja de ser también leyenda al jugar con un mix de edades que van desde los 15 a los 42 años.

No son del Atlético de Madrid pero se sienten sufridoras y al igual que los rojiblancos, éste ha sido por fin su año. Desde el inicio de la temporada lo tenían muy claro: esta vez tocaba ganar la Liga después de que la temporada pasada lograran la Copa.

El baloncesto es una forma de vida que acompaña a estas treintañeras desde bien pequeñas. Una forma de vida que han tenido que ir adecuando a las etapas y circunstancias y que siempre supone renuncias y sacrificios. Pero es que el baloncesto es mucho para ellas y no conciben la vida sin ponerse las zapatillas y salir a jugar.

Sole y María saben que en cualquier caso todo tiene su tiempo y tal vez haya llegado el momento de colgar esas zapatillas y dejar de pasar el balón. Un -tal vez- que se plantean desde hace años  y que hasta ahora ha terminado con un volver a vestirse de verde y salir a encestar. Habrá que esperar a agosto para saber si esta vez toca la retirada definitiva.

Este “par de dos” baloncestistas tiene 34 años. Sole mide 1,71 y juega de '4' mientras que María es una alero que se hace grande desde sus 163 centímetros.

 -Las dos os conocéis muy bien. Sole, ¿cómo es el juego de María?

Soledad.- Es rápida y muy buena a la hora de penetrar a canasta. El contraataque  es su fuerte y la defensa también se le da bien.

-María, ¿qué nos dices de Sole y su juego?

María.- Es buena en el tiro, sabe leer el juego, es inteligente. Sabe ver las mejores opciones, tiene una gran visión de juego. Tiene su amago de engañar y quedarse sola.

-Sole, ¿cuál es tu trayectoria?

Pues empecé más bien tarde con 11 años y he estado jugando en Criptana en las diferentes categorías, avanzando hasta que nos quedamos sin equipo sénior.  Nos fuimos a Alcázar y yo seguí en Alcázar tres años. Un cuarto que no jugué y ya por fin hicimos equipo en el pueblo, creo que en 2016, y hasta ahora. He estado en preselecciones pero no he llegado a jugar en la selección de CLM. Hemos jugado casi todas las fases, semifinales en Copa y Liga pero nunca hemos llegado a la final salvo este año.

“Hemos jugado casi todas las fases, semifinales, en Copa y Liga pero nunca hemos llegado a la final salvo este año”

-¿María?

Hemos ido en paralelo aunque yo estuve también un año en Manzanares y otro, igual que Sole, que no jugué.

-Tantos años y tantas semifinales, ni que fuerais del Atlético de Madrid.

S.- Si lo dices por lo de sufridoras, sí, somos sufridoras. 

 

 -Este año también os tocaba a vosotras llegar a la final y ganar. 

M.- Pues sí, este era el año clave. Después de que el año pasado no nos dejaran acabar por la pandemia este era el año. Y es que desde el principio lo teníamos en mente.

“Desde el principio teníamos en mente que este año tocaba ganar”

S.-Tenía que ser este. El año pasado nos quedamos a medias, nos quedamos en los cruces y no se acabó. El hecho el aguantar este año ha sido un poco por el mal sabor de boca con el que terminamos la pasada temporada.

M.- Es que no quedaba otra.

-¿Qué es más, la copa y el ascenso o la propia satisfacción personal y de equipo?

S.- El trabajo, este año ha sido superduro por las circunstancias. Entrenar y jugar casi hasta el último momento con mascarillas, hemos parado varias veces a lo largo de la temporada, no llegas a coger ritmo, partidos cada 15 días…

-¿Qué ha supuesto el coronavirus?

M.- La verdad es que hemos aguantado con mascarilla hasta semifinales. Entonces el ritmo de los partidos se hace más intenso y había momentos que te la tenías que quitar para poder jugar un poco en condiciones. Pero prácticamente hasta el final con la mascarilla y en el banquillo obligatoria. Y ahora que hacía más calor se notaba mucho, te faltaba el aire.

