Rafael Castellanos, de los ruedos a La Losilla

“Ahora toreo en otra plaza, La Losilla es mi reto y mi apuesta”

Laura Figueiredo (27 de octubre de 2020).- Rafael Castellanos Palomares no dejará de ser “Rafael el torero” a pesar de que nos comenta que en su vida esa etapa no dejó de ser casi una anécdota. Fueron cinco años “intensos y bonitos”. Ahora torea en otra plaza y su ruedo es La Losilla, la finca familiar que ha convertido en un espacio para eventos en medio de la naturaleza; un sitio cuidado, mimado y con múltiples opciones. Pensado para que cada uno haga de su fiesta lo que realmente quiere.  Un reto empresarial en el que Rafael ha apostado el cien por cien y que ya está empezando a dar sus primeros pasos. Para él el Covid es otro toro que ahora le toca torear desde su propia plaza y empresa.

Enlaces sobre La Losilla:

https://www.campodecriptana.info/iempresas/ocio-turismo-y-hosteleria/finca-la-losilla

https://www.fincalalosilla.com/

-¿Cómo te conoce más la gente? Como torero, empresario, por la Losilla…

Por torero seguro. Al final toreros en el pueblo somos pocos y aunque ya lo dejé hace años la gente me sigue conociendo como Rafael el torero.

-¿Cómo fueron esos cinco años de torero?

Para mí fueron años bonitos y muy intensos. Yo desde pequeño mamé el mundo de la caza de la mano de mi padre y fíjate, nunca me llamó la atención. Sin embargo, el toro y el toreo me gustaron mucho y me siguen gustando ahora ya como espectador y aficionado.  Siempre he estado muy relacionado con ese mundillo, era muy chico y ya conocía a muchos toreros que venían hasta aquí para cazar a través de mi padre. Me llamaba la atención y empecé como muchos toreando vaquillas y todo fue a más y no se me daba mal pero… cuando llegas a torear ya animales más grandes todo es mucho más difícil y más complicado. Son 24 horas pensando en el toro y me vino todo eso muy grande y me di cuenta que por mucho que me gustara no era lo mío.

“Me di cuenta que por mucho que  me gustara no era lo mío. No estaba preparado para estar ahí arriba”

 -¿Qué pasó para no dar el paso definitivo?

Pues es que no estaba preparado para estar ahí arriba.

-¿Qué se necesita más una preparación física o mental?

Todo es necesario para ponerte delante de un toro y torear. Es un conjunto pero sobre todo la preparación mental porque tienes que ser muy consciente de que te estás jugando la vida; es esencial y hay que tenerlo muy claro. Y de ahí ya viene que tienes que tener una preparación física de élite porque no puedes andar con tonterías, cualquier fallo se paga caro.

“Ser consciente de que te estás jugando la vida te lleva a tener una preparación física de élite, cualquier fallo se paga caro”

-¿Lo has visto de cerca?

Pues claro. No he tenido cornadas pero sí roturas de huesos y cogidas muchas pero graves ninguna.

-¿De qué años estamos hablando?

Pues  del 2005 al 2010, comencé siendo un crío. Con 14 años ya empecé a prepararme y con 15 fue mi debut de luces ante el público en Tomelloso y como es lógico con becerro. Un año después pasé a torear con erales y en 2008 fue mi debut con picadores y con novillos grandes. Me pasé dos años de pueblo en pueblo recorriendo toda España. Esos primeros años es lo que toca y luego llegan las plazas grandes: La Maestranza de Sevilla, Valencia, Zaragoza, Granada… también estuve en Francia y en muchas más. Me acompañaba mi padre y  la cuadrilla que llevábamos detrás: el banderillero, el mozo de espadas… Nueve o diez personas. Así hasta la última que fue en Valencia.

-¿Qué pasó en esa corrida?

Fue el punto y final. Fue una novillada complicada, el primer toro me podía, no me veía bien preparado físicamente…y a la vuelta ya dije “se acabó”. Se lo dije a mi padre quien me recordó una frase que no se me olvidará nunca “una retirada a tiempo es una victoria”.

-Decisión difícil.

Pues sí porque ya eran muchos los que me veían tomando la alternativa. Entonces yo vivía en Ambiciones con el apoyo de Jesulín que me echó una mano.  Yo pensaba sobre todo en la gente, en que iba a decepcionar a los aficionados míos, a mi familia…

-¿A tu familia?

Bueno para mi familia la decisión de dejar los toros fue un gusto, sobre todo para mi madre que lo pasaba fatal cada vez que salía al ruedo. En fin, que todo esto no deja de ser la anécdota del mundo del toro.

-Pues para ser una anécdota duró cinco años y muy intensos.

Pues no fueron muchos años, era muy joven y te digo que si me pilla ahora o con unos años más igual hubiera sido otra cosa. A esa edad hay que tener muy bien amueblada la cabeza y me faltaba esa madurez. Ya tocaba codearte con los figuras y eso son palabras mayores.

-¿Y qué veías en el mundo de los toros?

