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Los agricultores en marcha contra el coronavirus

 

Fumigan desde hace semanas con sus tractores y atomizadores

“Para el bien del pueblo”

Laura Figueiredo.- Así de claro lo tienen nuestros agricultores, hay que poner cada uno de su parte y ellos lo hacen con sus tractores y atomizadores. Y con su tiempo, gasoil y sobre todo con el convencimiento de que hay que arrimar el hombro y aportar “para el bien del pueblo”. Son más de quince los agricultores  que desde el principio de la alarma sanitaria recorren las calles de Campo de Criptana desinfectando y fumigando dos veces a la semana.

Son Antonio, Nacho, Jesús, Juansan, Javi, Pedro… y así hasta 16 nombres divididos en dos grupos. Unos salen los lunes a partir de las 11 de la noche aproximadamente y otros cubren el turno de los viernes. Hasta la pasada semana oíamos ya el ruido de los potentes atomizadores a primerísima hora de la mañana. Entonces se fumigaba los miércoles y sábados a partir de las 5.30 de la mañana. Cambiamos de fase, cambiamos de horarios y nuestros agricultores se van adaptando a lo que va tocando.

Antonio Panadero  Moreno es uno de los promotores de la iniciativa y el primero que está en la nave del Ayuntamiento para llenar su cisterna y recorrer las calles criptanenses. Como él otros quince compañeros. Fueron los agricultores los que se ofrecieron al Ayuntamiento para ayudar y echar una mano. Y ya el día 21 de marzo estaban en marcha y desde entonces no han faltado a la cita. Cuando uno no puede se tira de lista de voluntarios.

 

Llevan semanas desinfectando nuestras calles con sus tractores y atomizadores de forma voluntaria

Panadero nos cuenta que en principio se pensó que todo esto sería algo eventual  pero la alarma sanitaria se ha ido prolongando por lo que “buscamos a más gente que tuviera los atomizadores y nadie se negó”. Es más, el propio Ayuntamiento consciente de que la pandemia se prolonga propuso que fuera solo un día a la semana cuando los tractores salieran a desinfectar pero nuestros agricultores siguen con sus dos días “porque esto tampoco cuesta tanto”.

El caso es que temprano o tarde, al inicio de la jornada laboral o después de la misma, este grupo de criptanenses pasan por la nave municipal del polígono para echar una pequeña cantidad de hipoclorito en sus cisternas que ya llegan cargadas de agua. Cada uno sabe su recorrido y añaden dos o tres horas al volante del tractor. El ruido de los motores es ensordecedor pero a todos nos alegra escucharlo desde nuestras casas, es un ruido que tranquiliza y de alguna manera da algo de seguridad en medio de tanta incertidumbre.

Desde el Ayuntamiento el agradecimiento es muy grande porque donde el consistorio no puede llegar por sus propios medios llegan los tractores con su maquinaria.

“¿Ahora somos héroes?”

La pandemia y el estado de alarma han colocado a los agricultores en primera línea y en la lista de los aplaudidos durante semanas a las 8 de la tarde. Antonio Panadero me dice que ha tenido que llegar una situación extrema para poner capa de héroes a los agricultores y ver que su trabajo está en la lista de los esenciales “cuando llevamos haciendo lo mismo toda la vida”. “No somos ni más ni menos que nadie, añade, hacemos ahora y antes lo mismo y qué poco se acuerdan de nosotros”. Lamenta que además justo esta situación tan complicada y peligrosa llegara en medio de una movilización agraria que había logrado unir a los agricultores y concienciar a la sociedad  y a los propios políticos. Confía en que todo ello se retome.

Por lo pronto Antonio sabe que esta primavera “el campo está mejor que nunca” y reconoce la llegada de unas lluvias a su tiempo pero añade “ahora lo que tiene que valer es el producto” que parte de una línea de salida marcada por excedentes y parón de dos meses o más. Antonio está pensando en nuestro producto estrella, la uva y el vino.

Por lo demás, Antonio Panadero me dice que durante todas estas semanas de confinamiento, ellos, los agricultores, “hemos estado en la gloria bendita en nuestros campos”. Allí la normalidad era la tónica general salvo algunos detalles, como traslado de trabajadores, que se han ido resolviendo.

Mientras, los días y las semanas pasan y un grupo de agricultores sigue desinfectando las calles de Campo de Criptana “para el bien de nuestro pueblo”.

 


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