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Pablo Ramos: “En situaciones tan extremas la implicación humana es aún mayor”

Laura Figueiredo.- Prefiere mirar el hoy y el día a día que se vive de una forma más desahogada  aunque siempre con cautela e incertidumbre. Prefiere mirar el futuro con los conocimientos que vaya aportando la ciencia y la investigación y la propia experiencia. “Aquí todos hemos tenido que aprender del día a la noche y a base de probar un tratamiento y otro. Demasiado deprisa, la situación no permitía perder ni un segundo”. Y es que las urgencias del hospital Mancha Centro durante las últimas semanas de marzo y primeras de abril estuvieron colapsadas y él, junto con sus compañeros, tenía que decidir como médico de Urgencias, un ingreso o una vuelta a casa, un protocolo u otro en función de la gravedad y agresividad con que el Covid 19 hubiera afectado a la persona que quedaba sola a la espera de un diagnóstico.

Es Pablo Ramos Panadero, médico de Urgencias en el hospital alcazareño y le ha tocado vivir una situación de pandemia para la que nadie está preparado. Unas urgencias colapsadas y una presión hospitalaria jamás conocida.  A pesar de ello, nuestro médico prefiere ver el vaso medio lleno con esos gestos de apoyo en los aplausos, con el compañerismo, el compartir conocimientos, las donaciones desinteresadas de material, las gracias incluso en medio de malas noticias… Esto no le hace olvidar esas radiografías horrendas,  los nombres y caras de personas fallecidas, la angustia  en medio de un hospital que se ahogaba...Unas semanas donde la vocación profesional  y el sentido humano han sido el motor para afrontar lo que cada día deparaba. Fue duro, muy duro pero  a pesar de todo ha habido más gracias que reproches.

No quiere hablar de responsabilidades de manera clara y se remite a los comunicados y cartas de los colegios sanitarios y sindicatos que en las últimas semanas se están publicando.  “Ojala, nos dice Pablo Ramos, esto sirva para abrir los ojos hacia las verdaderas prioridades sanitarias”

 

 

-Pablo ¿Se estudia en la carrera cómo hacer frente a una pandemia como esta y la respuesta médica?

Esto no se estudia en ningún sitio, pero creo que por mucho que se estudiara nunca se está preparado para una situación como esta. Es cierto que revisas la historia de la humanidad viendo las diferentes pandemias que han ocurrido, y algo así nos ha venido muy grande a todos. Gracias a Dios, y lo digo con mucha cautela, parece que la situación va a mejor contando siempre con la responsabilidad de cada uno. Esperemos que podamos ir dando la vuelta a esa nueva normalidad de la que nos hablan.

-¿Confías en la responsabilidad de todos?

Sí, justo esta área de salud ha sido una zona donde lamentablemente ha habido muchas muertes. Aquí la pandemia ha sacudido de una forma muy brusca, y la gente lo ha visto muy de cerca y quiero confiar en la responsabilidad de cada uno. Debemos tener muy presente que el virus está y va a estar hasta que se descubra un tratamiento o una vacuna.

“Aquí la pandemia ha sacudido de una forma muy brusca, la gente lo ha visto muy cerca y quiero confiar en la responsabilidad de cada uno”

-En estos casos, imagino que la vocación médica ha estado más presente que nunca para poder ir cada día al trabajo y afrontar lo que ahí te esperaba.

Es cierto que necesitas aferrarte a algo y ahí, en tu interior, está la vocación que es la que al final tiene que ir iluminando tus días y pasos para afrontar de una manera más entera tu trabajo.

-Y el miedo ¿también aflora como nunca?

Claro que aflora, somos un servicio de unas 25 o 30 personas de las que casi la mitad han llegado a estar de baja y con compañeros que han vivido la situación con mucho miedo. El desconocimiento sobre el virus te hace tener miedo y eso es algo que no puedes evitar. Miedo a contagiarte o a contagiar y miedo a no acertar, a las consecuencias, a enfrentarte a una situación que no sabes muy bien cómo puede evolucionar. Quiero creer que se ha hecho todo lo que se ha podido y lo mejor que se ha sabido. Te aferras a las pequeñas o grandes victorias de cada día. Claro que el miedo está presente, el miedo es algo con lo que tienes que aprender a convivir. En este momento se llama SARS-COV-2, en otro momento se llamará de otra manera.

-¿Y qué habéis aprendido de este virus en este mes tan intenso?

Pues ha quedado claro que la principal presentación con la que aparece es de tipo respiratorio, pero no es la única. Hemos visto patologías de todo tipo: cuadros digestivos con diarreas y vómitos, cuadros neurológicos… Cada día vamos aprendiendo más cosas. Desde luego lo que más me ha llamado la atención ha sido la afección pulmonar que tiene. Es muy llamativa en gente incluso que clínicamente no los encuentras mal. Ver algunas radiografías te ponían los pelos de punta. Al verlas, intentabas tratar al paciente de la mejor manera posible para posteriormente ingresarlo y esperar que las cosas fueran bien, aunque siempre con incertidumbre sobre su evolución.  A mí me causaban mucho respeto.

