Seve Sánchez-Alarcos Carrasco, marmolista, un oficio de antes y de ahora

 “Detrás de un trozo de piedra hay un montón de utilidades, las de siempre y todas las que quieras imaginar y trabajar”

 Laura Figueiredo (29 de enero de 2021).- La esencia la aprendió de su padre y él añade  la nueva mirada acorde a los nuevos tiempos. Porque tal y como nos dice “en los oficios de toda la vida hay que respetar su esencia y mirarlos con los ojos de ahora”

Es Severiano Sánchez-Alarcos Carrasco, Seve, marmolista  de profesión y nos explica cosas de un oficio que le gusta sobre todo por lo mucho de creativo que hay tras él. Le gusta los retos que le sacan de lo habitual aunque disfruta también con lo de siempre, con lo clásico.  Se considera de la vieja escuela y apuesta por la piedra natural.

En la entrevista nos habla de su trabajo en el cementerio, fachadas, escaleras, encimeras… y sobre todo de sus ganas de avanzar con nuevas ideas y creaciones. Entrevisto a Seve a finales del 2020, un año que él aprovechó para seguir dando pasos en sus nuevas ideas e introducirse de manera profesional en el marketing digital.

- Seve eres marmolista ¿Cómo llegaste a este oficio?

Mi padre, Severiano, y mi tío, Manolo, tenían un taller de piedra primero en la calle San Isidro y luego este junto al cementerio. Ellos eran albañiles pero comenzaron a trabajar la piedra artificial y en el 69  ponen en marcha el taller. El trabajo de la piedra artificial es una elaboración complicada y llevaba entonces mucho trabajo. Luego ya se metieron en el tema de mármoles, granitos y fueron a más. Así que ya te puedes imaginar cómo llegué a este oficio, de la mano de mi padre y mi tío. En las vacaciones del colegio me iba a echar una mano hasta que a los 14 años dejo los estudios y opto por seguir aprendiendo en el taller y dedicarme al trabajo de la piedra.

-¿Te gustaba o es que era lo que había y tocaba?

Pues sí que me gustaba. Me fijaba, ellos y los dos trabajadores del taller, Ángel y Josan, me ayudaban e iba aprendiendo. Es un trabajo creativo y siempre me ha encantado esa parte de crear, de hacer cosas nuevas y diferentes. Siempre hay materiales distintos y posibilidades y es verdad que ellos también me inculcaron un oficio en el que habían sido autodidactas.

-Este oficio, como todos, se aprende observando, practicando y manos a la obra.

Se aprende como todos los oficios pero lo primero que tiene que ser es gustarte con independencia de que ganes más o ganes menos. Sobre todo que te guste y a mí me gustaba y me gusta. De lo contrario en este u otro trabajo se termina fracasando. Luego está el tira y afloja con los clientes y ese aprendizaje te lo da los años.

“Lo importante en un oficio es que te guste de lo contrario en este u otro trabajo se termina fracasando”

-Pues parece que gustan poco porque muchos oficios están desapareciendo.

Y es una lástima porque con ello se pierde la esencia, la sabiduría  que te pueden aportar quienes han vivido durante toda su vida con las manos en el oficio. Ellos son quienes mejor te pueden enseñar. Es también una lástima porque muchas personas de mi edad, y ahora más jóvenes, se van de Criptana y se pierde la posibilidad de quedarse y seguir con algo que ya comenzaron los padres cuando no los abuelos. Por supuesto a todo hay que saber darle la vuelta y adaptarlo a las nuevas demandas y necesidades. Pero como te digo, te tiene que gustar.

“Con la pérdida de oficios se pierde también la sabiduría que los padres pueden aportar por sus años de experiencia“

-Marmolista, háblame del mundo de las piedras.

Pues si empiezo no termino. Ahora mismo no es solamente el mármol, trabajamos con una lista muy grande de tipos de piedras. Unos materiales son de siempre y otros novedosos como los porcelánicos  de gran formato para encimeras de cocina, baños, platos de ducha... Dentro de los de toda la vida, granito, mármol… surge un abanico amplísimo de colores y vienen de muchos países y te puedes volver loco. Yo soy de la vieja escuela y me gusta apostar por la piedra natural para cualquier trabajo. Hablo de una piedra natural  que para competir con los materiales nuevos  ha tenido que avanzar y mejorar sus características. Por eso los graniteros se han puesto las pilas con innovaciones como las imprimaciones antimanchas y de esta manera se hacen aún más impermeables a la vez que competitivos en el mercado.

-Está claro que vuestro trabajo va más allá de las lápidas y el cementerio.

Las lápidas y trabajo de cementerio es una rama de nuestro trabajo muy importante pero ni mucho menos el único. Al margen de ello hay toda una serie de posibilidades que te da la piedra natural para la decoración y no solo encimeras y cocinas. Ahora mismo estamos haciendo encimeras con el lavabo integrado de tal manera que te adaptas a medidas, diseños y caprichos.

-Un trozo de piedra que a mí no me dice nada a ti te sugiere seguro que un montón de finales.

