Josefina Gómez Perucho, la funcionaria decana en el Ayuntamiento criptanense y su posjubilación  

“El mayor reconocimiento es el de la gente, el trato humano y su agradecimiento”

Laura Figueiredo (23 de enero de 2024).- Llega hasta “a la vuelta de la esquina” con más de un enfoque y todos ellos dentro de su ámbito laboral. Lo hace como decana entre el personal de oficinas del Ayuntamiento criptanense, por haber sido la primera mujer funcionaria en el consistorio y por su decisión de ser una posjubilada en medio de un mundo de prejubilados. Cuarenta y cuatro años en el Ayuntamiento que le permiten hablar del antes y el ahora de una institución que ha ido sumando responsabilidades y trabajadores para dejar de ser ese Ayuntamiento básico y sencillo que nuestra entrevistada conoció en sus primeros años de trabajo.

Es Josefina Gómez Perucho y va camino de trabajar un segundo año extra por encima de la edad de jubilación. Y lo hace porque le gusta su trabajo, le gusta estar ocupada y activa y se siente bien para seguir acudiendo a su puesto todas las mañanas desde las 8 a las 3 de la tarde.

Empezó a trabajar en 1979 cuando saca la oposición como auxiliar administrativo para luego pasar a ser administrativa. Ha pasado por muchos departamentos y ello la convierte en una funcionaria multifuncional y además ha trabajado a las órdenes de seis alcaldes. Desde hace más de quince años trabaja en Urbanismo.

Josefina Gómez reconoce que las condiciones laborales de un funcionario se hacen muy compatibles con la vida. Fue la primera mujer funcionaria en entrar a trabajar en el consistorio y recuerda con agradecimiento como se le trato en ese inicio como una compañera más.

Es una persona vitalista y amante de su trabajo que siempre ha querido hacer bien, pero sorprende cuando al final de la entrevista nos descubre lo que en realidad le hubiera gustado ser y no es precisamente administrativa en un ayuntamiento. ¡Ah! y nos confiesa que se volvería a presentar a un concurso en la TV como ya hiciera hace años junto a su hijo Pablo en el famoso “Atrapa un millón” Y a punto estuvieron de ganar.

-Josefina ¿por qué sigues trabajando en el Ayuntamiento tras 44 años y superada la edad de jubilación? Y más en medio de un mundo de prejubilaciones.

Pues mira, es un trabajo que me gusta y he pasado por muchas etapas. Etapas en las que estaba muy comprometida por factores personales y entonces sí que, me hubiera gustado jubilarme; tenía que ayudar en casa, ayudar a mi marido… pero ahora que no tengo ese condicionante, sigo sintiéndome activa y con un trabajo que me gusta. Soy una persona a la que le gusta hacer siempre algo. No me gusta estar parada. Ahora mismo estoy encantada con lo que hago. ¿te parecen pocos motivos para seguir en activo?

“Sigo sintiéndome activa y con un trabajo que me gusta. Soy una persona a la que le gusta hacer siempre algo y no me gusta estar parada”

 

-¿Hasta cuándo?

Sé que va a llegar el momento de decir hasta aquí y de hecho ya me queda poco para jubilarme, poco menos de un año. Me jubilaré a finales de este año, aunque es cierto que podría estar otros tres años más. De momento, creo que lo haré así. Hay que saber decir hasta aquí y dejar paso a otras personas. Todo tiene sus etapas.

-¿Te da vértigo eso de la jubilación?

Por un lado, sí y por otro sé que viene bien hacer otras cosas, pero es que esas cosas ya las hago yo sin necesidad de jubilarme. Por el momento, he decidido seguir este año y es que estoy contenta.

-¿No sueñas con que el despertador no suene a las 7 de la mañana o antes?

¿Sabes qué pasa? Que estoy tan acostumbrada a levantarme temprano que incluso cuando no tengo que madrugar me despierto. Soy más de día que de noche.

-Eso, una vez que te jubiles, es cuestión de tiempo.

No te digo que no, pero son casi 45 años levantándome temprano y no lo veo fácil.

-¿Cómo era ese Ayuntamiento de 1979?

Pues hace 45 años en el Ayuntamiento había mucha menos gente. Era mucho más sencillo de lo que es ahora, se trabajaba todo con medios manuales. Yo como tenía buena letra era quien pasaba los libros de actas que entonces se hacían a mano. Todo era manual y lo más en esos años era tener una multicopista. Lo de las fotocopiadoras vinieron después y como una gran cosa hasta que ya llegaron los ordenadores con unas pantallas enormes y con el lenguaje ese del MS-Dos y con impresoras de papel continuo… Luego los ayuntamientos fueron teniendo más y más responsabilidades y todo tuvo que cambiar. En fin, hace 45 años todo era mucho más sencillo y básico.

