En enero se vacunará a los ancianos y a la totalidad de la plantilla de la Residencia Sagrado Corazón de Jesús de Campo de Criptana

 La primera dosis está prevista para el mes de enero y la segunda en febrero

Laura Figueiredo (29 de diciembre de 2020).- La vacuna de la esperanza está ya cerca para las aproximadamente noventa personas mayores que viven en la residencia Sagrado Corazón de Jesús en Campo de Criptana de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados. A los residentes se suma finalmente la plantilla de trabajadores al completo, unas 35 personas. Está previsto que la primera dosis se administre en el mes de enero y la segunda en febrero según nos informa la Madre Clara Morales.

Hace unas semanas que desde Sanidad se solicitó a la residencia la lista de personas que se vacunarían frente al coronavirus SARS-COV2. A cada una de ellas se le ha pedido su consentimiento. Unas lo han hecho a través de sus familias y tutores mientras que las personas que sí están capacitadas para decidir por ellas mismas lo han hecho directamente y de manera totalmente libre. De hecho, ha habido una minoría que no ha firmado su consentimiento. Una decisión muy personal que hay que respetar nos apunta la Madre Clara. En cuanto a los motivos de esta negativa la religiosa no nos sabe decir el porqué pues no lo ha preguntado pero sí que nos insiste en que a todos se les ha informado sobre la características de esta nueva vacuna. 

Además, hoy mismo, la residencia ha recibido la aprobación para vacunar a la totalidad de la plantilla de la Residencia Sagrado Corazón. En este sentido, la Madre se mostraba muy contenta ya que en principio la diana de la vacunación estaba puesta en los residentes y en el personal de plantilla con contacto directo con las personas mayores. Desde la residencia se solicitó a Sanidad que se ampliara esa diana a toda la plantilla incluyendo personal de mantenimiento y cocina pues de una forma u otra conviven en los mismos espacios. Finalmente, la respuesta desde Sanidad ha sido afirmativa por lo que son unas 35 personas más las que tienen la posibilidad de vacunarse frente al SARS-COV2 además de las seis hermanas que viven en la residencia.

Todos ellos saben que no hay que bajar la guardia en ningún caso y hay que seguir muy vigilantes con todas las medidas habidas y por haber para no dejar pasar el virus al interior de la residencia. De hecho, la residencia Sagrado Corazón puede decir bien alto que hasta el momento no ha tenido ningún caso de infección por Covid-19.

Confianza y el agradecimiento a los científicos

La Madre Clara es de las muchas personas que ven en la vacuna esperanza e ilusión y confianza en los profesionales que están luchando en tiempo record contra la Covid-19 con todos sus conocimientos y medios. “Algo, puntualiza, que no hace olvidar que junto a la esperanza la nueva vacuna también crea incertidumbre ya que como tantos medicamentos tiene sus contraindicaciones. “Nos abre un horizonte que no es fijo, añade la Madre, pero no hay que perder la esperanza y la confianza en la sabiduría de los científicos”. Por ello, esta religiosa nos dice que “habrá que seguir rezando porque desde la fe vemos que Dios está actuando ahí, en la investigación y en la búsqueda de una solución”. Por ello el agradecimiento de la hermana va por delante: “Un agradecimiento muy grande el que tenemos que tener a todos estos investigadores que trabajan para el bien de toda la sociedad”. “En medio de tanto ruido, señala la Madre, hay gente que lucha por el bien de las criaturas y hay que valorar y agradecer su trabajo”

Una Nochebuena diferente en medio del Misterio

La Madre Clara nos explica que este año la Nochebuena en la residencia fue diferente “aunque el Misterio está ahí, en medio de todos nosotros”. Nos dice cómo todo el equipo ha trabajado en los día previos a la Navidad para crear en lo posible ambiente navideño con adornos para el árbol y para la casa implicando desde el principio a los ancianos de manera especial en el belén y el Misterio del nacimiento de Jesús.. Mientras, las hermanas y todo el personal ponen todo su cariño en cada una de las personas mayores pero como nos añade la Madre, “el calor de la familia no lo podemos sustituir, no es lo mismo”. Se ha echado de menos sobre todo a las familias pero también a los grupos de voluntarios o a esa rondalla o charanga que llevan todos los años el sonido de la Navidad.  

Las familias han estado presentes a través de detalles que les han hecho llegar a los padres y abuelos, llamadas y algunas videollamadas y esas cartas de los nietos… “Ellos y nosotras nos sentimos siempre muy arropados por el pueblo que se vuelca con la residencia”.

Desde marzo es mucho tiempo

La Madre sabe mejor que nadie que esto es largo y duro para unas personas que del día a la noche se vieron encerradas sin poder salir y sin poder ver a sus amistades y familiares. El verano tras la reja fue una alegría que duró poco porque desde septiembre o antes las puertas se volvieron a cerrar en la Residencia del Sagrados Corazón de Jesús.

Una situación que muchas personas mayores entienden y a la que se adaptan como a tantas otras cosas se han tenido que adaptar a lo largo de sus vidas, con mucha resignación. Hay otras personas que no alcanzan a entender lo que está ocurriendo. “Se te parte el alma, dice la Madre, cuando preguntan por qué ya no vienen sus hijos y nietos a visitarles”. Para ellos solo cabe dos respuestas: han dejado de quererles o las hermanas no les dejan entrar. En fin, que como dice la Madre Clara “por mucho cariño que pongamos nosotras y los trabajadores no podemos sustituir el cariño de la familia”.

En cualquier caso las hermanas están muy agradecidas al voluntariado en general, al Ayuntamiento y al pueblo de Criptana por su generosidad y apoyo a la residencia siempre, antes y durante la pandemia. 

 

 


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