Ahí está el reto y ahí está lo que más me gusta. Ser marmolista es un oficio de toda la vida que hay que mirar con nuevas ideas. Desde hace poco más de dos años comencé a diseñar y hacer platos de mármol. Me encanta tener la idea en la cabeza y poco a poco darle forma, algo que lleva su tiempo; buscas información en internet, te fijas en modelos de porcelana después haces y deshaces, pruebas y vuelves a probar. He conseguido contactar y concertar alguna entrevista con restaurantes, incluso con estrella Michelín, aquí en CLM y  tuve algunos encargos. Una iniciativa que está ahí con la idea de abrir nuevas líneas de negocio y sigo en ella aunque esto de la pandemia es un paréntesis para muchas cosas. En fin, que un trozo de piedra a la mayoría de la gente puede que no le diga nada pero en manos de alguien que conoce el oficio y tiene ganas de crear ya imagina su final. Hay un montón de utilidades, las de siempre y todas las que quieras imaginar y trabajar.

 “Ser marmolista es un oficio de toda la vida que hay que mirar con nuevas ideas”

-Junto a las nuevas ideas está el trabajo de siempre, el cementerio ¿Ha aumentado este año 2020 vuestro trabajo en el cementerio?

Pues terminando el 2020 como estamos te digo que yo lo considero un año prácticamente normal en lo que es mi trabajo en el cementerio. También tienes que tener en cuenta que hay mucha inseguridad en el trabajo y quien no tiene un ERTE tiene media jornada cuando no está ya en la calle y eso pues se acusa en el bolsillo de las familias. Entonces se limitan a hacer lo esencial y lo más sencillo.

-¿Cómo somos los criptanenses a la hora de elegir una lápida y el conjunto de la sepultura? ¿Somos muy tradicionales?

Es un trabajo muy plano y muy clásico; pocos son los que se salen de lo habitual. La gente quiere una cruz con un Cristo, un Corazón de Jesús, un Nazareno… está enfocado a lo de siempre y terminan con –lo más sencillo posible y ya está-. La lápida y el sitio a lo mejor sí lo revisten para que no quede en cemento y no tener que estar pintando, se pone un vierteaguas y un pedestal lo más discreto.

“Mi trabajo en el cementerio es muy clásico, pocos se salen de lo habitual”

-¿Alguna anécdota en el cementerio?

En el cementerio tengo muchas. Una que me impactó mucho fue hace ya unos años. Vino por aquí un hombre a encargarme una fotografía, te la dan en papel para que se la hagas en porcelana que también las hacemos nosotros. Cuando la tuve pues le avisé y fuimos al cementerio para colocarla. Cuando termino me dice –pues ha quedado bien- y añade – estaba yo guapo en esa foto- Y es que era él de joven y no le había reconocido. Se puso la foto antes de morirse y terminó diciéndome –es que para que me pongan luego una foto que no me guste pues ya me la he puesto yo-. Y tras unos años todavía le veo por el pueblo. Tiene su guasa.

-¿Restauráis también?

Sí, sobre todo el pedestal que es el que más sufre; los pegamentos y materiales de antes no son los de hoy en día. Saneamos la piedra y ya ponemos nuevos anclajes y lo asentamos con nuevos materiales.

-¿Se acumula el trabajo antes de los Santos?

Pues antes no tanto porque la gente ve cómo está el sitio cuando va a limpiar así que dejan los arreglos para después porque antes no da tiempo.

-¿Creéis que está valorado vuestro trabajo?

Pienso que el cliente que te conoce y sabe cómo trabajas sí que te valora. Otras personas miran más el presupuesto y se rigen más por él que por la calidad del material y el trabajo,  algo que también es muy comprensible. Yo pienso que lo primero es que el trabajo quede bien hecho, que el cliente quede contento y luego que cueste con arreglo al tiempo y trabajo que le has dedicado. Lo bien hecho y artesanal hay que pagarlo.  El trabajo artesanal no está valorado, si tienes que cobrar todas las horas y trabajo que pones no habría dinero suficiente.

“El trabajo artesanal no está valorado, si tienes que cobrar todas las horas y trabajo que pones no habría dinero suficiente”

-Insistes en que hay que mirar los oficios tradicionales con los ojos de ahora y eso pasa por la las redes sociales, la web… ¿Ayudan?

Ayudar sí que ayudan. Empecé hace un año a adentrarme en ese mundo y a apostar por darle un contenido profesional para lo que conté con la ayuda de un amigo. Cree la marca Decosstone para diferenciarme un poco de Mármoles Sánchez y dar un enfoque de decoración, piedra natural, creatividad, platos… En el confinamiento le dediqué más tiempo y sí que es un buen altavoz y claro que hay que apostar por las redes sociales  Sí, lo veo importante y necesario, como todo necesita su tiempo. Además, es que es una manera de estar con contacto con otros marmolistas de España que aportan muchos conocimientos.

-Es un trabajo muy solitario.

En mi caso sí que estoy solo en el taller. Cuando monto tengo a una persona que me ayuda. Tengo la radio que te acompaña un montón en los ratos en los que no metes la máquina que entonces no te enteras de nada. Es una buena forma de estar en contacto con el mundo exterior aunque últimamente mejor no saber nada y quedarme aquí imaginando y trabajando nuevas formas y usos.

 


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