S.- Y todos los entrenamientos con mascarilla. La cosa es que no era obligatoria para jugar  y  la mayoría de los otros equipos empezaron antes a jugar sin ella así que al final vas en desventaja. No era obligatoria la mascarilla en el juego y sí en el banquillo y demás espacios.

-Vosotras habéis sido muy autoexigentes también en este tema.

S.- Sí porque algunas de las compañeras empezaron a jugar con esa condición, estar con mascarilla.

M.- Además, con el tema del coronavirus  no sabíamos si íbamos a arrancar y si arrancábamos por cuánto tiempo, si nos iban a dejar jugar con mascarilla y si los rivales iban a estar obligados a ello… en fin fue una incertidumbre. Empezando por la duda incluso de si íbamos a sacar equipo  y es que la situación daba respeto. Somos conscientes de que el baloncesto no deja de ser para nosotras un ocio y no podíamos dejar de pensar en que el tema de la pandemia era algo muy serio. No solo está el peligro de contagiarte tú sino el riesgo de contagiar a otras personas y sobre todo a gente vulnerable. Una situación que te daba que pensar.

“El coronavirus nos ha hecho vivir una temporada llena de incertidumbres desde el principio”

-¿Habéis echado de menos al público?

S.- Hemos  estado un tiempo que no podía ir nadie.

M.- De todas maneras estamos acostumbradas un poco a ello. No se ha notado mucho.

-¿Seguís con el superequipo mix?

M.- Sí, y yo creo que a mayor escala. La peque tiene 15 años y la mayor 42 años.

-Esta diferencia ¿es más una desventaja o una ventaja?

S.- Tiene sus pros y sus contras pero…

M.- …al final haces unión con gente que te llevas dos décadas y con vidas muy diferentes. Y eso es algo muy positivo que me ha dado el deporte: hacer unión en medio de las diferencias de edad y lo que esto conlleva en estado físico, forma de vida… Y que salga a flote el equipo, eso es algo muy grande.

“Hacer unión en medio de las diferencias de edad es algo muy grande”

-Un equipo de leyenda y vosotras ¿os consideráis jugadoras de leyenda?

S.- Nos consideramos jugadoras cansinas. Hace dos años hubo algún árbitro que me dijo –¿es que no te piensas retirar nunca?-. Y la verdad es que físicamente nos han respetado las lesiones y nos hemos encontrado bien.

M.- Es verdad porque si ves que el cuerpo no te responde está claro que te retiras.

S.- Pues mira, como anécdota te digo que María quedó el año pasado en la liga como tercera o cuarta anotadora y yo como segunda máxima anotadora.

--El caso es que siempre volvéis ¿se echan de menos las zapatillas?

S.- Sí, mucho y siempre volvemos. Para mí este año ha sido más duro en lo mental, me ha costado mucho entrar en juego.

M.- Creo que ha sido algo general al principio pero ha ido mejorando según iban mejorando los resultados. Parece que las cabezas fueron recobrándose al sentirnos también bien físicamente.

-¿Seguís siendo entrenadoras?

S.-Ya no, lo fuimos durante muchos años.

M.- Eso fue una época pasada. Llega un momento que tienes que elegir y yo personalmente lo tengo claro, me gusta más jugar.

-Chicas ¿Qué tiene el baloncesto?

M.- Pues no sabemos qué tiene pero engancha.

S.- Es ponerte las zapatillas y desconectar, es una vía de escape. Es una forma de vida y es que nos hemos criado en el pabellón. Yo recuerdo tener 16 años y jugábamos a las 10 de la mañana un domingo y a las once de la noche del sábado ya estábamos diciendo - vámonos a dormir que mañana toca partido-.

“El baloncesto es una forma de vida y es que nos hemos criado en el pabellón”

M.- Es una forma de hacer deporte, de competir porque todas somos bastante competitivas y nos gusta. Y es que además hemos creado una familia, son muchas cosas las que te hacen que no quiera dejarlo.