“Ver algunas radiografías te ponían los pelos de punta”

Todo ha ido sumando a la hora de conocer y aprender. Hemos aprendido de nuestra propia experiencia profesional y personal y de la experiencia de grupo.  Además, todos los servicios dentro del hospital han puesto sus conocimientos a disposición de todos y se han implicado. Se han dejado egos a un lado. También hemos aprendido a agudizar el ingenio con sistemas de ventilación poco ortodoxos que han ayudado a unos mientras que para otros no fueron suficientes y quedaron en el camino. La globalización nos ha servido para compartir los conocimientos que ya se pudieran tener en Italia, China, etc. en otros países en las que había llegado semanas antes. Ha sido un continuo intercambio. Y una cosa muy importante, esto también nos ha enseñado que el virus afecta a todos y la muerte no discrimina y es algo que a veces se nos olvida y esto ha sido un choque con la realidad de muchas cosas.

-¿Pero esa misma globalización no ha servido para prevenir?

Sinceramente no sabría qué responder. Las noticias que llegaban, no le daban la mayor importancia y yo, personalmente, lo veía muy lejano. Confías en que no se propague y ser capaces de controlar. ¿Se podría haber hecho de otra manera?  Creo que esto ahora no sirve de nada más que para lamentarte.  Ahora luchas por el futuro e intentas ver qué se hace en otros sitios y qué funciona para aplicarlo aquí.

-Una dura prueba para la salud pública ¿Qué nota le pones?

Este hospital habrá sido uno de los que más ha sufrido en el Sistema Nacional de Salud. ¿Se podrían haber hecho otras cosas? no lo sé… posiblemente.  Al final, el sistema tiene sus deficiencias y más ante algo tan desconocido y nada previsto. Dicho esto, también es verdad que gracias a él toda persona ha podido acceder a tratamientos y a un cuidado y atención. Yo soy desde luego un defensor del sistema de la salud pública, tengo claro que hay que luchar por él y fomentarlo.  Confío en que esto realmente nos sirva para darnos cuenta de las verdaderas prioridades dentro de la salud y nos abra los ojos y ayude a fomentar la educación sanitaria que es tan necesaria. A la hora de poner una nota… esto se puede ver como un vaso medio vacío o un vaso medio lleno y yo prefiero verlo medio lleno. 

“Confío en que esto realmente nos sirva para darnos cuenta de las verdaderas prioridades dentro de la salud y nos abra los ojos”

-¿Cómo han llegado a estar las cosas en el hospital de Alcázar de San Juan?

En mi servicio de Urgencias hemos llegado a estar totalmente colapsados. Hemos tenido que usar toda la infraestructura del servicio más otros espacios facilitados por el hospital. Hemos atendido a la gente como hemos podido y siempre de la mejor manera posible. El símil, que es muy duro pero ilustrativo, es el de medicina de guerra. Muy duro cuando, en el cambio de turno, te pasaban listas de nombres y nombres de 80 y 90 personas pendientes de ingreso más los que iban viniendo. Éramos los que éramos, sufrimos muchas bajas, y con ayuda de otros servicios se ha llevado de una manera más o menos digna. Las Ucis han estado al 330%y 350% de su capacidad.

- ¿Cómo es el ahora?

Un ahora con mucha incertidumbre. Mientras se atiende a menos personas infectadas no dejamos de estar vigilantes. Ahora toca atender la oleada de personas con patologías crónicas cuyas pruebas y visitas quedaron suspendidas. Hay que reabrir y reprogramar intervenciones y pruebas a las que hay que ir dando salida y poner al día. Y todo ello con medidas muy cautelosas y realizando las pruebas correspondientes antes de ingresar a un paciente.

- ¿Habrá una nueva oleada? ¿Nos pillará con EPIs y mascarillas suficientes?

 A ciencia cierta no se sabe si habrá rebrote o no.  No se si puede tener una relación con meses invernales, pero vemos en países tropicales rebrotes y nuevos contagios. ¿EPIs suficientes? Espero que haya EPIs y medios suficientes, aunque no sé. Te cuento que lo que sí es verdad es que nosotros hemos subsistido gracias a las donaciones particulares de material y de forma desinteresada. Han sido verdaderas pastillas de solidaridad que nos han ayudado a paliar deficiencias. A medida que ha pasado el tiempo se ha podido conseguir más material de protección, pero hemos estado muy justos y reutilizando; es lo que había y con eso hemos tirado para delante.

