Pilar Quirós Iniesta, una joven dentista-endodoncista con las ideas muy claras

“A mí me gusta definirme como dentista general que hace endodoncias”

Laura Figueiredo (Campo de Criptana, 8 de noviembre de 2023).- Poco se habla con ella a pesar de que te deja con la boca abierta pero una vez que te permite cerrarla y encuentras la ocasión para charlar un rato, se descubre como una buena conversadora además de ser una buena profesional. Le gusta definirse como -dentista general que hace endodoncias-. Desde bien pequeña tuvo claro que lo suyo era ser dentista y con las ideas así de claras llegaba a la Universidad Complutense de Madrid en 2015, una ciudad que la acogía pero que le pareció complicada para vivir y es que la ciudad no es para ella, es muy de pueblo, muy de Campo de Criptana. 

Es Pilar Quirós Iniesta, en estos últimos años le ha dado tiempo a terminar el grado de Odontología, especializarse en Endodoncia y sumar una experiencia laboral de cuatro años. A ello ha ayudado, nos cuenta, el tener las ideas claras y saber lo que quieres. No fue fácil, pero lo ha logrado y ahora trabaja en lo que le gusta y vive donde quiere, Campo de Criptana. Es su pueblo y afirma que se vive pero que muy bien, aunque reconoce que faltan oportunidades laborales e inversión empresarial. 

Pilar nos explica qué es la endodoncia más allá de –matar el nervio-, nos habla de la salud de nuestras bocas, de los miedos infundados a ir al dentista y de unos precios que incluyen una larga formación y una formación continua que el paciente parece olvidar. Y nos asegura que sí que existe la boca perfecta.

Nuestra dentista tiene 26 años y es una joven madura con una clara visión del mundo que le rodea y con la mirada puesta en el futuro: lo que necesitamos son niños. Así lo afirma a la hora de describir una generación que no tiene entre sus prioridades tener hijos y formar una familia poniendo los ojos de manera prioritaria en el desarrollo profesional y en lo que va dando el camino.

-¿Qué eres dentista, endodoncista…?

A mí me gusta definirme como dentista general que hace endodoncias. Suele ser una especialidad de la que todo el mundo huye y a poco que empiezas a hacerla terminas encasillándote y cuesta salir de ese terreno. A mí, me gusta ver un poco de todo, la consulta del día a día. Yo diría que lo que hago es odontología general ocupando la mayoría del tiempo la endodoncia.

-¿Por qué dices que es una especialidad de la que todo el mundo huye?

Claro, es que es una especialidad compleja, un poco angustiosa de trabajar al principio y los compañeros se tiran a otras especialidades como cirugía u ortodoncia. Yo no tenía muy claro qué hacer y es cierto que la endodoncia te abre muchas puertas.

-¿Qué hace un endodoncista?

Bueno, la endodoncia siempre es conocida como lo de matar el nervio y a mí no me gusta llamarlo así. No sé a quién se le ocurrió esto, pero no. Mira, antes de hacer una endodoncia como tal hay que examinar cómo se encuentra ese nervio. En numerosas ocasiones ese nervio ya está necrosado, “muerto” a la hora de realizar la endodoncia; hay que partir de la premisa de que la endodoncia es un tratamiento conservador, lo que buscamos es mantener en boca un diente que está sufriendo un ataque en su pulpa, en su nervio, en la parte vital. Se trata de que el diente ejerza su función durante más tiempo. Y con el tiempo, es verdad que no es raro que las endodoncias se reinfecteno que el diente se fracture porque ya está debilitado. Muchas veces hacemos endodoncias que tienen una gran caries y después de la endodoncia se hace una reconstrucción.

“La endodoncia es conocida como eso de matar el nervio y no sé a quién se le ocurrió, pero a mí no me gusta así”

-Y tú, ¿qué viste en lo de ser dentista y en lo de ser dentista endodoncista?

Pues curiosamente no sé cómo llegué, pero es totalmente vocacional. Yo solo he querido ser dos cosas en la vida: juez y luego dentista. Cuando salieron los casos de etarras que amenazaron a un juez yo era pequeña, lo vi en la tele y ya me vine abajo y dije –dentista-. Y ya lo quería ser cuando hice la Primera Comunión. El tener las ideas claras te facilita mucho la elección en Bachillerato.

“Qué bueno es tener claro lo que quieres y una vez que lo tienes… a por ello”                                                         

-No te arrepientes de tu elección a juzgar por el entusiasmo que pones al hablar.

