Bárbara Ruiz Prado, dependienta por vocación

Bárbara Ruiz Prado, entre Alcázar y Criptana

 “El ser dependienta en una tienda es un oficio que tienes que educar y formar”

                                             (Foto Aníbal Ruiz)

Laura Figueiredo (1-2-2019).-Es joven y lleva trabajando como dependienta casi 15 años y es que empezó jovencísima. Un oficio que para ella es también una vocación que ha sabido formar y educar. Le encanta su trabajo, el trato con la gente es lo mejor y a la vez lo peor en un trabajo de cara al público donde la paciencia se hace imprescindible. Su trabajo entre Alcázar de San Juan y Campo de Criptana le permiten ver diferencias en la manera de vender y  de comprar en un sitio y en otro. Dice que ni mejor ni peor, simplemente formas distintas.

Bárbara Ruíz Prado es dependienta en la tienda de moda de hombre, Élite (con tienda en Alcázar y Criptana). Aprendió un oficio que buscó cuando descubrió que no quería trabajar de administrativa en una oficina encerrada entre papeles. Le gusta el trato con la gente, charlar y conocer personas. Deja claro que ser dependienta es más que pasar un código de barras o colocar ropa. Detrás, hay siempre conocimientos comerciales porque todo ayuda a vender. Desde cómo colocar un escaparate a cómo combinar un conjunto. Además, pronto tuvo que aprender a coger una manga o un bajo y saber cuándo una chaqueta sienta bien o mal.

Es curioso lo que Bárbara Ruiz nos cuenta sobre las diferencias a la hora de comprar y vender en Campo de Criptana y en Alcázar. En el primer sitio todo resulta más familiar y el dependiente ejerce como tal tras el mostrador mientras que en Alcázar la gente es más de “autoservicio”.

De la moda masculina, Bárbara nos dice que los chicos hace tiempo que empezaron a preocuparse por su imagen y a buscar su estilo. A Bárbara le gusta su trabajo y sabe de lo que habla. La entrevistamos en la tienda de Alcázar que es donde lleva trabajando más años.

 

-Bárbara, llevo mucho tiempo viéndote en Élite.

Pues ya son muchos años, era una cría cuando empecé. Echando cuentas… son 14.

-Eso es porque sabes hacer bien tu trabajo y además te gusta.

Me gusta mucho. Cuando terminé el Instituto con 18 años no sabía qué hacer. Estudié un módulo de administrativo pero en las prácticas vi que a mí eso no me gustaba. Necesito estar en contacto con la gente y en una oficina llena de papeles… no puedo estar. Me apetece charlar con los clientes,  entablar una conversación, el trato con la gente… así que me puse  a echar currículums por las tiendas de la Castelar y me llamó Fernando de Élite y aquí sigo. Hice la entrevista y entré directamente en la tienda de Alcázar. En esos primeros cinco años aprendí mucho, luego estuve otros cinco en la tienda de Criptana para volver a Alcázar, donde llevo otros cuatro.

-Es que ser dependiente es un oficio y exige unos conocimientos.

Para empezar, lo tienes que tener en la sangre, para mí es vocación. Es un oficio que tienes que educar y formar. Esto va más allá de pasar un código o de colocar ropa; cuando llega una nueva colección es combinar modelos con una idea clara de venta; los escaparates de una forma u otra  dependiendo de la temporada. Que es tiempo de comuniones, pues escaparate de vestir y sastrería o que empieza el insti pues vaqueros, mochilas, sudaderas. Todo tiene su estrategia y según aciertes así vas a vender.

“En nuestro trabajo hay mucho de estrategia comercial y según aciertes así vas a vender”

-Además habrá que saber de sastrería en este caso.

Claro, saber de tejidos, de camisas, cuellos, modelos, si admiten corbata o pajarita y mucho de combinaciones para que quede bien contrastado el conjunto. Y por supuesto hay que saber de sastrería porque, aunque  nosotros no los hacemos, hay que tener muy claro cómo coger  una manga, un bajo… o por dónde meter o sacar para que una chaqueta ajuste bien.

-Estarás muy puesta en moda.

Pues hay que estar y conocer para asesorar a la gente. Nosotros no solo vendemos también asesoramos.

-Parece que ahora los jóvenes se arreglan más.

Si te refieres a chaquetas, trajes, corbata… pues es verdad que se arreglan más. Antes, para una Nochevieja no se les ocurría a los jóvenes ponerse una corbata o pajarita y ahora sí. Y en las bodas pasa lo mismo, van más elegantes  incluidos los niños porque tenemos tallas desde los 8 años. Es un boom, a la gente le gusta vestirse bien y busca sobre todo un estilo informal. Ahí está la americana con unos vaqueros que se lleva mucho y es una combinación que a mí me gusta y me parece muy acertada. Es una manera de ir arreglado pero cómodo y no tan formal. Y esto se lleva para todas las edades, desde niños de 8 años y adolescentes a jóvenes y en general para todo el público. Es la moda del “vestido pero informal”.