“Nosotros hemos subsistido gracias a las donaciones particulares de material. Han sido verdaderas pastillas de solidaridad que nos han ayudado a paliar deficiencias”

-En general ¿habéis acabado hartos de tanta confusión y falta de agilidad en la administración pública?

A la hora de hablar todo el mundo opina, pero creo que hay que escuchar a los profesionales, a quienes suman conocimientos y experiencia. Sobre la gestión de la pandemia, a las pruebas me remito, ahí están las cartas de los colegios y sindicatos de sanidad criticando y respondiendo a acusaciones y críticas que se nos han hecho.

- ¿Qué piensas de los aplausos?  Porque están rodeados de polémica.

Se hace polémica de todo. Ver a la gente aplaudiendo es un gesto de apoyo que me anima. Esto no suple que al personal sanitario se le tenía que haber cuidado y apoyado más. Pero me quedo con ese gesto de aplausos para todo el personal sanitario y no sanitario que ha estado y sigue estando al pie del cañón. Sí, me quedo con el gesto de apoyo de unos ciudadanos y vecinos agradecidos y prefiero olvidar las dobles lecturas que se hacen de todo. He recibido más gracias que reproches.

-¿La humanización de la salud se ha visto acrecentada?

La humanización de la salud es muy importante y creo que la gente no solo nos ve como profesionales, saben que somos humanos y que si me pinchas sangro. Me he considerado una persona muy humana con la suerte de rodearme de una familia, amigos y gente humana. Mis padres me han enseñado a tratar a las personas como me gustaría que me trataran a mí. Yo siempre he tenido muy presente el carácter humano, pero en situaciones tan extremas la implicación humana es aún mayor. He llorado

-¿La humanización también cura?

Cuando entras de primeras a ver a un paciente y lo haces con amabilidad y cordialidad ya tienes mucho ganado. Intentas tratar a la gente con la mayor humanidad posible, con un trato y lenguaje cercano. Ese trato humano no cura, pero ayuda mucho, con él rompes una primera barrera.

-Momentos malos y momentos buenos. De esos que se quedan en el alma.

Nombres, rostros y vidas que se quedan en el camino, que dan su último aliento a pesar de haberlo dado todo y ves que el final no es el que deseas y esperas.  Rostros y nombres que se quedarán marcados en el alma durante tiempo.  Lo bueno, me quedo sobre todo con el equipo humano que ha formado el servicio día a día, me quedo

-¿Demasiado acostumbrados a sacar las cosas adelante y este virus os ha enseñado la derrota y la frustración?

Pues la tolerancia a la frustración depende mucho de la persona. Es muy duro y claro que sabemos que hay cosas que no pueden salir bien, pero lo que nunca hemos sufrido son tantas muertes en tan poco tiempo.

“Nunca hemos sufrido tantas muertes en tan poco tiempo”

-¿Con qué ánimos vas ahora al hospital?

Pues voy a trabajar con optimismo y esperanzado, aunque la incertidumbre sigue ahí.

-¿Cuál es el trabajo de un médico de urgencias?

Durante las semanas duras de la pandemia hemos hecho turnos de 12 horas de mañana y de noche. Llegas y te pones tu EPI, tus dobles guantes y doble mascarilla y gafas protectoras.  Enseguida ya estás viendo a gente y aplicando el protocolo que empezaba con una radiografía y ya en virtud de ella decidíamos cómo actuar, qué pruebas seguir haciendo, qué tratamiento más idóneo aplicar, si ingresar o dar el alta para seguir tratamiento en casa con la esperanza de que todo fuera bien. Si se decidía ingresar se seguía un proceso u otro según la gravedad. Ese ha sido en este mes y medio nuestro trabajo y sigue siendo, pero ahora sin el estrés que hemos sufrido en las semanas pasadas.

-Pablo eres muy cinéfilo. Una película y una frase para este momento.

Frases hay muchas, pero me sigo quedando con la del escrito que he compartido. Al Pacino en la película “Un domingo cualquiera” da un discurso sobre la importancia de trabajar como un verdadero equipo tanto en la victoria como en la derrota. Me quedo con ella, al equipo de Urgencias nos ha ayudado y se puede aplicar a la sociedad en general, necesitamos formar y sentirnos equipo. La sociedad no deja de ser un equipo y más ahora que nunca. 

“Os diré una cosa, en cada lucha, aquel que va a muerte, es el que gana ese terreno. Y sé que, si queda vida en mí, es porque aún quiero luchar, y morir por esa pulgada. … o nos curamos ahora como equipo, o moriremos como individuos”.  Al Pacino, en “Un Domingo Cualquiera”

Pablo Ramos compartía hace poco su experiencia a través de una nueva iniciativa que da sus primeros pasos, experienciasby.com

https://experienciasby.com/delgada-linea-roja-historia-uno-tantos-frente-covid-19/

 

 

 


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