Mila Díaz-Parreño Ortiz, Julián Martín-Serrano Sepúlveda, el Burleta, el carnaval y la bendita locura

“El próximo carnaval volveremos con más ganas que nunca”

Laura Figueiredo (febrero de 2021).- Desde fuera es difícil de entender y a ellos difícil de explicar. Es algo que hay que vivir y mamar y eso es lo que les pasa a Mila Díaz-Parreño Ortiz y Julián Martín-Serrano Sepúlveda, un matrimonio criptanense que lleva desde el principio en la Peña El Burleta de Campo de Criptana y ya son 30 años de carnavales. Este año marca un paréntesis, la pandemia sanitaria obliga a cambiar la máscara por una mascarilla y a quedarse en casa.

Algo que Mila y Julián viven con mucha añoranza pero desde el convencimiento de que las cosas son así y que lo primero ahora es la salud. Lejos de pensar que este paréntesis va a desinflar a la peña nuestros amigos están seguros de que cuando vuelva el carnaval, la Peña el Burleta volverá con más ganas que nunca. Julián estuvo hace años en la Junta directiva y Mila es parte de ella desde hace ocho.

Se sienten raros, el Carnaval 2020 cerró telón y ya no hubo tiempo de celebrar por todo lo alto los 30 años del Burleta, los bolos de primavera se cancelaron, las carrozas no salieron para la Feria, la gala se suspendió y septiembre no empezaba como siempre: presentación de proyectos, selección, asamblea general, votación, maquetas, diseños, telas, patrones, pruebas, carrozas, coreografías… y ¡Carnaval! Ese carnaval que ahora El Burleta estaría desplegando por calles y localidades acompañado de aplausos y premios. Y lo que es más importante, vivido con la alegría y el entusiasmo de tantos burleteros.

Desde el pasado carnaval,  El Burleta no ha dejado de estar y de hacer peña entre todos sus socios vía online. Crearon su propio canal en Youtube, NefliBurleta, conscientes de que había que adaptarse a las circunstancias y que este tiempo podía ser un tiempo para seguir inventando, creando y sobre todo recordando esas tres décadas de vida carnavalera intensa. No se podía vaciar en unos meses lo que se había creado en tantos años. “Esto, aseguran nuestros entrevistados, es mucho más que el carnaval, es una gran familia con mucho vivido y compartido”. Eso sí, reconocen que en todo esto hay un poco de locura pero…  ¡bendita locura!

Repasamos con ellos tres décadas de diversión que es la mejor recompensa a todo el trabajo y tiempo que hay detrás de cada tema que ha desfilado por las calles criptanenses y muchas otras localidades manchegas y no manchegas. Con o sin premio, lo primero es disfrutar y si llega la estatuilla mejor que mejor.

-¿Cómo estáis en pleno comienzo de este no-carnaval?

J.-Raros, rarísimos. Con añoranza, son 30 años saliendo uno tras otro y son muchas historias.

M.- Nostálgicos, echas de menos todo ese movimiento, ese entusiasmo y alegría. Ahora estaríamos en plena carrera contrarreloj. ¡Qué nervios!

J.- Sería un no parar, un bullir de gente para arriba y para abajo. Un sinvivir.

-Ya en septiembre teníais claro que mucho tenían que cambiar las cosas para poder celebrar el carnaval y por desgracia acertasteis.

M.- Pues sí, esto ya se veía que iba para largo. Nosotros, la Junta, nos seguimos reuniendo por videoconferencia y en septiembre muchos en la peña ya querían saber qué iba a pasar. Había una situación contra la que no podíamos luchar y mucho tenía que mejorar esto para poder salir. Ten en cuenta que para la peña el carnaval empieza en septiembre y desde entonces estamos trabajando para tener todo listo para la semana de Carnaval y aún así siempre toca correr a última hora. Eran muchos los inconvenientes y a finales de septiembre ya decidimos que este año no saldríamos en carnaval. Luego ya también hicieron lo mismo en Ciudad Real, Miguelturra…

-¿Cómo se ha aceptado?

