En 1575, las Relaciones Topográficas de Felipe II mencionan “muchos molinos” en Campo de Criptana. El Catastro del Marqués de la Ensenada del año 1752 recoge 34 molinos en esta localidad.
El declive de los molinos de viento en la zona se acentuó alrededor de 1870 con la aparición en el mercado europeo de los granos americanos, australianos y rusos, que ocasionaron una crisis de cereales que posibilitó un proceso de sustitución de cultivos favorables a la vid.
De todos modos su declinar fue lento. Lo primero que tuvieron que dejar de fabricar fue la harina para el pan. No obstante, la harina de almortas para las célebres gachas, así como la molturación de piensos para el ganado, fueron faenas que siguieron haciendo hasta el siglo XX.
En Campo de Criptana los molinos funcionaron hasta bien entrados los años 50.
En la actualidad existen 10 molinos en pie, que han resistido al paso de los años, son los siguientes: Burleta, Infante, Sardinero, Culebro, Pilón, Lagarto, Poyatos, Cariari, Inca Garcilaso y Vicente Huriondo.
Algunos de ellos como El Burleta, conserva su maquinaria original que cada primer domingo de mes se pone en marcha para rememorar las antiguas moliendas que en ellos se realizaban.
El Poyatos funciona actualmente como oficina de turismo de la localidad, y otros albergan en su interior museos dedicados a diferentes temas, el más destacadao es El Culebro", ya que es el museo de Sara Montiel y donde se podrán encontrar vestidos, carteles y objetos de sus películas como el piano de "El último cuplé".
Guía de los Molinos de viento de Campo de Criptana.
Ubicación de los molinos y del centro de iniciativas turísitcas.
Fuente: Ayuntamiento de Campo de Criptana.