De San Isidro a la Virgen y de la Virgen al portal de Belén

Entre hojas y ramas con los trabajadores de jardines

Laura Figueiredo (18 de diciembre de 2020).- Somos muchos los criptanenses que todos los años por estas fechas nos acercamos al inicio del camino de la Virgen para coger alguna rama de pino con la que adornar nuestras casas en los días previos a la Navidad. Unas ramas que llegan hasta nuestros portales de Belén tras una cadena de manos jardineras que durante todos estos meses podan los árboles de Campo de Criptana. En esta ocasión, las ramas llegan de San Isidro podadas por Paco Parreño, el santero de la ermita. Desde ahí José Luis Sánchez, tractorista del Ayuntamiento, las lleva hasta donde desde hace años los vecinos saben que encontrarán pino con el que poner un toque navideño en los hogares criptanenses.

Así que esta vez muchos de los belenes de nuestro pueblo se adornan con un trocito de San Isidro gracias a la poda que la Hermandad está haciendo entre los pinos de la zona. Es Paco Parreño, el santero, quien con sierra en mano lleva semanas podando y amontonando ramas. Y es que ya tocaba, tras mucho tiempo, hacer un buen repaso a los pinos que acompañan a San Isidro durante todo el año. 

Dos remolques hasta arriba de pino son los que José Luis Sánchez ha descargado tras el patio del colegio de la Virgen de Criptana. Nuestro tractorista lleva 15 años trabajando en el Ayuntamiento y nos cuenta que hace ya bastante tiempo que el Ayuntamiento tomaba la decisión de facilitar pino a los vecinos por estas fechas. Algo que se ha convertido en una buena costumbre. Una forma, tal y como nos explicaba José Luis, “que evita que cada uno vaya por ahí cortando ramas a su manera y sin orden ni concierto”. Aún así, añade este trabajador municipal que “siempre hay quien sigue por su cuenta arrancando de un sitio y de otro”.

En todos estos años que lleva trabajando en el Ayuntamiento, José Luis asegura que ha recogido millones de hojas y añade que “con la edad me da que se multiplican y son más grandes”. Estos meses toca podar y recoger muchas hojas, un cargamento con el que llena el remolque y vacía en la antigua cantera de Horcisa.

Junto a José Luis y entre ramas y hojas me encuentro también con sus compañeros, un buen grupo de trabajadores del servicio de jardinería municipal. Están trabajando en la calle Cristo en una de las mañanas más frías de este mes de diciembre. Unos podan, otros barren y otros, junto al tractorista, cargan el remolque para vaciar una vez lleno.

 Ahora toca podar y barrer

De la poda de encargan Jesús Quintanar y Santiago Vicente del Valle, dos profesionales contratados por el Ayuntamiento que subidos en los andamios podan los aligustres de la calle del Cristo. Esta vez con unas buenas tijeras es suficiente; la sierra se reserva para árboles mayores que también los hay en Campo de Criptana. A estas alturas pinos, moreras, plátanos, aligustres… están todos prácticamente podados. Y es que hay muchos más árboles de los que podemos pensar sobre todo si nos fijamos en las calles que van de la carretera de Pedro Muñoz que divide el pueblo hacia la vía del tren. Un trabajo que Jesús y Santiago nos dicen que una vez que se conoce no es difícil aunque como en todo hay que saber y tener una idea clara. Casi más que la dificultad en la poda ven el peligro de subir bien alto en los árboles grandes como los que hay en el parque municipal. No se entretienen y siguen podando los aligustres en forma de copa para que luego crezcan bonitos. Una labor que se repite todos los años.

Seis meses que se pasan demasiado deprisa

Mientras, un grupo de trabajadoras del plan de empleo (en total son 7) se encargan de barrer y de amontonar las ramas que luego se echan en el remolque. Hablo con algunas de ellas. Ángela París, Miriam Rodríguez y Rachida Chafik es la primera vez que entran en un plan de empleo. Les gusta mucho su trabajo en jardinería y limpieza a pesar del calor del verano y el frío del invierno que es duro “pero aquí enseguida te acostumbras y se pasan los días demasiado deprisa” apunta Miriam. A las tres se les han hecho cortos estos seis meses tras los cuales podrán cobrar el paro durante otros tantos meses. Ven en este trabajo una ayuda importante y puntual a una situación laboral complicada. En unas semanas finalizan sus contratos y como dice Rachida “veo la que nos va a caer… la situación va a empeorar”. Ángela tampoco se  muestra muy optimista y afirma que “si antes el empleo estaba muy mal entre los jóvenes, creo que ahora peor”. Se lamenta de que en todas partes pidan experiencia y apunta “que siempre hay una primera vez y se necesita esa oportunidad”. Me dice muy convencida que terminará sus estudios de la ESO que tuvo que dejar a medias. Por su parte, Miriam señala que “si no hay trabajo ni para los jóvenes con preparación pues menos para nosotros que no tenemos ninguna formación”.

José Luis sigue subido al remolque mientras que otras dos personas del plan de empleo echan ramas y hojas. Acaba de descargar en el camino de la Virgen y ahora toca poner dirección con el tractor hacia la antigua cantera.

Más árboles de lo que pensamos

El segundo encargado de jardinería, Ignacio Vela Muñoz, se incorpora al grupo después de haber plantado unas cuantas flores en los macetones del Convento, flores que le han acercado desde el CEE María Auxiliadora. Nos cuenta que en los jardines siempre hay cosas que hacer y todos los días hay tarea. Lo único que les para es la lluvia y como bien dice, son días contados porque llover llueve poco. Nos explica que la poda es lo que más trabajo lleva pero a ello hay que sumar abono, recorte de setos y plantas en general, trasplantar flores… y mucha limpieza y mantenimiento. Ignacio nos asegura que igual que hay más árboles de los que creemos en el pueblo también hay más zonas verdes de lo que podemos pensar y a ello se suman las rotondas que hay que cuidar mucho, la piscina, las pistas deportivas…. En fin, que cada época del año tiene su trabajo “y habrá que hacer lo que haya que hacer y de la mejor manera para que el pueblo esté bien”. 

 


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