Ángel Manzaneque Escobar en su 90 cumpleaños

“Yo no conozco la puerta del paro, esa es la verdad”

Laura Figueiredo (7 de junio de 2022)- Sé que llegadas estas fechas es fácil verle por la tarde en la portada de Pepe Amaro. Sí, un año más allí me los encuentro a los dos. Saludo y me siento porque en la portá de Pepe Amaro siempre hay una silla para sentarse y charlar un rato.

Son Pepe y su vecino Ángel Manzaneque Escobar quien me dice que el 7 de junio cumple los 90. Siento curiosidad por saber en qué ha trabajado. La respuesta es contundente “yo nunca he conocido la puerta del paro”. Y me empieza a contar que si el campo, los albañiles, las vías, la cantera… Era cuando se dejaba pronto la escuela y se empezaba también pronto a aprender uno o más oficios. A la charla se suma discretamente su mujer, Cecilia Díaz-Ropero, y entre los dos van recordando. Los dos han trabajado mucho, han sabido ahorrar y han visto la recompensa: “ahora estamos tan a gusto”.

Una historia que se repite en muchos criptanenses que ya rozan los 90 o los superan. Hay más de un Ángel y una Cecilia en Campo de Criptana.

Feliz cumpleaños Ángel y enhorabuena a los dos.

-Antes decir 90 años era decir muchísimo.

¡Uy madre! Mi padre y mi madre no llegaron. La gente entonces no llegaba. Ahora se llega, pero llegar bien es otra cosa… Yo estoy bien, alguna vez me quejo de la rodilla que estoy operado de las dos. Llevo prótesis y me dejan seguir caminando y haciendo mi vida.

-Me decía que no conocía la puerta del paro en todos estos años. ¿En qué ha trabajado?

Pues es que es así, yo no sé por dónde se entra al paro, esa es la verdad. Empecé de 7 años a trabajar y hasta el final y es que en casa éramos 11 hermanos y yo el menor. Me tuve que jubilar un poco antes, a los 61, por un accidente de trabajo.

-Pues haga memoria y me cuenta.

No, si me acuerdo bien. Estuve trillando aquí donde José Andrés, el de los quesos. Luego me fui con los albañiles. ¿Los maestros te los tengo que decir?

-Pues si se acuerda…

Bueno, ya no existen, pero estuve con Paco Casarrubios. La parroquia era del pueblo y también íbamos a los coceros a arreglarlos; con Conrado, Castiblanque, con el Moreno, que vivía en la calle del Monte... También estuve en El Túnel, una empresa de Alcázar haciendo obras para aguas en un pueblo de Cuenca… ¿Cómo era?... Villarejo de Salvanés.  Y desde ahí me vine a la RENFE a trabajar en la vía, en Ferrovial. Entremedias teníamos mulas en casa y nos dedicábamos al porte con arena y piedra de las canteras para las obras. También trabajé para el campo en ajeno. Me fui de la Ferrovial para irme a trabajar a una cantera de piedra en la calle de la Virgen porque ganaba más que hay que contarlo todo. La empresa era Soto Conesa. Lo que sí que no he hecho es segar, pero lo demás todo en el campo. En fin, que te lo cuento desordenado, pero sí muchos años seguidos trabajando. ¡Ah! y con un camión estuve por lo menos cinco años recogiendo leche para los quesos Muñoz.

-Y me dice su mujer, Cecilia, que también se fue a Madrid.

Sí, después de todo esto, estuve trabajando de albañil en Madrid. A lo primero me quedaba allí la semana, luego pusieron un autobús e íbamos y veníamos todos los días. Allí estuve lo menos 10 años y me levantaba a las 4.30 que a las 5 salía el autobús de la plaza. Y veníamos a las 9.

-Y ya se jubiló con los albañiles.

Por el accidente que tuve, me rompí el tobillo trabajando. Pero también sé lo que es podar con Gavino, José Luis, por lo menos te digo que fueron cinco años. Trabajos que salían para sacar algo más al mes.

