Si hay en Campo de Criptana una empresa con solera y que haya sabido vivir los años transcurridos a la velocidad adecuada, es Autobuses Arteaga. Por miles y miles se pueden contar los viajes que sus autobuses han hecho y hacen entre Campo de Criptana y Alcázar de San Juan. Hoy por hoy sigue siendo la única empresa de transporte que opera desde la localidad manchega dando servicio a muchos de sus vecinos diariamente.
Cuatro generaciones han pasado desde que en 1920 José Vicente Arteaga decidiera lanzarse al negocio del transporte y atreverse a recorrer los 8 kilómetros que separan Criptana de Alcázar en un pequeño coche que merecidamente se llamó “la caja de cerillas”. Ya desde el principio el vehículo se quedaba pequeño y le siguió otro y muchos más hasta llegar a la flota con la que actualmente cuenta Autobuses Arteaga cuya propietaria, Pilar Arteaga, forma parte ya de la cuarta generación al frente del negocio. Ella junto a su hijo, Miguel Angel Carriazo Arteaga, se encargan de la buena marcha de la empresa de transportes.
Mucho han cambiado las cosas desde la primera “caja de cerillas” hasta los Volvo con los que cuenta hoy Arteaga. El último ya con motor ecológico, cinturones de seguridad y sistema antivuelco. A éste se suman otros cuatro autocares de 55 plazas, un microbús y pequeño autobús urbano.
Servicios
Arteaga trabaja la línea Campo de Criptana-Alcázar de San Juan diariamente con un amplio horario. Además realiza el transporte local de los alumnos del CEE María Auxiliadora y del Centro Ocupacional Rogelio Sánchez Ruiz. Para ello, cuenta con un vehículo adaptado con plataforma de ascenso y descenso y espacio para las sillas de ruedas.
Desde hace dos años Arteaga gestiona el transporte urbano y además tiene un servicio discrecional con el que responde a la demanda concreta de grupos: viajes, excursiones, colegios, salidas, despedidas de solteros/ras, bodas…A ello Arteaga suma el servicio de taxi.
Autobuses Arteaga lleva por tanto casi 90 años sobre ruedas y sobre unas carreteras que han llevado a muchos criptanenses más allá de la Villa de los Molinos atravesando fronteras y países.