Paco Manzaneque, más que afición a los bonsáis

Francisco Manzaneque Martín-Serrano y su gran bosque en miniatura

“Los bonsáis me dan paz, tranquilidad y me enseñan”

Laura Figueiredo (1 de septiembre de 2021).- Cuando digo que en Criptana hay gente para todo es tan cierto como el gran bosque en miniatura que se esconde en uno de los muchos cercados del pueblo. Son cientos de bonsáis que su dueño mima hasta el más mínimo detalle. Cipreses, olmos, robles, ficus, rosales, manzanos, cepas, naranjos… crecen unos junto a otros haciéndose compañía en medio de los árboles grandes cargados de albarillos, higos, granadas o naranjas. Y eso sin contar las cuarenta macetitas que ocupan parte del jardín de su casa.

El padre de todos ellos es Paco Manzaneque Martín-Serrano, un aficionado a los bonsáis que reconoce que lo suyo es más que una simple afición. Cada uno se convierte en un reto que le lleva a mimar hasta el más mínimo detalle un proceso complicado: siembra, esquejes poda, trasplantes, abonados, pinzados, alambrados…

Paco nos explica que su afición surge como una necesidad, la de ocupar el tiempo una vez que tras años trabajando como solador y alicatador, una lesión en la espalda le lleva a la incapacidad total. ¿Por qué los bonsáis y no otra afición? No lo sabe, solo sabe que empezó comprando un ficus y ahora todo se ha multiplicado. Lo de cultivar bonsáis exige mucho tiempo, mucha paciencia y técnica. Todo está en internet y lo que no está se lo han enseñado directamente estos delicados arbolitos. Ellos son los que le han dejado claro que por mucho que hagas y muchos cuidados que les proporciones cada uno tiene su hora y momento de morir y contra eso no hay nada que hacer ni con las plantas ni con las personas.

Paco sabe mucho de bonsáis aunque asegura que es mucho más lo que le queda por conocer y esa curiosidad es también parte importante en su afición tan grande por lo pequeño. Sus manos también tienen tiempo para hacer murales de teselas y jugar con el arte gráfico y photoshop.

  -Paco ¿Cómo estás?

Hasta aquí estoy bien.

-Mucha gente identifica jubilación con aburrimiento y más tras una vida profesional intensa como la tuya. Creo que no es tu caso.

No es mi caso, he sido un profesional de mi oficio y siempre me ha gustado de lo contrario mal vas. Lo tengo que dejar hace once años por incapacidad total y te aseguro que no me he aburrido en todos estos años. Y mira, este ficus es el primer árbol que me compré y a partir entonces la afición no ha parado.

-¿Cuál era tu oficio?

Alicatador-solador. Mi última obra fue la del instituto de aquí, de Criptana, junto a Vidal del Saz con quien ya trabajaba mi padre, José Gregorio. Tenía la espalda hecha polvo y al tiempo me dan la incapacidad total. Lo único que no puedo hacer son esfuerzos y trabajo con macetas pequeñas y si hay alguna mayor tengo ahí una carretilla.

-Cuando te retiras ¿ya pensabas en los bonsáis?

Cuando veo que no puedo seguir trabajando lo que pensaba era en mi jubilación, cómo iba a quedar después de tantos años de oficio y siendo autónomo. Te haces mucho lío en la cabeza y le das muchas vueltas. Las manualidades me ayudaron. Empecé con cuadros de teselas uno de 13.500 piezas y otros dos de 700 y 850 y en ello sigo de cuando en cuando.

-Seguro que has puesto más azulejos y pavimentos que teselas.

He puesto muchos y en colegios ni te cuento. Terrazos… eso es lo nos machacaba, lo que nos ha tronchado para toda la vida. Desde la mañana a la noche así que imagina cómo escapábamos de la espalda. Un trabajo bastante duro y te repito, lo he hecho porque me ha gustado. Mi padre empezó con este trabajo y ahora es un oficio muy demandado pero no es fácil encontrar profesionales. En estos años de crisis muchos se han pasado al sector servicios que es más llevadero. Habría que potenciar los oficios y recuperar la figura del aprendiz pero de forma más regulada que antes. Estamos dejando perder los oficios y son muy necesarios.

"He sido solador y alicatador. Ahora estamos dejando perder los oficios y son muy necesarios"

 -¿Entonces cuándo llegan los bonsáis?

Estando con las teselas me compro un bonsái que me llama la atención. Pura curiosidad, me meto en páginas y me puse en ello. Fue esa curiosidad y mi incapacidad lo que me llevaron a los bonsáis.

“Fue la curiosidad y mi incapacidad lo que me llevaron a los bonsáis”

 -¿Cuántos bonsáis tienes?

