‘Baldor Tradición Chardonnay 2007’ e ‘Ilex Tinto 2007’ han sido distinguidos con sendos ‘Bacchus de Plata’.
La octava edición de esta importante competición acaba de tener lugar, registrando un gran éxito de participación con cerca de 1.700 muestras de vino procedentes de numerosos países productores.
Desde sus inicios, este concurso ha apostado por el rigor y la seriedad; por ello, siguiendo las más estrictas normativas internacionales (O.I.V., U.I.O.E. y VINOFED), con el respaldo del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, y con la organización de la Unión Española de Catadores (bajo la dirección de Fernando Gurucharri y la presidencia de José Luis González Cledera), las muestras se codifican para garantizar su anonimato y se agrupan según sus características para ser evaluadas en cata ciega por los jurados. Cada panel de evaluación está formado por cinco personas, de las que un máximo de dos pueden ser españolas. En esta edición han sido un total de 80 catadores profesionales, procedentes de 17 países, los encargados de juzgar los vinos.
‘Baldor Tradición Chardonnay 2007’ es un exquisito monovarietal que se elabora por maceración pelicular seguida de una fermentación que se inicia en barrica a partir de la adición de levaduras seleccionadas. La fermentación maloláctica en barrica nueva de roble francés Allier y el ‘batonnage’ diario terminan de afinar el vino, dándole una suave textura cremosa.
De brillante color dorado y con claros ribetes tostados, sus aromas son sutiles: frutas blancas, toffee y piña sobre un fondo especiado que se entrelaza con los tonos ahumados del roble. En la boca es agradablemente fresco y seco, con una acidez perfectamente equilibrada y una marcada retronasal en la que flotan en buena armonía la fruta y los tostados. Ideal para acompañar mariscos y ahumados, es perfecto con quesos frescos sabrosos.
‘Ilex Tinto 2007’ se elabora con un 50% de Garnacha y un 50% de Syrah. Es de vivo color rojo, con trazas violáceas de gran intensidad. Muy limpio en la nariz, destacan las notas frescas de frutos rojos, junto con ciruelas maduras, frutos secos y violetas. En la boca muestra su excelente equilibrio, su sorprendente largura y unos taninos muy agradables, con una fase retronasal en la que regresan los aromas propios de las dos variedades. Un vino que va bien en cualquier ocasión, buen compañero de pastas y arroces, pero también de carnes, pescados y mariscos a la plancha.