-¿Qué aportáis al equipo al margen de vuestro juego y participación física tras tantos años?

S.- Experiencia. Hemos cambiado nuestra  forma de ver el juego y el baloncesto; ha cambiado por todas las fases que hemos pasado: equipos, entrenadores, compañeras, circunstancias…

M.- La veteranía se nota en el juego. Además, para las pequeñas tratamos de ser un espejo, animarlas y que no se descuelguen en esa edad crítica de seguir o no seguir. Que vean en nosotras que hay continuidad y que se puede seguir disfrutando del baloncesto con los años.

-¿A qué se renuncia?

M.- A muchas cosas.

S.- A salir de fiesta, a viajes… renuncias a los fines de semana y los planes propios de nuestra edad. Combinar un partido en Cuenca y una despedida de soltera en Madrid exige muchas ganas de estar en los dos sitios y energía.

M.- Es complicado porque además ahora está el tema laboral. Nos toca a las dos trabajar fines de semana y eso exige cuadrar todo y pedir favores a compañeros  y eso no es fácil. Me levanto a las 6 de la mañana y a las once de la noche llego a casa cuando toca entrenamiento y entre unas cosas y otras antes de la 12.30 de la noche no me acuesto. Luego compenso durmiendo el fin de semana que no tengo ni trabajo ni partido. En fin, son cosas que tienes que valorar al inicio de la temporada.

-¿Cómo veis el deporte en Criptana?

M.- En baloncesto este año muy bien. En los demás deportes me da la sensación de que el deporte femenino cuenta con buena gente y está creciendo. Eso es muy positivo porque hace años el deporte femenino estaba visto de otra manera.

S.- Es verdad que el abandono del deporte de competición es más frecuente en las chicas que en los chicos. Como que tenemos otras prioridades.

M.- Tenemos otro tipo de madurez y parece que a la mujer nos apetecen otras cosas y se comprometen menos. Además, hay una cosa que es clave, somos mujeres y está el tema de la maternidad. Todo tiene sus etapas y hay que saber cuándo termina una y empieza otra.

“Todo tiene sus etapas y hay que saber cuándo termina una y empieza otra”

-Y llega la pregunta, ¿cuándo vais a dejar el baloncesto?

S.- Pufff

M.- Es difícil. Mi idea era este año llegar a donde hemos llegado y con buen sabor de boca plantarme –hasta aquí-. Pero eso lo digo en mayo, en agosto cuando nos pregunten… ¡yo qué sé! Creo que las dos tenemos la misma idea.

-No os veo muy convencidas.

M.- Pues yo creo que  este año lo tengo más claro que otros. A lo mejor porque me veo que físicamente, como es lógico, no estoy como hace cinco años.

S.- Si saliera equipo el próximo año y empezáramos a entrenar me comprometería si me veo bien físicamente. Si veo que mi cuerpo puede aguantar para competir bien digo que sí y si no… creo que…

M.- Además es que el año que viene la competición es más dura, es nacional.

S.- Es más exigente.

-¿Os sentís reconocidas en Campo de Criptana?

M.- Sí, mucha gente la primera semana me dio la enhorabuena.

S.- No han faltado las felicitaciones. 

-¿Os sentís más orgullosas que cansinas?

M.- No sé si sentirme contenta o cansina.

S.- Pues la verdad  es que en CLM poca gente con nuestra edad sigue en activo. Llevamos muchísimos años jugando, son muchos los equipos por los que hemos pasado y mucha la gente con la que hemos jugado y al final aquí seguimos María y yo y hemos conseguido ganar una liga y una copa. Creo que nos podemos sentir más orgullosas que cansinas.

“Creo que hay más motivos para sentirnos más orgullosas que cansinas”

M.- (risas) Es que somos eternas.

-En septiembre os pregunto.

S.- Sí, a ver si seguimos siendo las cansinas…

M.- o ya nos plantamos.


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