“Es un boom, a la gente le gusta vestirse bien y busca sobre todo un estilo informal”

-Todo esto que nos cuentas nos enseña un error frecuente, pensar que cualquiera puede ser dependiente.

Creo que para estar cara al público tienes que saber lo que vendes, los tejidos, combinaciones... No es lo mismo que una franquicia donde la ropa se coloca según las fotos que se les manda desde una central o que tiene sus propios escaparatistas. El ser dependiente en una tienda implica y exige más: hablas con proveedores, datos de almacén, etiquetado... Hay una calidad de trato y en el servicio.

“Cuando hay un buen dependiente hay una calidad de trato y de servicio”

-Una curiosidad, ¿sabemos ponernos una corbata?

No, las pajaritas son de clip y se ponen muy fácilmente. La corbata dejamos el nudo hecho a la mayoría de los chicos para que solo tengan que tirar y ajustarla. Bueno, es cuestión de práctica.

-Has trabajado en Criptana y en Alcázar. ¿Hay diferencia a la hora de vender?

Estuve allí cinco años  (en Criptana) y sí hay diferencia. Criptana es como más familiar, la gente te conoce y pasa a la tienda, te saluda, te va conociendo y se deja asesorar. Escuchas a la madre, qué es lo que necesita su hijo… y si sale bien y les gusta para las siguientes ocasiones recurren a ti de nuevo. Sí, se vende de manera distinta, en Criptana, como te digo, van las madres, es todo más familiar y  piden opinión. En Alcázar, a la hora de comprar algo la gente va más a su aire, no te piden opinión. Hay gente que prefiere que no la atiendas, la mayoría se sirve sola aunque siempre tienes que estar atenta a lo que busca para facilitar las cosas pero de una forma discreta, casi que no se note tu presencia. Allí, en Criptana, se ejerce más de dependiente de mostrador de toda la vida. Es más, ya sabes que en Criptana todavía se deja la ropa para probar en casa. En Alcázar esto no existe.

“En Criptana la venta siempre es más familiar, en Alcázar la gente va más a su aire”

-Has mencionado a las madres. Cuéntame esto de las madres

 En el tema de la ropa para los hijos y maridos es verdad que las madres van por delante y se llevan las prendas a casa para probar sin problema. Se da más de un caso en el que conozco a las madres y a los chicos no (risas)

-Pero la moda desde hace tiempo es también cosa de ellos.

¡Por supuesto!  De hecho los chicos quieren vestirse bien y se preocupan por su imagen. Los más jóvenes van buscando su personalidad, quieren escoger la ropa. Cada vez vienen más y saben lo que quieren o al menos tienen claro lo que no quieren y no les gusta. Y ahí estamos nosotros, los dependientes para aconsejar.

“De hecho los chicos quieren vestirse bien y se preocupan por su imagen”

-Diferencias a la hora de comprar una mujer y un hombre.

Hay diferencia. Las mujeres vamos  más a nuestro aire, no nos dejamos aconsejar y lo tenemos más claro, parece que sabemos lo que queremos. Los chicos se dejan asesorar y guiar más por una mujer. De todas formas, es verdad que a la tienda entra todo tipo de personas.

-¿Es complicado el trato con la gente?

Sí, es complicado trabajar de cara al público. Tienes que aguantar situaciones duras y nunca perder las formas. El cliente siempre tiene la razón y no es así, hay veces que no la tiene pero hay que dársela. Es un trabajo difícil y estamos gente de muchas maneras y formas y tienes que tratar con todo el mundo con mucha paciencia y tacto.

“Trabajas de cara al público es complicado, estamos gente de muchas maneras y formas y tienes que tratar a todo el mundo con paciencia y tacto”

-¿Suele ser exigente la clientela?

Muy exigente.

-¿Cómo ves la venta online?

Pues tiene muchas ventajas. Puedes mostrar en web la ropa que tienes en tienda y las promociones y es un medio más de venta. Élite tiene Facebook e Instagram, es una publicidad gratuita y una ventana abierta. Hay que estar en las nuevas tecnologías.

“La venta online tiene muchas ventajas. Hay que estar en las nuevas tecnologías”

-¿Qué es lo que más se vende?

Pues siempre según la temporada. Si es la vuelta al cole ahí están las sudaderas y mochilas  y si es Semana Santa en Criptana americanas, chinos, camisas y en bodas trajes. Poco a poco hemos tenido que diversificar la oferta.

 

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