Raquel Violero Casero, vive la música de manos de su viola pellegrina

 

Superior de viola,  profesional de violín y elemental de violonchelo

Raquel Violero, una joven violista con mucho recorrido

Laura Figueiredo (13 de octubre de 2020).- Érase una vez un profesor de música muy bueno que sacó todo lo mejor de su alumna, vio su capacidad y un don especial para la música. Ella acudía a clase contenta y siempre con ganas de aprender. Érase una vez un mal profesor que dejó claro a esta niña que no servía para la música y que lo mejor que podía hacer era olvidarse de su viola. Y ella así lo creyó y así hizo pese a la insistencia de sus padres que lograban que al menos terminara el grado profesional.

Empieza a estudiar magisterio pero las notas musicales le seguían llamando y puso rumbo al conservatorio de Alicante donde terminó sus estudios de superior de viola y el profesional de violín sin olvidar el elemental de violonchelo. Desde entonces, e incluso antes de terminar su carrera musical, no ha parado ni de dar clases en conservatorios ni de interpretar siempre con su viola pellegrina, con acento ruso, entre sus manos. Ahora, la vida ha abierto un paréntesis en su carrera profesional y sabe que será largo pero en el que la música estará y seguirá estando presente aunque sea de otra manera.

Lo cuenta todo con una sonrisa y con naturalidad, asegurando que todo es cuestión de decisión, seguridad, mucho trabajo y un pellizco de suerte.

-Raquel ¿es verdad que llegaste a abandonar los estudios de música por culpa de un profesor?

Me gustaba mucho la música y desde bien pequeña estaba en el conservatorio de Criptana con mi viola pero es verdad que yo no tenía la idea clara de dedicarme a ella. Tuve un profesor de viola buenísimo en el conservatorio e iba a mis clases siempre contenta. En 5º de profesional me cambian de profesor y el nuevo me desmotiva por completo. Les dije a mis padres que lo dejaba que yo no valía para la música tal y como él me repetía una y otra vez en todas las clases. El caso es que mis padres insistieron en que al menos terminara el profesional  y eso hice pero no iba a hacer el superior. Entonces empecé magisterio y me parecía una pérdida de tiempo, no era lo mío. Mi padre seguía insistiendo en que hiciera la prueba al superior en Alicante y al final me presenté y para mi sorpresa me cogieron y me di cuenta que no era tan negada como me decía ese mal profesor.

“Tuve un buen profesor de música que me contagió entusiasmo y confianza; tuve un mal profesor que logró convencerme de que yo era una negada para la música”

-En la música un profesor se hace más esencial si cabe que en otras materias.

Un profesor lo dice todo. Hasta que llegó este profesor yo había tenido a Javier Alejano de Madrid  y era un fuera de serie. Un profesor lo es todo tanto para bien como para mal.

-Comenzaste el superior en Alicante y ya no paraste de ir de un sitio para otro con tu viola.

Orquestas, grupos  de cámara, grabaciones en Radio3, vídeo clips… Y tipos de música muy variada, más allá de la clásica, indie-pop, rock, bandas sonoras... Una viola siempre es un buen acompañamiento. A mí me han llamado muchos grupos para tocar con ellos. He tocado con  Vetusta Morla , con Aran Malikian, con Dei Suoni… Mis inicios y de los que me siento muy orgullosa fueron con mi Quinteto Eliocroca con el que he tocado en Murcia y con diferentes orquestas he estado en el Teatro Lara, en el Auditorio Nacional de Madrid, en el Palau de la Música de Valencia... En fin, que con mi viola he recorrido muchos escenarios y en todos aprendes algo nuevo.

 

 -Te vas a Alicante y ¿qué descubres al salir de tu conservatorio de Criptana?

Empecé y me encantó. Es otro mundo  totalmente distinto al profesional, ya es un ambiente  de dedicación a la música. Siempre  estás haciendo música. Era otro ritmo, otra visión. Hice muchos amigos con quienes me unía la música y teníamos un cuarteto de cuerda. Hice superior de viola, profesional de violín y elemental de violonchelo. Estuve 11 años y claro era un no parar de estudiar y de trabajar con orquestas como la Sinfónica de Alicante, Murcia, Elche, Valencia, Jumilla con la que grabamos una banda sonora para Roque Baños, compositor premiado con más de un Goya. He sido viola principal en la Filarmónica de la Universidad de Alicante. Trabajaba antes de terminar mis estudios para sacarme un dinero y comencé a dar clases en el Centro de Música de San Juan como profesora donde empecé con 3 alumnos y terminé con 15 alumnos de viola. Ten en cuenta que este instrumento no es tan conocido como el violín y el mismo violonchelo.

-¿Has viajado mucho?

Pues sí, Suiza, Italia, Francia y sobre todo Viena… con mucha música española. Funcionaba muy bien, se trataba de encuentros e intercambios formativos.

-¿Por qué sobre todo Viena?

Me dieron una beca para estudiar en Austria. Allí,  un profesor catedrático de viola y violín me dijo que me tenía que quedar y seguir estudiando en la universidad. Claro que yo me decía –pero qué hago yo en Austria, una mindungui en medio de todo este nivel- y él insistió y me decía que tenía un enorme potencial y que no lo podía desperdiciar. El caso es que me preparo para hacer las pruebas con clases aquí, en España pero  iba a Viena con cierta frecuencia para recibir clases. El objetivo era estudiar el posgrado de música allí en la universidad. Me preparo y me preparo y entremedias me llaman por primera vez para dar clases en un conservatorio de Murcia donde estaba en una bolsa de empleo.

-Un buen dilema.