“Hace 45 años todo era mucho más sencillo y básico”

 

-Dices que las actas las pasabas a mano. Ahora no se puede trabajar sin un Word o un Excel como mínimo.

Cuando empezó a informatizarse todo con los ordenadores recuerdo que íbamos a clase para aprender a usar el MS-Dos que lo miras ahora y ¡madre mía! La verdad es que ha sido un proceso que no me ha costado, hemos ido al tiempo de las novedades. Sí, han sido cambios enormes. El propio papeleo y los trámites se han multiplicado. A la hora de redactar un acta eran unos pocos folios ahora todo se hace más complicado. Una licencia de obra se daba en diez líneas y ahora no, ahora hay que hacer referencia a todo.

-¿Cómo es ahora el Ayuntamiento?

Ha cambiado hasta el propio edificio y con él la forma de trabajar y relacionarnos. Entonces había un patio en el centro donde estábamos todos los de oficinas juntos. Luego estaban aparte la Policía, el aparejador e intervención y arriba alcaldía. Estábamos todos mucho más unidos y todos los días prácticamente se tenía ocasión de saludar a todos tus compañeros. Cuando ya se hizo el nuevo edificio, ese espacio común desaparece y se hacen espacios diferentes para cada servicio. Al diversificar el espacio y, por otro lado, aumentar el personal, es más difícil tener esa relación cercana. Pero bueno, también hay otras ventajas como poder prestar un mejor servicio a nuestro pueblo.

-¿No te sorprendió que en el 79 cuando entraste no hubiera ninguna mujer?

Pues no, solo pensaba en que había pasado las pruebas para trabajar en el Ayuntamiento y me sentía orgullosa. Entramos Pepe de la Osa y yo como interinos y al año ya se convocó la plaza fija. El secretario recuerdo que era quien nos preparaba los temas y él nos los preguntaba. Eso ahora es impensable.

-¿Has sufrido en algún momento discriminación por ser mujer?

Yo fui la primera mujer que entró y no había nada más que hombres y eran un encanto, desde el primer momento me acogieron con los brazos abiertos, como una compañera más. Y con un trato no solo correcto sino amable.

“Fui la primera mujer que entró a trabajar al Ayuntamiento y desde el primer momento me acogieron con los brazos abiertos, como una compañera más”

 

 

-¿Cómo ves el tema de la igualdad que estos años ocupa un lugar prioritario en todas las agendas?

Hay muchos planes, leyes, normas y proyectos para aplicar en la administración pública y en todas partes, pero soy de las que pienso que la igualdad se educa en las familias y desde pequeños, según se va creciendo. Es muy difícil tener igualdad real cuando ésta es impuesta. Y, aunque creo que la educación en igualdad es fundamental vivenciarla desde pequeño, no cabe duda que una normativa que la propicie es necesaria.

-¿Cómo viviste ese proceso de transición a los ayuntamientos democráticos?

Era un tiempo de muchos cambios y conflictos a la vez que de mucha ilusión y ganas de que las cosas cambiaran. Había mucho paro y cuando llegaba la vendimia recuerdo que se hacían huelgas en la puerta del Ayuntamiento y no nos dejaban pasar a trabajar. Es cuando comienzan los sindicatos, las reivindicaciones y se hacían piquetes. En las primeras elecciones que se celebraron había también mucha desconfianza. Todo esto, afortunadamente, ha cambiado y hemos aprendido a convivir democráticamente, tanto funcionarios como políticos dentro del Ayuntamiento. Los primeros alcaldes no cobraban sueldo y menos había liberados y eso ahora es algo que se ve con toda normalidad y necesidad.

-En todos estos años has conocido a muchos alcaldes.

Entré con Antonio González y luego estuve con Ramón García-Casarrubios; fueron muchos años con Joaquín Fuentes para entrar Santiago Lucas-Torres y luego su hermano Antonio y ahora Santiago Lázaro.

-¿Has trabajado directamente con ellos?

La mayor parte del tiempo he trabajado en secretaría sobre todo con Joaquín Fuentes. La secretaría incluía muchas cosas desde adornar el Ayuntamiento en Navidad y mandar felicitaciones a llevar registro, rentas, catastro… También estuve trabajando en alcaldía. Ahora y desde 2007 estoy en Urbanismo.

-Eras multifunciones.

Yo y los funcionarios en general estábamos dispuestos a hacer lo que nos tocara hacer. Ahora todo está mucho más delimitado y cada uno tiene sus funciones. Antes el funcionario tenía una disponibilidad que ahora, quizá por la especificidad de las funciones de cada uno, se da menos.