A día de hoy no me arrepiento de haber hecho esta carrera, yo estoy bastante satisfecha.

-¿Y tenías claro que te ibas a quedar a ejercer aquí en tu pueblo?

Estudié en Madrid, en la Complutense por descarte; en CLM no hay facultad de Odontología y era lo más cerca y con buena comunicación. Fue un camino duro, pero al final la verdad es que agradeces ese grado de exigencia. A mí la ciudad siempre me costó, me gusta estar en el pueblo. Yo soy muy de pueblo. Empecé a trabajar en Madrid, pero a los dos años me vine a Criptana y la verdad es que estoy muy contenta, colaboro en distintas clínicas de la zona. El caos de la ciudad a mí no me gusta. Creo que en el pueblo hay mayor calidad de vida. Pienso que Criptana es un oasis en medio de la Mancha: pueblo grande, al lado de Madrid y a la vez tienes una vida de pueblo y eso lo valoro mucho.

“El caos de la ciudad a mí no me gusta. Creo que en el pueblo hay mayor calidad de vida”

-¿Cuál es el mayor miedo al tratar a un paciente?

Para mí son vuestros miedos. Muchas veces venís con una importante carga emocional anterior, malas experiencias; llegáis tan nerviosos que dificulta el tratamiento. Por eso, a mí me gusta primero hablar con vosotros y hay veces que estamos 10 o 15 minutos sin hacer nada, pero esos minutos de charla yo tengo comprobado que sirven para relajarse mucho más que una sedación que por supuesto, cuando es necesaria pues adelante.

“Mi mayor miedo a la hora de tratar a los pacientes son vuestros miedos”                                                                       

-Se trata de lograr una relación de confianza.

Confianza, eso es. El feeling con la persona es importante.

-Algo habrá cuando se tiene tanto miedo al dentista.

Son miedos infundados. Hay veces que hay niños que no han venido nunca y vienen con un susto en el cuerpo… Y es más por lo que oyen en casa, en el cole… Pero, sí que es verdad que de un tiempo a esta parte la odontología ha cambiado una barbaridad. El miedo de antes era comprensible pero ya no tiene sentido. La fama de dolor y miedo pesa aún mucho pero ya no tiene sentido.

La fama de dolor y miedo pesa aún mucho pero ya no tiene sentido”                                                  

-¿Y no hay manera de quitarse el San Benito?

No, no hay manera. Es verdad que es desagradable, pero te repito que son miedos infundados.

-Y el miedo al presupuesto ¿es infundado?

Bueno, todo es caro en la vida actual. Llevas el coche al mecánico y es caro y necesitas hacerte unas gafas y es caro. Los dentistas tienen la fama; los materiales son caros para empezar y hay que tener en cuenta que la formación en odontología es cara. Somos profesionales que constantemente nos estamos formando y actualizando. Es una profesión cara tanto para empezar como para mantener y ese conocimiento hay que pagarlo. Eso es algo que el paciente no tiene asumido, tú vas al médico de familia y le estás pagando con tus impuestos y ese médico tiene una formación. Tú cuando vienes al dentista igual, tienes que pagar el conocimiento que el dentista te ofrece más allá del tratamiento. El conocimiento lo tienes que pagar.

“El conocimiento lo tienes que pagar y eso es algo que el paciente no tiene asumido”                                       

-¿Hay quien prefiere perder la pieza a hacerse una endodoncia?

Hay gente que sí y a mí me duele cuando es gente joven. Y es más por un tema económico que de miedo y eso es peor. El miedo si explicas bien el tratamiento tal vez no desaparece, pero sí tiende a disminuir. Hay que tener en cuenta que cuando nosotros quitamos un diente afecta al resto de la boca. Sufrimos desplazamientos y hay consecuencias.

-¿Qué bocas te encuentras?

Hay de todo, me llama mucho la atención quienes vienen diciendo que están fatal y luego son los que mejor están. Y luego hay bocas regular, venimos arrastrando la odontología antigua donde la solución era la extracción y eso repercute en el resto de la boca. Luego están las limitaciones económicas; está claro que cuanto más tiempo dejemos que una patología vaya evolucionando el tratamiento va a ser más caro. A mí me gusta ver gente joven que tiene buena boca, me encuentro feliz. Bocas que no tienen un pasado. En la boca se nota la edad, los hábitos y la economía.