-Y todo esto sin pensárselo mucho.

Pues mira, no había mucho que pensar más que había que trabajar. Siempre a lo que iba saliendo y donde podías ganar algo más. No hay que tener miedo a trabajar, aunque no todo el mundo valía para trabajar así. Yo tengo un genio que no me ha gustado estar parado y me las buscaba para no estar sin trabajo y porque tuve el accidente, pero ya fue después de mucho trabajar, con 61 años.

“Siempre trabajando en lo que iba saliendo y buscando donde podías ganar algo más. No hay que tener miedo a trabajar”

-Tampoco habría mucha ley de seguridad laboral.

A última hora sí, pero antes allí íbamos y no pasaba nada porque Dios no quería. En el campo poca seguridad ha habido. De eso y otras cosas no había na. Lo suyo era que fueras buen trabajador y tuvieras buen jefe.

-Y ahora, ¿por qué hay tanto paro?

Pues por esto que te digo. Si le dan una paga ya se apañan más alguna chapuza que otra que va saliendo. Antes no había nada de eso.

“Ahora la gente se apaña con las ayudas y sigue en el paro. Antes no había nada de eso”

-¿Sabe que se buscan camareros y no hay?

Y albañiles. Pero es lo que te digo que lo duro nadie lo quiere. Los chicotes ya no van a vendimiar como antes que íbamos todos, mayores y pequeños y tampoco quieren irse con los albañiles a aprender un oficio. En fin, que hay de todo, pero ni mi mujer ni yo hemos huido del trabajo. Ella ha trabajado también mucho.

-Cecilia imagino que entre el trabajo de casa y la familia no se aburriría.

Ni un poquito y trabajando también mucho fuera. He trabajado mucho en el bar de una cuñada, en la calle de la Virgen y a pintar en las casas y limpiando, vendimiando... Más mi casa, mis chicos… no he parado mientras he podido y muy contenta.

Cecilia: “No he parado mientras he podido y muy contenta”

-¿Antes se vivía más sencillamente?

Antes no teníamos el lujo que hay hoy. Lo de hoy es lujo para lo que había y claro que se puede vivir con menos. Ahora lo que pasa, las casas están llenas de to y sobra de to y antes había menos que hay hoy, no sobraba na.

“Lo de hoy es lujo para lo que había y claro que se puede vivir con menos”

Cecilia.- No nos ha faltado, pero había que hacer muchas cuentas y ahorrar. Compramos un olivar, un cercado con mucho esfuerzo. Todo lo hemos ido ahorrando y lo que tenemos es todo de nuestro trabajo. Pues mira, ahora hemos podido hacer obra en la casa y hemos puesto todo en la planta baja para no tener que subir las escaleras que ya cuesta. Estamos muy a gusto.

-Ángel, ¿qué hace durante el día?

Cuando empieza el buen tiempo, pues me voy a echar la tarde con Pepe, mi vecino, allí en su portá. Por la mañana ando un poco y me voy con el coche a las olivas que me gusta mucho.

-¡Le han renovado el carné!

Vaya. Me han dado para dos años. Y es que a ver si no cómo voy al olivar y al cocerete que me voy muy a menudo. Allí siempre algo tengo que hacer y voy con mis hijos a coger la aceituna cuando toca, aunque no quieren mis hijos, pero no sirvo para estar viéndolos. Tampoco quieren que coja el coche. Me gusta tener campo. En el cocerete quería haber hecho algo más sencillo, pero mi señora hizo alcobeja y una cocina. Me dijo -ya que lo haces hazlo bien- y eso hice. Lo suficiente para estar a gusto.  

¿Cómo ven Criptana?

Bien, no lo veo mal.

Celia.- Falta trabajo para la gente. Ahora salen a estudiar todos fuera.

-¿Por qué se ríe Ángel?

Pues de eso, que ahora todos quieren trabajos cómodos.

“Ahora todos quieren trabajos cómodos. Lo duro nadie lo quiere”


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