Aquí, en el jardín de casa cuarenta y en el cercado tendré más de 200.

-¿De dónde sacas tanto bonsái?

No son comprados, en eso consiste la afición: sacarlos adelante desde cero. Uso semillas aunque prefiero trabajar con esquejes que saco de otros árboles o bien trabajo directamente sobre un árbol a partir de cierto tamaño y siempre que reúna unas condiciones de tamaño y grosor. El arte del bonsái está en no dejar crecer al árbol de forma natural mediante continuos recortes y podas a la vez que vas alambrando para  jugar con la forma que quieras darle a las ramas y al mismo tronco. Hay otras vías para obtener el árbol como es el acodo aéreo pero ya no te lío más.  Esto es de lo más creativo.

“El arte del bonsái está en no dejar crecer al árbol de forma natural mediante continuos cuidados y diferentes técnicas”

-¿En casa no te dicen -¡para ya!-?

Pues sí que para qué quiero tantos. Pero es que es como una droga sana, tratas de conseguir una especie que no tienes e intentas sacarla adelante. Para ello, empiezas con cuatro o cinco esquejes, agarran dos o tres o incluso uno o ninguno y los cuidas porque son muy delicados y no es difícil que mueran.

-En algunas casas se ve algún bonsái como decoración pero no es normal como afición.

Aquí en el pueblo hay otra persona que también los cultiva. La gente cree que es para tenerlo en casa y la verdad es que es un árbol como otro cualquiera y necesita lo básico: sol, aire y agua. Pero luego están otros ingredientes como los sustratos y cada especie necesita su sustrato unos más ácidos y otros con cero acidez. El reto no es solo que quieras especies y variedades nuevas es que hay que seguir sacándolos adelante y cada uno requiere sus cuidados. No son todos iguales.

-¿Cuáles son los cuidados?

El bonsái es un árbol que se puede tener en el interior pero, como te digo, no se desarrolla igual que al aire libre. Empiezas en enero y hasta diciembre no paras; a cada época  le corresponde un cuidado: podas, trasplantes, abonados, pinzados, alambrados… infinidad de cosas. Es que es muy complejo el tema del bonsái.

“Con los bonsáis empiezas en enero y hasta enero; a cada época le corresponde un cuidado”

-¿Se mueren fácilmente?

Sí que se mueren y este año es de los que más bajas he tenido. Son seres vivos y les pasa lo mismo que a las personas. Un día están bien y al día siguiente ya tienen las hojas secas y ya empiezas a hacerte preguntas  – ¿a este qué le pasa?- y ves que no le falta agua y sigues preguntándote – ¿qué le falta?- y es que sencillamente ha llegado su hora y por mucho que hagas da igual.

-¿Qué vas a hacer con tanto bonsai?

Cuidarlos y tratar que no se mueran. Me preguntan si vendo y no, no es mi intención. Lo mío es afición y la realidad es que soy un pequeño aficionado porque hay gente que nace con los bonsáis y se muere con ellos, dedican toda la vida a ellos.

-¿Qué tienen los bonsáis que no tenga otra afición?

Pues imagino que es una afición como cualquier otra que no te deje tiempo a pensar en las preocupaciones. Me dan paz, tranquilidad y me enseñan. Cuidarlos mimarlos, observarlos... Se te muere alguno y te da mucho coraje y buscas el por qué, en qué has podido fallar y no llegas a ninguna respuesta. Como te he dicho antes, tienes dos y los cuidas con el mismo mimo y se muere uno y otro no. Trasplantas, echas vitaminas, limpias las raíces y haces de todo y dice que no, que ha llegado su hora. Y es verdad, es lo único que cabe pensar. Y eso lo tengo muy claro también en los humanos. Un hermano mío murió con 33 años y todo fueron preguntas y ahora con los bonsáis lo entiendo. Lo que no ocurre en 60 años llega en un segundo. Lo que pasa es que no estamos capacitados para entender eso o no lo queremos entender pero  los bonsáis te dan la respuesta. Una amiga tiró un bonsái que le habían regalado porque lo creía muerto, lo cogí y ya vi una hoja verde; lo he trasplantado, echado vitaminas y una cosa y otra y está brotando por todos sitios y es que no era su hora por muy mal que estuviera.

“Los bonsáis me han enseñado que tanto ellos como las personas tenemos nuestra hora y cuando llega da igual lo que hagas, es tú hora”

-¿Tu bonsái preferido?

Los cerezos porque es precisamente el que más me cuesta sacar adelante y de hecho todavía no lo he conseguido El preferido es el que más lata me da por eso me gusta más.

“Mi bonsái preferido es el cerezo porque es el que más lata me da y de hecho no lo he conseguido todavía”

 


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