Lucía Alcañiz Olmedo y su primera publicación “El desván de las palabras olvidadas”

(Fotografías Jaime Alcañiz)

“Mi libro es una montaña de palabras llenas de emociones”

Laura Figueiredo (24 de febrero  de 2021).- Está llena de ideas, ideas para las que busca palabras que guarda en el desván de las palabras. En la misma mesa tiene muchos proyectos cuentos, novelas, poesías casi todo con un matiz dramático que afronta con una sonrisa. Y es que ella es una sonrisa de ilusiones, sueños e historias que quiere compartir a través de la escritura en forma de libros. Su cabeza  es un hervidero de creatividad. Por lo pronto, ha logrado hacer realidad  “El desván de las palabras olvidadas”  que nos acerca a un tiempo de confinamiento en el que las palabras bulleron para crear relatos breves llenos de emociones. Son los primeros pasos, nunca fáciles, de una joven criptanense de 17 años que apuesta por seguir escribiendo porque es lo que realmente le gusta hacer, una escritura donde encuentra refugio.

Estamos hablando de Lucía Alcañiz Olmedo, una joven estudiante de 2º de Bachiller que escribe desde los 8 años e incluso antes. Fue la muerte de su abuelo lo que le llevó a empezar a escribir con más constancia porque tenía mucho que contar y no quería que se quedara en el olvido de un cajón. En “El desván de las palabras olvidadas” Lucía comparte toda una serie de pequeños relatos que abordan temas de la vida diaria vistos por los ojos observadores de una chica de 17 años. Ahí están la amistad, el amor, el desamor, el tiempo, la distancia, el verano, las despedidas, los encuentros… y su abuelo.

Su empeño de publicar llegó hasta la editorial “Talón de Aquiles” que se interesó por su propuesta. Para empezar cuenta con una tirada de 150 libros que ella debe vender para luego, logrado este primer objetivo, pasar a una edición de 1.500 ejemplares que la editorial distribuirá por toda una amplia red de librerías. Nadie dijo que el mundo de la publicación fuera fácil. Lucía y su mayor apoyo en esta misión, su madre Pili, están en ello y confían en el interés de los criptanenses por leer el libro de una paisana que con solo 17 años apuesta por seguir adelante haciendo lo que más le gusta, escribir.

Mientras, nuestra joven escritora tiene otros muchos proyectos sobre su mesa y entre ellos y en primer lugar, sacar adelante sus estudios de Bachiller para luego seguir dando pasos  mirando siempre hacia delante.

-¿Imaginaste que te despedirías de tu minoría de edad con tu propio libro entre las manos?

Pues la despedida no está nada mal la verdad, nunca me imaginé que iba a publicar un libro con esta edad.

-“El desván de las palabras olvidadas” ¿Qué encontraste en ese desván?

El libro surge en el confinamiento, una época complicada para todos y a mí me dio por escribir, comencé y salió este libro. Trata de diferentes situaciones cotidianas con las que me implico mucho como es el acoso escolar, el amor, el desamor, el cáncer, la amistad, la violencia… temas que están presentes en nuestra vida diaria.

“Trata de diferentes situaciones cotidianas, temas que están presentes en nuestra vida diaria”

-En el desván encuentras temas que te inquietan ¿Y palabras? ¿Te es difícil encontrar palabras fuera de las habituales y repetidas?

No es fácil encontrar las palabras adecuadas. El vocabulario lo adquiero leyendo y yo leo mucho. Cuando me voy fuera de vacaciones lo primero que hago es buscar una librería cerca. En cada sitio donde voy lo primero es tener mi libro nuevo.

-Pues otros lo primero que buscan es la señal de wifi.

Bueno también pero para mí la lectura es parte de mi día a día y desde hace mucho. Sin leer es muy difícil aprender cómo escribir, es esencial en el aprendizaje de un escritor. Adquieres vocabulario y yo he encontrado en el español un desván de palabras enorme. En el desván he encontrado palabras y muchos temas que me inquietan.

