La Virgen de Criptana, más cerca que nunca

 Un Día de la Virgen con las puertas abiertas a la oración y al encuentro

Laura Figueiredo (5 de abril de 2021).- Llega el Lunes de la Virgen y Campo de Criptana se vuelca con su patrona con mayor entusiasmo y ganas si cabe que nunca. Este año la pandemia sí ha permitido abrir las puertas de la ermita a todos los vecinos para visitar y rezar a la Santísima Virgen de Criptana.

Y hasta el cerro y desde el Domingo de Resurrección sube la gente para acompañar a su patrona en la alegría de ver a su hijo, Jesús, resucitado tras el dolor de la pasión y muerte. A pesar de mascarilla, distancia, mucho gel y orden, el encuentro es lo más parecido a la normalidad. No faltan las vísperas, la misa por la mañana y por la tarde y el rezo del rosario. No faltan los grupos de amigos y familias que suben hasta el cerro andando ni los coches que inundan ordenadamente el aparcamiento. Ahí están los hornazos, la venta de recuerdos y una Junta formada por hombres y mujeres que trabajan desde la responsabilidad y la alegría de recibir en el santuario la visita de los criptanenses. Un equipo de personas que ponen tiempo, conocimientos y esfuerzo para que todo siga estando.

El presidente de la hermandad, Jesús Delgado, nos dice que la Junta ha querido acercar la Virgen lo más posible a los criptanenses. Ante la imposibilidad de que la imagen bajara al pueblo, la opción era facilitar la visita y la cercanía a la patrona. Y al final, como dice el presidente “la Virgen está más cerca que nunca de los criptanenses”. Una frase que menciona en su doble sentido. Por una parte, es cierto que la figura de la patrona se bajaba de su camerín para colocarla a ras del suelo y a la altura de los feligreses. Una forma de facilitar esa proximidad física que también el devoto busca y necesita cuando se arrodilla para rezar ante la patrona.

 

El otro sentido de “más cerca que nunca” es ese sentimiento de cercanía especial que surge en los peores momentos hacia “nuestra Virgen” y la pandemia sanitaria que vivimos lo está siendo. Jesús Delgado está convencido que este año nos arrodillamos ante la Virgen con la sincera búsqueda de ayuda y protección y también con el agradecimiento porque a pesar de los pesares siempre hay motivos por los que dar gracias.

Todo ello, ante una Virgen de Criptana vestida con sus mejores galas como debe ser. El manto del pueblo, donado por Campo de Criptana en 1972 y la medalla que recibía de los criptanenses a través del Ayuntamiento. La figura lleva la corona procesional y lo que es más importante la Virgen mira, escucha y acoge.

Sí, aún faltan muchas cosas para que el Lunes de la Virgen sea como era. Jesús Delgado prefiere mirar desde lo logrado y recuerda la tristeza de festividad del año pasado cuando en la misa, con el santuario cerrado, solo estaban cinco personas. “Qué tristeza tan tremenda” apunta Jesús quien enseguida nos invita a mirar el cerro este año. Un cerro con luz, con el color de la gente y sobre todo con las puertas abiertas a la cercanía y a la veneración a una patrona que ha bajado del camerín a falta de poder bajar hasta la parroquia criptanense. Una festividad a la que la Junta de la Hermandad de la Virgen de Criptana llega con “ilusión comedida” y en la confianza de que las vacunas y la concienciación de la gente junto con la ayuda de la Virgen nos llevarán poco a poco a recuperar lo perdido. Sí, faltan aún muchas cosas pero en cualquier caso muchas menos que el año pasado.

 Devoción y generosidad

Hace poco se compartía a través de las redes sociales un vídeo elaborado desde la Hermandad de la Virgen de Criptana en el que la Junta Directiva y en concreto el presidente, Jesús Delgado, exponía la fatal repercusión económica de la pandemia sobre las cuentas.

Jesús explica que la respuesta a la petición de apoyo económico ha sido y sigue siendo generosa. El presidente recuerda que son muchos los gastos de mantenimiento del santuario mientras que se han cerrado o reducido algunas fuentes de ingresos. De manera especial de refiere el presidente a las subastas, parte de la tradición de Campo de Criptana, y que siempre han aliviado las cifras de los gastos permitiendo incluso acometer proyectos. Ahora, todo anda parado pero con la confianza de que vendrán vientos mejores y la generosidad de los criptanenses no faltará.

 

 

 


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