Mira con 5 o 6 años ya veía a Enrique Ponce torear en la finca y esas imágenes se me quedaban. Con 14 años me iba a Arenales a las vaquillas y el gusanillo crecía. Y es cuando me voy a la Escuela Taurina de Alcázar de San Juan y de la mano de unos banderilleros alcazareños empecé a entrenar. Y sobre todo por mi cuenta, toreando vaquillas en ganaderías, conociendo gente, fincas…

 -¿Y qué ves en –los figuras-?

 Valentía, mucho trabajo, sacrificio… pero es que son gente privilegiada, gente que nace ya con ello o que se hace y tiene que ir creciendo y madurando. Jesulín, Ponce, Morante... Y están los de dinastía Manzanares, Cayetano...  Son privilegiados, gente que ha nacido para ello, lo llevan en la sangre. He tenido la suerte de poder conocer a muchos de cerca en la finca cuando venían a cazar

-¿Y es que a todos los toreros les gusta cazar?

A todos menos a mí y por eso no soy torero (risas). Bueno, a todos no puedo decir pero a muchos sí que les gusta la caza, cosa que a mí no me llama la atención en absoluto.

-Dejas el mundo del toreo en 2010 y ¿qué haces?

Pues tenía que comenzar una nueva vida, dedicarme a otra cosa. Estuve trabajando  con mi padre en la empresa familiar, la granja de perdices. Luego, hago enología y empiezo a trabajar como agente comercial del vino y es cuando al tener esta finca, La Losilla, cerrada pensé en abrirla, arreglarla para celebrar eventos. Hace más de un año decidimos invertir, reformarla y abrirla al público de una manera ya oficial. Antes se celebraron algunas bodas y encuentros pero de una forma privada y familiar. Decido apostar por La Losilla cien por cien y aquí estamos.

-Con un año poco propicio para fiestas y celebraciones.

Pues es que cuando ves que ya las cosas van saliendo, que has arreglado la finca y que la gente va respondiendo y que ya hay reservas viene esto y es un palo gordo. Pero aquí seguimos y de hecho ha sido una alegría poder celebrar las comuniones en septiembre y ha funcionado muy bien igual que alguna otra celebración.

-¿Qué es La Losilla?

Pues La Losilla es un reto empresarial y personal por el que he apostado el cien por cien. Es una finca familiar, mimada y cuidada. ¿Y qué te voy a decir yo? es una preciosidad. Como empresa es una opción diferente y distinta a todo lo que hay por la zona para celebrar eventos. Y cuando hablamos de eventos hay que pensar en ir más allá además de bodas, comuniones, encuentros… La Losilla tiene un montón de posibilidades y opciones. Es una finca que invita a disfrutar, a pasarlo bien porque se adapta a lo que cada uno quiere hacer de su fiesta. Son 15.000 metros cuadrados con espacios verdes, abiertos y en plena naturaleza, llena de olivos centenarios. Cualquiera que la conozca sabe que es un lugar distinto y muy atractivo para celebraciones. Cuidada, con un estilo muy manchego y taurino. De hecho, lo que más puede llamar la atención es la plaza de toros que es una joya. En fin, un lugar diferente a cualquier otro sitio de la zona. Me ilusiona mucho y lo vivo.

“Pues La Losilla es un reto empresarial y personal por el que he apostado el cien por cien. Algo diferente para eventos que no hay en la zona”

-Vuelvo al ruedo. ¿A qué torero llevarías a la plaza de La Losilla?

Si en ella se pudiera torear llevaría al maestro del toreo que para mí es Enrique Ponce. También es cierto que Jesulín ha tenido un temple que no ha tenido nadie y la capacidad de meter a aficionados y no aficionados en la plaza.

-¿Y eso es bueno o malo?

Eso es bueno porque lo que le interesa al empresario es que la plaza se llene y si se llena te contratan y te pagan y eso hoy en día es muy difícil salvo en plazas grandes.

-La afición a los toros no está en su mejor momento.

El toreo está vetado y el respeto no existe. Hoy solo por decir que eres aficionado ya te miran mal. Y es verdad que hay más gente que respeta lo que pasa es que hay unos pocos que hacen mucho ruido. Solo sacan a los antitaurinos y no son tantos. Esto es cuestión de respetar, de conocer un mundo muy rico y grande y no de destruir. Antes, en los 90 se conocía a los toreros mucho porque se retransmitían las tarde taurinas en abierto y ahora está todo vetado y se pasa a ofrecer las corridas en plataformas de pago y paga el aficionado. Y es que el mudo del toro lleva mucho detrás, mucha gente y por desgracia nos estamos cargando todo. No se puede ir por ahí imponiendo sin respeto ninguno.

“El toreo está vetado y el respeto no existe”

-¿Te sentiste apoyado en tu pueblo?

Yo toreé aquí cinco veces y las cinco se llenó la plaza, iban a ver torear “al paisano” y es verdad que me sentí siempre muy apoyado por mi pueblo. Cuando se traía la plaza portátil en la feria se llenaba y hay afición lo que pasa que tal y como están las cosas no hay valor para traer un festejo taurino. Estoy seguro de que si se organiza se llena. Y eso pasa aquí y en muchos pueblos.

 


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