Santa Ana y nuestros mayores en plena pandemia

La Abuelica: sin cine y con mascarilla

Santa Ana este año más cerca que nunca de los abuelos

Laura Figueiredo (28 de julio 2020).- Y la festividad de Santa Ana llegó y la mascarilla no pudo tapar la devoción que tantos criptanenses sienten por quien fuera la madre de la Virgen María. Y es que la pandemia que vivimos no impide que nuestras hermandades organicen sus homenajes y tradiciones religiosas que en el caso de Santa Ana ha tenido a nuestros abuelos más presentes que nunca.

Ellos han sido los protagonistas porque la pandemia nos ha recordado a muchos que si nuestros ancianos son vulnerables también son, y sobre todo, personas ricas en cariño, experiencia, trabajo y recuerdos.  La Hermandad de Santa Ana, sin olvidar a San Joaquín, se ha centrado de una manera muy especial en el recuerdo y en la oración por las personas mayores fallecidas en estos últimos meses y en sus familias.

Como bien nos indica la presidenta de la hermandad, Mercedes Ramos Pedroche, en el pequeño programa de este año “aunque nos movemos en un tiempo desconocido y sin precedentes (…) no hemos querido dejar pasar estas fiestas para homenajear a las personas mayores que ya no se encuentran entre nosotros”.  Es verdad, los vecinos no vieron el cine proyectado en la pequeña plaza ni participaron en la marcha de orientación que en los últimos años une a abuelos y nietos por las calles del barrio. No hubo verbena ni cena compartida pero sí se compartieron oraciones, recuerdos y tradiciones. Ahí estaban las famosas rosquillas de la Abuelica que Casero se encargó en esta ocasión de vender en su tienda.

 

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En la noche del sábado la ermita abría sus puertas para la celebración de una vigilia de oración en memoria de tantos mayores “que han partido a la casa del Padre”. Y fue ahí donde los asistentes, tanto en persona como a través de la retransmisión en directo por el Facebook de la parroquia, pudieron escuchar el testimonio de Sor Luz, hermanita en la residencia de personas mayores Sagrado Corazón de Campo de Criptana.

Sor Luz nos recordaba la importancia de la oración que “es empaparse de Jesús para llevar a ese Dios Padre, ternura y misericordia a esos otros rostros pobres de Cristo en los que la pobreza se refleja en dolor, soledad, impotencia... Llegan a nuestras casas con sus cuerpos cansados y sus almas llenas de nostalgia”. Y es tarea de las hermanitas y tantos otros “brindar  un poco de luz y de esperanza” a través de “palabras, compañía y servicio alimentando y limpiando su cuerpo”. Sor Luz afirmaba cómo precisamente en estos largos meses han sido ellos (nuestros ancianos)  “quienes con su sonrisa, con su saber aceptar la situación y algunos aún sin comprenderla del todo” han fortalecido la esperanza y confianza  de las hermanas en la cruz. Una cruz a la que pide protección para todos y a una Santa Ana a quien ruega que interceda ante el Padre.  A nuestra hermanita no se le olvidó recordar la enseñanza de esta dura situación que nos hace ver lo grande en lo pequeño de la cotidianidad.

"Llegan a nuestras casas con sus cuerpos cansados y sus almas llenas de nostalgia"

Vigilia, triduo rosario y misa. Una celebración muy religiosa con la sonrisa esperanzadora  en los ojos  y la bendición a los abuelos y abuelas. A los abuelicos que están entre nosotros y también a los que quedan en los buenos recuerdos de tantos nietos que han tenido la suerte de ver el mundo de sus mayores a cara descubierta, sin distancias, sin abrazos prohibidos y sin mascarillas.  

Ojalá no tardemos en poder volver a ver el mundo de nuestros mayores a cara descubierta


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