J.-Pues la gente lo ha entendido. Sabemos que esto lo tenemos como una diversión y lo primero es nuestra salud. Sabemos que cuando esto acabe queremos estar todos y que no haya problemas por falta de prudencia.

“Sabemos que esto lo tenemos como una diversión y lo primero es nuestra salud”

M.- Además, este tiempo te hace valorar aún más lo que es El Burleta para cada uno de nosotros. Cuando algo falta es cuando lo echas de menos y te das cuenta si es o no es importante y en este caso… El Burleta lo es y mucho.

-Mila ¿Qué ha hecho y hace la Junta durante todos estos meses?

M.- Pues planeando cosillas y con la idea de seguir hacia delante y en contacto. Esto nos ha obligado a adaptarnos a lo que hay y hemos hecho peña online. Se puso en marcha nuestro propio canal en Youtube, NefliBurleta, que no ha parado de unirnos desde nuestras casas. Estamos disfrutando y recordando carnavales desde los inicios, galas y desfiles. Además, se ha organizado un concurso de preguntas sobre estos 30 años de la peña, Trivial Burleta. Seguimos a tope y nuestros grupos de Whastapp están que echan fuego y en el Facebook el movimiento es continuo. Para la semana de carnaval tenemos una pequeña exposición con el tema del año pasado “Corazón de África”, una manera de hacernos presentes en plena fiesta.

“Esto nos ha obligado a adaptarnos a lo que hay y hemos hecho peña online”

-¿Tenéis miedo a que este paréntesis enfríe a la peña?

M.- Creo que vamos a volver con más ganas.

J.- Aunque como es normal habrá, como todos los años, gente que se descuelga por circunstancias y muy diferentes motivos. Volveremos con más ilusión.

¿Cuántos socios sois en la peña?

M.- En total poco más de 200.

J.- Y a lo largo de todos estos años habrán pasado por El Burleta unas 600 personas.

-Y los 30 años ¿se quedan sin celebración?

J.- Para nada, ya lo celebraremos otro año.

M.- Los hemos celebrado con una gala que se hizo muy especial por Facebook con la participación de mucha gente de la peña en diferentes coreografías grabadas por el pueblo. Nos movimos y mucho aunque ¡claro que habrá que celebrar tantos años de Burleta!

-Os veo celebrando con más ganas todavía el 32 aniversario.

M.-Ojalá, esto ha sido un stop obligado.

-¿Cómo fueron los inicios?

J.- Éramos poquitos y nos reuníamos en los sótanos de la Casa de Cultura. Seríamos unos 50 y desde el principio con la idea de salir a la calle en carnaval, era el año 1990. Y así empezamos casi sin local, sin medios, herramientas… ahí lo que había era una cabeza pensante como la que hay ahora que era y es Manolo Pintado. Y ahí estábamos todos con una pregunta -¿qué hacemos para este carnaval?- Pues vamos a hacer una lámpara de escayola en la plataforma de un remolque tirando con un tractor y que Manolo “el genio”…

M.-Y unos trajes de rasete todos vestidos de moros. Y esos fueron nuestros inicios y tan contentos que nos presentamos en Herencia.

- Y de ahí, 30 años después, llegáis a un espectáculo totalmente diferente.

M.- Corazón de África, salimos con mucho montaje y cerca de 200 personas y 3 carrozas. Nada que ver con el rasete del primer año.

-¿Qué es lo que disfrutáis más?

M.- Yo disfruto la cocina, lo que hay dentro, detrás. Desfilar me da vergüenza aunque lo hago. Me gusta el antes.  

J.- A mí sí que me gusta participar en las comparsas pero ya no llevo el ritmo de la gente nueva así que desfilo pero sin baile. Ahí están nuestros dos hijos, Gonzalo y Diego, ellos también tienen gran parte de la culpa de que Mila y yo sigamos en la peña.

-¿Y eso?

J.- Da gusto que ellos estén con nosotros y poder disfrutar los cuatro juntos. Eso ocurre pocas veces entre padres e hijos. Además, al final se crea una gran familia.

