Durante los siglos XVII y XVIII sufrió un progresivo deterioro, hasta que la Venerable Orden Tercera de San Francisco de Asís empezó la reparación del templo. Después de un periodo de ausencia de esta Orden, debido a la supresión de Ordenes Religiosas por decreto de José I vuelve a su actividad y en 1829 comienza una segunda reconstrucción, según consta en el arco de acceso a la cabecera:
"JAM DELABENTE V. O. T. EREXIT ANNO DNI 1829" (Estando destruida, la Venerable Orden Tercera la reconstruyó en el año del Señor de 1829).
A mediados del siglo XIX, se produce la desamortización de los bienes de la Ermita, durante la regencia del General Espartero.
En la segunda mitad del siglo XIX y primeras décadas del XX, tiene lugar un creciente auge de la Ermita, en donde la Orden Tercera sigue manteniendo sus actividades.
Durante la Guerra Civil la Ermita sufre distintas "agresiones", llegando a la destrucción de imágenes y su retablo, convirtiéndola durante la contienda en garaje para automóviles.
En 1940 se restablecen de nuevo los cultos religiosos en esta Ermita y se forma, por primera vez, la Junta Directiva de la Hermandad de Santa Ana.
Recientemente, ante el mal estado de su cubierta, se procede a una restauración general, en la que es reconstruido el tejado, los muros y la fachada principal, intentando darle un aspecto similar al que tuvo años atrás y, manteniendo su interior en consonancia con las características propias del edificio.
Después de estas mejoras, el estado de conservación de la Ermita de Santa Ana es bueno y no presenta ninguna carencia grave. |