-Y qué me dices de la mala fama de los funcionarios.

Ser funcionario siempre ha estado mal visto y tenido mala fama. Pero eso es como en todos sitios, hay trabajadores que te atenderán bien y otros que no. No se debe generalizar porque los hay de las dos maneras. Yo, es verdad, que he tratado que la gente esté contenta, la he tratado lo mejor que he podido y me he puesto en su lugar con el fin siempre de resolver. Es mi forma de ser y estoy convencida de que la mayoría de los funcionarios somos gente que intenta hacer bien su trabajo.

“Estoy convencida de que la mayoría de los funcionarios somos gente que intenta hacer bien su trabajo”

 

-Contenta con tu trabajo en todos estos años y satisfecha.

Sí, claro que sí.  Ya te he dicho que me gusta mi trabajo y que por eso no me he jubilado todavía. El mayor reconocimiento es el de la gente, el trato humano y su agradecimiento. Con eso me siento más que satisfecha con mi trabajo.

-Siempre he dicho que el trabajo de funcionario es el único trabajo compatible con la vida.

Pues sí, puede que lleves razón. El horario permite compatibilizar tu vida personal y laboral. Y yo esa compatibilidad la he tenido con mi casa, con mis hijos, y a posteriori con las circunstancias de mi marido y su enfermedad.  

-¿Entiendes que muchos jóvenes quieran ser funcionarios?

Lo suyo es que trabajen en lo que les guste y apuesten por ello. Ser funcionario no a todo el mundo le gusta, aunque entiendo que la seguridad que ofrece, es un plus para poder iniciar una vida con una proyección de futuro. El mundo laboral está complicado hoy en día.

-Esto te ayuda a apreciar más tu trabajo.

La verdad es que es el trabajo que siempre he tenido por lo que no puedo valorarlo desde la experiencia de otros empleos, pero sí por mi vivencia personal. Y otra cosa, el entrar en la administración no es tan fácil. Yo antes de presentarme al Ayuntamiento me presenté a otras dos oposiciones. Para la Caja de Ronda, con 19 años me fui a examinar a Ronda y ese viaje fue lo mejor de la oposición. Estuve preparándome contabilidad y cálculo mercantil y ahí vi por primera vez lo que era una oposición: miles de personas para pocos puestos. Luego, me presenté al Instituto Nacional de Previsión, que era la antigua Seguridad Social, y ahí me quedé la quinta para cuatro plazas. La tercera oposición fue para el Ayuntamiento de Criptana y entré y desde entonces hasta ahora. La verdad es que sí que aprecio mi trabajo.

-¿Algo negativo de ser funcionario y tu trabajo? Sin duda la política siempre está por medio y eso es un tema delicado.

Sí, así es. Es complicado el poder compaginar el trabajo con las políticas que se ponen en marcha desde el Ayuntamiento. Lo que pasa es que si todos entendemos que estamos para realizar un servicio a nuestro pueblo y a sus ciudadanos ese aspecto resulta difícil verlo en negativo. En cualquier caso, como dices, la política es un tema delicado y el funcionario debe saber estar y trabajar siempre desde su profesionalidad y discreción.

-Un compañero que recuerdes especialmente.

Cedenilla, sin duda un funcionario de los pies a la cabeza. Antonio me enseñó mucho y le admiraba.

-¿Y un alcalde?

Es difícil contestar esta pregunta, todos trabajan para hacer realidad su proyecto para el pueblo y eso es muy bueno. Quizá yo recuerde de forma especial a Antonio González, pues fue el alcalde que había cuando yo empecé a trabajar. De todas formas, todos tenemos cosas buenas y cosas menos buenas.

-¿Por cierto te volverías a presentar a otro concurso en la TV? En “Atrapa un millón” estuviste a punto de ganar junto a tu hijo Pablo.

Fue una experiencia fantástica y sí, me volvería a presentar. Allá fuimos a Barcelona con todos los gastos pagados y casi lo logramos.

--Imagino que no durarías en volver a ser funcionaria si nacieras de nuevo.

Pues ya no lo sé, es que yo no hubiera querido ser funcionaria.

-Esta sí que es buena.

A mí me hubiera gustado ser piloto. Ese era mi sueño. Lo que pasa es que los caminos te llevan por otros sitios. También es que yo cuando termino COU lo que quería era trabajar y ganar dinero. No tenía paciencia para esperar más y me puse a preparar oposiciones con la idea clara de ponerme a trabajar cuanto antes.

A mí me hubiera gustado ser piloto. Ese era mi sueño. Lo que pasa es que los caminos te llevan por otros sitios”

 


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