 M.- Yo creo que aparte de nuestros hijos estamos por la gente que tenemos ahí alrededor. Gente joven con mucha fuerza que nos da vida. Es nueva savia, nueva energía y a muchos les hemos visto nacer. Te arrastran sin darte cuenta.

-¿Esto del carnaval Burleta se lleva en la sangre?

J.- Yo creo que sí.

M.- No sé pero eso parece. El caso es que la mayoría de los hijos de nuestros amigos, con los que empezamos en El Burleta, continúan.

J- A nosotros eso nos da vida. La peña es más que el carnaval.

-Esto del Burleta resulta que además es la eterna juventud.

M.- ¡Ojalá! Pero es verdad que te contagian ese espíritu y claro que soy consciente de mi edad pero en el fondo no te ves tan mayor. Estamos rodeados de jóvenes y eso es bueno; cada uno tenemos la edad que tenemos pero la juventud es contagiosa. Además hay una relación muy especial porque ellos también saben  pedir opinión y  no solo en temas de la peña también en cosas personales.

“Estamos rodeados de jóvenes y eso es bueno; la juventud es contagiosa”

J.- Me repito Laura, la peña es mucho más que el carnaval.

-¿Hay relevo en la Junta con sangre joven?

M.- La Junta está compuesta por unos cuantos mayores y lo demás es gente que empezó de muy pequeña y que ahora está en la veintena. Gente con una energía tremenda y que te arrastra. Y esa mezcla es necesaria y buena. Se necesita la fuerza de ellos y ellos necesitan la serenidad de los mayores.

-Muchos os ven como fanáticos.

M.- Lo sé pero esto no es fanatismo aunque pueda parecer. Son sentimientos y sensaciones pero para nada fanatismo. De hecho, mira este año ha surgido así y no nos hemos vuelto locos. Por el contrario todos pensamos – ya vendrán tiempos mejores-. Lo primero es la salud esto no deja de ser un capricho, una diversión y puede esperar.

J.- Para nosotros es difícil de explicar y para los de fuera difícil de entender. El Burleta no es solamente el salir a desfilar, es mucho más. Nos necesitamos, es mucho más que la semana de carnaval. Cuando empezamos con todo esto éramos unas 27 parejas, todos más o menos de la misma edad. Hicimos desde el principio esa piña y con el tiempo familia.

M.- Mira Laura, es verdad que esto la gente que no está dentro no lo entiende. Es que en realidad nosotros no estamos juntos solo la semana de carnaval. Es que estamos todo el año, no desconectamos. Termina el carnaval y empezamos con la fiesta del Burleta y ya nos liamos otra vez.

“Para entender lo que es El Burleta hay que estar dentro, esto entusiasma, engancha. Somos más que una peña, somos una familia”

-Qué difícil es también tomar decisiones entre tanta gente.

M.- Claro, la Junta decide siempre mirando el bien general pero es muy complicado que todo el mundo tenga la misma opinión. Pero tiene que haber un orden.

J.- Es que cada uno tenemos nuestros trabajos y ocupaciones y luego vas y echas allí unas cuantas horas más. Es duro y qué frío.

M.- Pero algo tiene que haber cuando la gente llega y se pone manos a la obra. Se sigue teniendo ilusión.

“Algo tiene que haber cuando la gente llega y se pone manos a la obra. Se sigue teniendo ilusión”

-¿Han cambiado mucho los carnavales en todos estos años?

J.- Mucho. Cada vez se exige más y hay más nivel.

M.- Aquí en el pueblo es una pena lo que ha quedado. Cuando nosotros empezamos había siete u ocho peñas y ahora quedamos Los Bartoleros y nosotros. Hubo un boom en los 90 y fue en todas partes. Cuando nosotros empezamos ya había peñas con mucho nivel. Mira, el primer año cuando llegamos a Herencia con el rasete vestidos de Aladín, nos sentimos los más ridículos del mundo. Y Ciudad Real y Miguelturra ya eran palabras mayores y si nos veníamos con el premio 14 nos veníamos encantados de la vida. Pero nos quedábamos con cara de -¿pero qué demonios hacemos aquí?- Y como nos gustaba tanto y teníamos tanta ilusión no pudieron con nosotros y hala otro y otro año y ahora ya es otra cosa.