En la boca se nota la edad, los hábitos y la economía”                       

-¿Nos cuidamos ahora más la boca?

Yo creo que sí. Estamos también muy influenciados con tanta televisión y redes sociales y muy relacionados con la estética facial. Eso es bueno porque esa estética nos deriva a la concienciación de salud oral en general, pero es verdad que estamos muy contaminados. Muchas veces vemos bocas en la tele que hay que explicar al paciente que no son dientes naturales, que están tratados, son prótesis fijas, carillas, coronas… Son imágenes y resultados que no son reales, esas dentaduras y dientes están tratados estéticamente. Y eso hay que tenerlo claro.

-Siempre se nos ha vendido que los dientes son blancos y tengo comprobado que no son precisamente los más habituales.

No, para nada. El diente tiende a amarillear y más con la edad.

-Lo que sí que lleva ahora todo el mundo es lo que llamamos “aparato”. ¿Tiene esto más que ver con el carácter preventivo y sanitario o con la estética?

En el caso del adulto en su mayoría está relacionado con la estética, pero esa estética tiene un fondo de alteraciones funcionales que en la adolescencia no se trataron. La ortodoncia en la población adolescente o joven sí que tiene un carácter más funcional y preventivo, pero en el adulto parte de una estética que deriva en la funcionalidad.

-¿Hemos aprendido por fin a limpiarnos la boca?

En ello estamos.

-¿Cuánto hay de herencia genética en una boca?

Hay patologías que tienen un componente genético importante pero sí que está claro que lo que determina el estado de una boca son los hábitos y factores asociados. Y en estos factores meto el tabaco. Si tienes una condición genética y encima sumamos el tabaco siempre se va a ver empeorado.

-¿Existe la boca perfecta?

Sí, sí existe. La perfección en este sentido para mí es una boca que tenga todas las piezas sanas, que viene a sus revisiones anuales y no tienes que hacerle nada, esa es la boca perfecta.

-¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?

El trato con el paciente y ver a los mismos pacientes.

-¿Cómo ves Criptana?

A mí Criptana me gusta, su modo de vida. Es verdad que tenemos algunos puntos flojos y algunas carencias: falta más comercio y ocio nocturno y falta inversión, trabajo…

-¿Qué pasa con la gente joven? Parece más despistada que nunca.

¡Ay! yo no lo sé. Yo creo que al estar tan bombardeados con tanta tecnología y tantas vidas no reales hace que no sepamos lo que queremos. Creo que es importante saber qué tipo de vida quieres. Y creo que eso de tener todo… hay que sufrir un poquito para valorar lo que tienes y valorar lo que quieres. Cómo quieres vivir dentro de diez años, qué tipo de vida quieres tener, una tranquila, un trabajo más movido… Si quieres tener una vida más familiar o quieres ser eternamente joven sin responsabilidades más allá de las del trabajo que eso también se lleva ahora mucho. Lo que no entra dentro de las prioridades de nadie es formar una familia.

“Creo que eso de tener todo… hay que sufrir un poquito para valorar lo que tienes y valorar lo que quieres”                               

-¿La palabra pareja e hijo están descartadas?

Las dos y la de hijo más y ahí está la disminución de la natalidad de la que derivan tantos problemas. Yo creo que al final lo que faltan son niños. No encontramos el momento de ponernos a ello. La formación se alarga, tardamos más en incorporarnos al trabajo, hasta que tenemos una condición un poquito estable pues te pones ya con los cuarenta y ahí ya vienen las complicaciones biológicas. Es un poco lo que vaya dando el camino.

“Lo que no entra dentro de las prioridades de nadie es formar una familia. Vivimos un poco según vaya dando el camino” 

-Lo que vaya dando el día a día.

Bueno, es vivir el día a día y más desde la pandemia.

-La eterna juventud, ¿hasta cuándo dura?

Hasta los cuarenta por lo menos.

-¿Qué no os gusta de la generación de vuestros padres?

La ausencia de oportunidades de formación. Creo que hay gente muy capaz que por unas circunstancias u otras no estudió y bueno, han ido trabajando en puestos que son más limitantes.

-Pilar cuéntame lo que quieras, me encanta escucharte.

Pues eso, qué bueno es tener muy claro lo que quieres y una vez que lo tienes… a por ello.  Así te ahorras algún que otro disgustillo en el camino. Y no pasa nada en equivocarte en la elección, hay que seguir.


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