-Son escritos breves ¿Cuál te gusta más?

El texto de la página 41. “Abuelo”, es un texto que le dedico a él porque además gracias a él empecé a escribir. Desde muy pequeñita he vivido con él, me he criado prácticamente con él y le hemos cuidado en mi familia durante su enfermedad. Se crea un vínculo muy fuerte, conviví mucho con él y aprendí mucho con él.  Me tuve que hacer mayor muy pronto porque yo era quien muchas veces tenía que quedarme al cuidado de mi hermano pequeño. Falleció en 2012 y yo tenía 8 años.

-¿Por qué dices que gracias a él empezaste a escribir?

Pues porque cuando falleció me refugié mucho en la escritura. Era mi refugio, una salida al dolor que sentía al haberlo perdido. Él siempre va a ser mi inspiración.

-¿Y la escritura ha sido también tu refugio durante el confinamiento?

-También. Nadie lo hemos pasado bien, unos peor y otros menos mal pero todos hemos sentido miedo en algún momento. Yo además tengo problemas de ansiedad y la escritura es mi refugio.

“La escritura ha sido mi refugio durante el confinamiento. Nadie lo hemos pasado bien, unos peor y otros menos mal pero todos hemos sentido miedo en algún momento”

- ¿Qué pasó para decidir no guardar tu trabajo en un cajón?

Pues la idea de publicar surgió durante una tarde de aburrimiento, había que hacer algo más que escribir y escribir. Busqué editoriales en Internet y estuve indagando qué ofrecía cada una. Encontré  la editorial Talón de Aquiles y le pedí consejo a María Zaragoza, nuestra paisana. Ella me ayudó en todo momento y me aconsejó. Me dijo que era una editorial fiable así que probé. Llamé y al poco me dicen que el libro les estaba gustando bastante así que a las dos semanas, me llama el editor y me dice que era un libro publicable y que el libro les había gustado. Un alegrón, me bajé llorando y le di la noticia a mi hermano que era el que estaba en ese momento conmigo en casa. No me lo podía creer.

-Pero era verdad y llegó tu primer ejemplar.

Y con él una emoción muy grande para mí y para mi familia. Es un orgullo tremendo que valoren tu trabajo; detrás hay muchas horas de esfuerzo y mucha constancia y sobre todo mucha ilusión.

“Detrás del libro hay muchas horas de esfuerzo, constancia y sobre todo mucha ilusión”

-Pero la editorial puso sus condiciones, ¿Cuáles son?

Pues para mí es un mundo totalmente nuevo y me encuentro que me lo publican y me lo facilitan todo pero hay condiciones. Yo tengo que vender los 150 primeros ejemplares y luego ya vendrá una tirada de 1.500 ejemplares y distribución a librerías incluidas las grandes como El Corte Inglés ya a cargo de “Talón de Aquiles”. Así que aquí estamos todos en mi familia vendiendo libros con la ayuda también de algunas de nuestras librerías a las que nos hemos acercado para que nos echen una mano: Arias, Papel-Crip o la de la Ceci, como la conocemos todos en Criptana, además de ReproCopy en Alcázar.

-¿Qué tal va la cosa?

Va bien pero ahí estamos y confiamos en el apoyo de la gente y lo que es más importante que les guste. Hay que salir del círculo de las personas que nos conocen para lograr que se interesen por un libro escrito por alguien que además es del pueblo.

“Tenemos que vender los 150 primeros ejemplares por nuestra cuenta para lograr la distribución de otros 1.500 libros”

-Pues venga, véndenos el libro ¿por qué nos recomiendas leer este libro? ¿Qué nos vamos a encontrar en él?

Pues muchas emociones, es una montaña rusa de emociones, sentimientos, interrogantes, observaciones…. Son situaciones de la vida cotidiana con lo bueno y lo malo y siempre intentando mirar hacia delante aunque no siempre se logra.

