Manuel Larragay Arredondo y los niños de Criptana

“Criptana es un pueblo privilegiado al contar con dos pediatras”

Laura Figueiredo (noviembre 2021).- Es granadino, con apellido vasco y se siente manchego. Vive en Alcázar de San Juan aunque visita Campo de Criptana diariamente para trabajar en el Centro de Salud. Y lo hace desde hace quince años por lo que son muchos los niños que han pasado por su consulta y muchos los cambios que ha podido ver y vivir.

Es Manuel Larragay Arredondo, pediatra en el centro criptanense junto con Marina Manzano. Apostó por la Atención Primaria porque le gusta conocer a sus pacientes y hacer un seguimiento sanitario de ellos; ambas cosas dan una perspectiva más humana a su trabajo. La prevención es parte de su labor y una tarea que considera fundamental y más cuando hablamos de niños hasta los 14 años.

Manuel nos cuenta su bonito sueño de estudiante; nos habla de niños que son iguales todos a la hora de llorar y reír vengan del país que vengan; de unas adolescencias cada vez más tempranas con los riesgos que esta etapa conlleva… Nuestro pediatra nos habla de cómo cada vez ve más padres en la consulta, del papel de los abuelos y cómo el número de hijos disminuye en las familias. Asegura que “hay miedo a la crianza”.

De Campo de Criptana dice mucho con una sola frase “este pueblo es una pasada”.

-¿Cómo llegas a Criptana?

Pues muy fácil. Cuando acabo los estudios y especialidad en Granada trabajo había muy poquito en Andalucía y aquí tenía un primo ya trabajando en lo que era el hospitalillo de Alcázar, salió una plaza y me vine. Luego pasé al hospital Mancha Centro hasta que opté por ejercer en la Atención Primaria. Llegué a la Mancha en 1991 y me vine a Criptana en 2006.

-¿Por qué ese cambio?

Porque me gustaba más el trato y el seguimiento del paciente. En el hospital no hay seguimiento, es otra cosa; en planta tú ves un paciente y es difícil que vuelvas a coincidir. Aquí conoces al paciente y ves cómo evoluciona, el trato es más humano y haces mucha medicina preventiva. Conoces al niño y a su familia. En el hospital es una atención puntual.

-¿Los centros de salud se ven menos importantes?

Todo es importante y cada uno tiene su función. El hospital trata las enfermedades más graves, pero la prevención para evitar, en gran medida, que llegues a esa situación eso es aquí, en Primaria.

-¿Por qué estudiaste medicina?

Porque siempre me gustó y Pediatría porque los críos me encantan y creo que son los más indefensos. Soñé que iba a ser médico en misiones y que iba a curar a todos los niños de África. Pero se quedó en un sueño, con los pies en la tierra me quedé aquí.

“Soñé que iba a ser médico en misiones y que iba a curar a todos los niños de África”

-Bueno, cada vez te vienen niños de más países hasta tu consulta ¿Los niños son en todas partes iguales?

Sí, es cierto que lloran y ríen igual. La diferencia está en los padres y en la cultura. También es verdad que si vienen de otros sitios tienes que estar pendiente de patologías que no tenemos aquí, vacunaciones, alimentación… Aunque no te lo creas unos y otros entran contentos a la consulta y es que aquí siempre hay algún regalillo, pegatina, careta…

-¿Quiénes han cambiado más los niños o los padres?

Los padres, y yo creo que a mejor porque cada vez hay más cultura. En este sentido Criptana es un pueblo motivado y con un nivel cultural muy aceptable lo que facilita llegar a la gente y que te entiendan y que te hagan más caso.

-Tu consulta es un observatorio privilegiado. ¿Qué observas en todos estos años? ¿Hay menos niños, más padres que madres en la consulta, más abuelos…?

Desde esta consulta y durante todos estos años son muchas las cosas que han cambiado. Cada vez veo que hay menos niños y es que necesitamos tanto para criar a un niño que la gente se echa para atrás y ahora la media son dos hijos y eso es mucho. El papel de los abuelos cada vez es más predominante igual que ves a los padres más implicados en el cuidado y educación de los hijos. Se ve que la sociedad va cambiando.

“Hoy en día necesitamos tanto para criar a un niño que la gente se echa para atrás. Hay miedo a la crianza”

-¿Tenemos niños hiperprotegidos?

Mucho, mucho. Y algunas veces eso lleva a unas dependencias poco sanas; hay miedo a la crianza. Miedo a que se atragante, a que salga y le pille un coche, a que le vaya a sentar mal la comida, a que… Hay una hiperprotección a nivel social y general no solo sanitario.