“Al principio nos quedábamos con cara de -¿pero qué demonios hacemos aquí?-“

-Pronto conseguisteis un primer premio de los gordos.  

M.- No se nos van a olvidar en la vida, los dos primeros premios en Madrid en carroza y comparsa. Fue en el 95 y menudo subidón.

 -Ciudad Real se hizo de rogar.

M.- Mucho pero al final tenemos seis arlequines de oro. El primero en 2011 y fue muy especial porque lo veíamos inalcanzable.

J.- Sí, en Ciudad Real fueron años que no nos daba ni para los gastos.

- ¿En qué carnaval os lo habéis pasado mejor?

M.- Personalmente el año del Circo me lo pasé muy bien y en el de las estatuas que íbamos de Roma. África, el año pasado, me reí mucho metiendo niños en la cazuela.

J.- El año de los Aztecas por la fuerza de los bailes y el de los Vikingos remando en el barco todos juntos y según íbamos pasando la gente aplaudía, eso me llenó mucho.   

-¿Hay muchos aplausos?

M.- Eso tenía que ser obligatorio. Te llena mucho, sin ellos es como ahora los partidos de fútbol sin espectadores. Te vienes arriba.

El grupo de montadores cuenta con su propio uniforme y sobre todo con mucha energía para seguir montando y desmontando carrozas antes y después de cada desfile

-Julián lo tuyo junto con un gran grupo de compañeros son las carrozas. ¿Qué carroza os ha dado mucha lata?

J.- Cada año es una historia pero la verdad es que estamos muy orgullosos de nuestro trabajo. Las carrozas están hechas artesanalmente y eso tiene mucho mérito. Tenemos carpinteros, herreros, mecánicos, pintores…. de todos los gremios que conlleva una carroza y los tenemos todos en la peña. Nos tiramos meses con las carrozas pero siempre se echa el tiempo encima y toca correr a última hora.

M.- Es que nos luce terminarlas la noche antes.

J.- Lo que nos ha dado siempre mucha lata además han sido los traslados. Ahora las llevamos en góndolas y antes íbamos andando a todos los pueblos donde desfilábamos.

-¿Andando?

J.- Cada vez que íbamos a Madrid las llevábamos conduciendo con su propio motor y tardábamos 6 y 7 horas granizara, lloviera e hiciera el frío que hiciera. Legabas allí, las montabas y te llevaba la policía al punto de salida. Terminaba el desfile y las volvías a dejar para desmontar y al día siguiente a las 8 de la mañana salíamos para acá para estar a las 4 de la tarde desfilando en el pueblo. Ahora ya van en una góndola o plataforma de un camión y gente con sus coches, llegamos, bajas de la plataforma, montas y a desfilar. No deja de tener trabajo pero ya es otra cosa.  Somos un grupo de 8 o 10 personas para montar con la alegría añadida que mis hijos también se vienen.

-¿Y no hay otra manera más sencilla de disfrutar?

(Risas)

J.- No, sería otra diversión y no es lo mismo. Esto comienza el sábado de carnaval en Tomelloso que es el ensayo general y termina el domingo siguiente a las 11 de la noche en Miguelturra después de desfilar por la mañana en Ciudad Real. Por medio Criptana, Herencia y Bolaños más Mota del Cuervo una semana más tarde y ya fuera del calendario de carnaval. Sin olvidarnos de los bolos que salen para primavera y verano.

-¿El premio es la mejor recompensa?

M.- La mejor recompensa es cuando ves a todos en la calle y todo en movimiento, cada uno en su sitio y para delante. Ver la peña funcionado en la calle. Que te llevas premio mejor que mejor, pero lo hacemos para salir a pasarlo bien y si viene el premio pues bienvenido sea y un alegrón inmenso.

-No me digáis que el carnaval no conlleva un toque de locura.

M.- Estamos un poco locos pero bendita locura. No hacemos daño a nadie.

J.- Esta locura me da vida.

“Estamos un poco locos pero bendita locura. No hacemos daño a nadie” 


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