Claro y es que ir allí a estudiar era muy caro, ya no me daban beca y el caso es que yo me había estado preparando y formando toda la vida para trabajar y… ¿qué hacer? Mis padres me dijeron que lo de Viena ya lo haría más adelante y ni lo hice ni lo haré. No me fui. Lloré mucho pero empecé a trabajar y ya no paré. Me presenté a oposiciones en Andalucía y me han ido llamando como interina.

-¿Y ahora?

Pues aquí estoy por motivos personales. Mi último trabajo en conservatorio como profesora fue en el de Baza donde estuve un año. Antes he trabajado en los conservatorios de Úbeda Almería, Lorca, Murcia, El Ejido.  Pero ahora, desde que nació mi hija ella es mi prioridad.

 -Dentro de la enseñanza además te formas en la estimulación musical temprana. ¿En qué consiste?

Bueno, yo la verdad es que no he parado de formarme y de hacer cursos. Me formé en la aplicación de la música en la estimulación temprana. La base es la voz, se trabaja cantando y se usa como herramienta para mejorar las distintas capacidades del niño y partiendo del hecho de que es lo que más se asemeja al lenguaje materno. Se dirige a niños de cero a seis años. Lo que más me sorprende es la respuesta de los padres que llegan con sus reparos y se quedan sorprendidos con los resultados. Todos creen que son demasiado pequeños y que es imposible mantener su atención ¡y qué va! aprenden y disfrutan. El caso es que ahora trabajo en el centro de Enseñanza Musical NeuroMusic de Criptana.

-¿Qué te gusta más enseñar o tocar?

¡Puf! las dos cosas. Lo bueno es una combinación de ambas: enseñando se aprende mucho para tocar y no se puede dejar de tocar si quieres seguir enseñando. Parte muy importante de que a mí me guste enseñar es el amor que me han dado los niños. Abrazos, risas, lágrimas… y los padres. Como profesora, me salgo un poco el repertorio habitual y enseño también música contemporánea, celta, española… hago arreglos para que los niños no se aburran de tal manera que la música de su videojuego preferido se lo adapto a la viola y todos tan contentos.

“Enseñando se aprende mucho para tocar y no se puede dejar de tocar si quieres seguir enseñando”

-Una carrera muy dura ¿se sigue viendo como un hobby?

Sí y es una pena. Cuando dices que te dedicas a la música la respuesta en muchas ocasiones sigue siendo -¿y a qué más?-. Seguimos con –anda toca aquí…- y sin cobrar. En España se valora cero, en otros países suma puntos. En Viena, tocas un instrumento y es lo más. Lo primero que te preguntan es cómo te llamas y lo segundo qué instrumento es el que tocas.

“En España los estudios de música se valoran cero en otros países es lo más”

-¿Seguiste  tocando en grupos o participando en grabaciones?

Pues  mira hay un problema, cuando te dedicas a la enseñanza en los conservatorios no lo puedes compaginar con la interpretación. Me han llamado para tocar con Mónica Naranjo, con Raphael… y no he podido ir porque es imposible estar de profesora y asistir a los ensayos. Es incompatible.

-Pero te he visto en vídeos con Vetusta Morla y con algún grupo más.

La cosa es que salgo en un video clip con Vetusta Morla tocando, colaboré con ellos y grabé también con el grupo alicantino, Dei Suoni. Allí entré de chiripa, buscaban un viola para tocar en Radio 3 porque el que tenían no podía. Me dieron una semana para montarme todo el repertorio de oído y así lo hice, ensayé con ellos y me fui para Madrid.

-La música para ti es más que un “me gusta”.

Tal vez es que se une la pasión por la música con que soy una persona muy decidida y me lanzo, arriesgo… y a ello le sumas la suerte.

-¿Preséntanos tu viola?

Mi viola es muy particular, es asimétrica se llama viola pellegrina. A ver, cuando empecé con la viola mi profesor me dijo que era mejor que tocara el violín porque tengo las manos muy pequeñitas. Pero yo empeñada en la viola, en la viola y en la viola a pesar de ser un instrumento grande para mis manos. Buscaba violas pequeñas pero no sonaban los graves como tienen que sonar en una viola. Y de casualidad di con esta, la que tengo. Era de un catedrático de San Petersburgo que vino a España a tocar y la vendía. Y la mujer de mi profesor hablando con él se entera y se acordaron de mí. Y ahí que nos presentamos en su hotel  bien tarde por la noche, se iba al día siguiente para Rusia y yo no podía perder la oportunidad. Y me quedé con ella y hasta aquí y ya los graves suenan como tiene que sonar. La parte negativa es que siempre llamas la atención y todo el mundo me pregunta.

“Mi viola es muy particular, es asimétrica y se llama viola pellegrina”

-¿Cómo es el sonido de la viola?

Para mí el sonido es muy dulce, es agradable. Creo que se asemeja a la voz humana.

-¿Cómo ves Criptana?

En Criptana hay mucha música pero mucho viento y poca cuerda. Mira, por donde he ido y he dicho que soy de Criptana, enseguida me han comentado –ahí hay muy buena banda- y eso te enorgullece. Aquí estoy muy contenta, siempre me ha gustado venir y me gusta mi pueblo eso sí, intento no estar quieta. Cuando volví cree un grupo Meraki Music, con Rebeca y Sara (violonchelo y violín) empezamos en verano de 2019 con alguna actuación pero este año todo está parado.

“En Criptana hay mucha música pero mucho viento y poca cuerda”

-¿Qué les dices a quienes están terminando sus estudios de música?

Pues que aún sabiendo que las cosas se han complicado mucho no dejen de apuntarse a todo, de presentarse a pruebas, de seguir formándose. No hay que parar, hay que ser decidido y arriesgar. Luego también espero que a cada uno le acompañe esa chispa de suerte que todos necesitamos.


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