-¿Enfermedades más comunes?

Las que más se contagian y se cogen en los coles generalmente, catarros, constipados, diarreas… y se ha visto un aumento en patologías como asma que sí que van en auge. Más alergias, dermatitis, rechazo a determinados alimentos…

-¿Y obesidad?

También y es un hándicap, cada vez los niños salen menos a hacer deportes y a jugar. Y es que además se come mal y productos que solo aportan calorías entre prisas de los niños y de los padres. No estaría mal que los niños fueran andando al cole, pero ahora los padres los llevamos a todas partes en coche y entre actividad y actividad, el bollo industrial y el zumo de tetra brik.

-¿Son frecuentes los trastornos alimenticios en niños y niñas?

Sí y nos encontramos con casos en niños cada vez con menos años. Las adolescencias se están adelantando y lo que era propio a partir de los 14 años lo vemos ahora en críos y crías de 11 y 12 años. Estamos viendo tabaco, alcohol, relaciones sexuales… y patologías de anorexia que antes te las encontrabas en edades más avanzadas. Todo se está adelantando.

"Las adolescencias se están adelantando y lo que era propio a partir de los 14 años lo vemos ahora en críos y crías de 11 y 12 años"

-¿Funciona la prevención?

Yo hablo mucho con los pacientes y los padres porque el tema de la prevención es parte de la Atención Primaria y de mi trabajo y además cuento con una enfermera que trabaja fenomenal, Lola. Ella les habla de todo y es un apoyo muy importante. Aquí tratas de incidir en lo que puedes, pero ahí está la sociedad que pesa mucho y más a determinadas edades en las que lo que vale no es lo que dice el médico o la enfermera y menos los padres, lo que vale es lo que dicen los amigos que se convierten en un grupo muy influyente. Esto se une a algo que nos encontramos con cierta frecuencia, la falta de límites de los padres a los hijos y es que estos deben tener claro lo que es admisible y lo que no ni en casa ni fuera.

-¿Tu trabajo es lo que esperabas?

Sabía que pediatría no es un campo fácil. Hay que ejercer la función adivinatoria, no siempre te cuentan del todo la verdad. Soy lo que he estudiado y lo que quería ser, médico pediatra, pero siempre se idealiza y la realidad no es lo que tienes en tu cabeza. Como en todos los trabajos luego está el día a día que muchas veces es la guerra.

-¿Cómo habéis vivido el Covid?

Pues fatal. Con los niños bastante bien porque fueron los menos afectados al principio. Pero esto fue un caos y hubo que hacer de todo durante meses. Lo peor es cuando veías que la gente no respondía a las normas y aparecían en medio del centro de salud. Ahora es otra cosa, ahora se vive, ahora está medio controlado. En los niños la cosa ha estado organizada; al principio se atendieron las consultas por teléfono y luego los casos que ha habido no han sido graves.

-El caso es que con Covid y sin Covid faltan médicos.

Muchos, aquí y en toda España y si te hablo de pediatras Campo de Criptana es un pueblo privilegiado, dos titulares en un mismo centro no es lo normal. Faltan médicos y este pueblo no sabe la suerte que tiene; en la mayoría de los pueblos no hay pediatras y es el médico de familia quien atiende a los niños antes y después de los 14 años.

-Pues hay muchos jóvenes que se quedan sin entrar en las facultades ¿Qué hacemos?

Pues lo que se está haciendo, contratar médicos extranjeros. Esto no es nuevo, faltan facultativos desde hace mucho tiempo. Hubo años en los que compañeros míos se iban al extranjero a trabajar… aquí se han hecho contratos ridículos e increíbles. En fin, se necesitan muchos estudiantes para cubrir puestos ahora y más que se van a necesitar con las jubilaciones del boom de los 60 y ya llegamos tarde. Ten en cuenta que hasta que ejerces de médico son por lo menos 10 o 12 años de estudios. Hay que tener mucha vocación.

“Se necesitan muchos estudiantes para cubrir puestos ahora y más que se van a necesitar con las jubilaciones del boom de los 60 y ya llegamos tarde”

-¿Cómo ves Campo de Criptana?

Vivo en Alcázar, pero Campo de Criptana es un pueblo que aparte de que ser bonito lo veo con muy buenos ojos. Trabajo aquí y conozco ya a varias generaciones de niños de aquí. Pero es que además, he venido a muchos conciertos, teatros, espectáculos... A nivel cultural es una pasada de pueblo. Criptana es un pueblo bonito y cómodo para vivir, el problema es la falta de trabajo para la gente joven.

“Criptana a nivel cultural es una pasada de pueblo”


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