“El desván de las palabras olvidadas es una es una montaña rusa de emociones, sentimientos, interrogantes, observaciones…”

-¿Más buenas que malas o más malas que buenas?

Soy un poco dramática pero también pienso que son cosas que están ahí en nuestra vida y no nos deben parar. Vivencias y experiencias que pasan pero hay que decir que no todos los textos son cosas que me hayan pasado a mí, son realidades que ocurren. Me acuerdo que cuando leí mi relato corto premiado en Antares la gente creía que mi madre tenía cáncer y gracias a Dios no, era un relato. Es un estilo realista pero no quiere decir que me ocurran a mí.

-¿Y todos esos relatos están guardados en un cajón?

En el cajón tengo muchos cuentecillos infantiles, cartas a mi abuelo con el nombre “Memorias que dejan huella” y “Paso a paso pase lo que pase” otro cuento y sí que también hay escritos que han salido del cajón y otros que quieren salir.

-Háblanos de ellos.

A ver he escrito de todo, un guión de cine y ese lo presenté a un concurso y todavía no sé la resolución. También tengo 10 poesías que han sido seleccionadas para un libro junto a varios autores. El libro se titula “Aunque solo sea un verso” y saldrá esta primavera. Ahí está el Concurso de relatos cortos  Antares que gané en 2019, también escribí en mi centro educativo en 2017 y 2018 y este año he ganado un premio de las Fuerzas Armadas con  “Carta a un militar”. Y ya tengo presentado un relato a la nueva convocatoria de Antares.

-¿Qué es lo que quiere salir del cajón?

Pues me haría mucha ilusión lograr publicar “Hermanos, una historia que contar”. Es un proyecto muy bonito y quiere apoyar a la causa de “Esperanza para Dani”, un niño de Criptana que sufre la enfermedad de Duchenne. El cuento cuenta la historia y enfermedad de Dani vista desde los ojos de su hermano pequeño, Carlos. Ahora lo está ilustrando una amiga y sería estupendo encontrar apoyo para sacarlo a la luz. Y ya llevo escrita una pequeña parte de lo que será una novela “La desaparición” que cuenta la historia de una adolescente de mi edad con problemas de ansiedad y anorexia; ingresa en una clínica psiquiátrica, desaparece… y hasta aquí puedo contar.

-¡Madre mía Lucía! ¡Qué de cosas sobre la misma mesa! Entre ellas también los libros de 2º de Bachiller.

Pues mi gran objetivo es fundamentalmente aprobar primero el Bachiller y luego la EBAU. Me gustaría poder irme a estudiar Literatura, Filología Hispánica o Periodismo; no lo tengo claro todavía. Aprender, aprender mucho es lo que quiero y necesito.  

-¿Y tu apuesta es trabajar como escritora?

Es mi sueño, otra cosa es llegar a lograrlo, es muy difícil y lo sé. Por intentarlo no se pierde nada. Da miedo pero quiero ir a por ese sueño. La escritura es lo que realmente me gusta y quiero seguir vinculada a ella.

“Ser escritora es mi sueño, es muy difícil y lo sé pero hay que intentarlo”

-¿Qué os preocupa a los jóvenes de tu edad?

El curso, la nota y todo se complica con esta situación. Nos preocupa aprobar y además con suficiente nota; de ella va a depender lo que puedas elegir para tu futuro. Un curso con muchos problemas, confinamientos, normas, online… Es verdad que en el insti se está afrontando de la mejor manera y los profesores son unos valientes, estar en su puesto puntualmente tratando con un montón de gente a lo largo de todo el día. Para mí son superhéroes.

-Ahora sí que habéis visto lo que es tener clase presencial y tenerla online ¿Con cuál te quedas?

Con la presencial definitivamente, te enteras mucho mejor de las cosas.

-Y los exámenes ¿online o presenciales?

(risas) Eso lleva trampa…

 

 

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